Francisco advierte de una actual tercera Guerra Mundial combatida 'por partes'
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ROMA (13 Septiembre 2014).- El papa Francisco ha
afirmado hoy que en la actualidad puede hablarse de una tercera Guerra Mundial
que se desarrolla "por partes" mediante "crímenes, masacres y
destrucciones" y ha invocado la paz para detener la "locura"
bélica durante la homilía que pronunció en el cementerio militar de Fogliano
Redipuglia.
"Hoy, tras el segundo fracaso de una guerra
mundial, quizás se puede hablar de una tercera guerra combatida "por partes",
con crímenes, masacres, destrucciones", ha aseverado, según informa Efe.
El memorial del cementerio militar italiano de la
IGM de Redipuglia. OLIVIER MORIN AFP
El papa ha pronunciado la homilía en el cementerio
militar de Fogliano Redipuglia, al que ha acudido este sábado para recordar a
los caídos de la Primera Guerra Mundial y a los damnificados por todos los
conflictos bélicos.
Nueve millones de muertos en los campos de batalla,
unos siete millones de víctimas civiles a causa tanto de las operaciones
bélicas como del hambre, la carestía, las epidemias... Son algunas cifras que
dan cuenta de la gigantesca destrucción que dejó la I Guerra Mundial, de cuyo
estallido se acaba de conmemorar este verano un siglo. Para recordar todo ese
dolor, para levantar una vez más su voz en contra de todas las guerras y para
hacer un nuevo llamamiento mundial a favor de la paz, Francisco realiza este
viaje relámpago de sólo cuatro horas a Friuli, una región del noreste de
Italia. Llegó a eso de las 8.30 al aeropuerto de Trieste, donde entre otros fue
recibido por Matteo Renzi, el primer ministro italiano, y antes de las 13.00
horas está previsto que regrese al Vaticano. Durante la visita ha rezado en dos
cementerios que en total albergan los cuerpos de cerca de 115.000 caídos en la
Gran Guerra.
El Papa ha visitado primero el cementerio
austro-húngaro de Fogliano-Redipuglia, donde reposan los cuerpos de 14.550
soldados caídos durante la I Guerra Mundial. Allí, en el camposanto de los que
perdieron la guerra, el pontífice se ha recogido en oración delante del
monumento central, donde están enterrados unos 7.000 soldados desconocidos.
Francisco ha recorrido en un coche cerrado unos dos
kilómetros y visita el cementerio militar de Redipuglia, inaugurado con gran
pompa por el régimen fascista de Benito Mussolini después de diez años de
trabajos en las faldas del monte Sei Busi -conquistado por las tropas italianas
tras una batalla en julio de 1915 contra el ejército austrohúngaro- y donde
descansan los restos de 100.187 soldados muertos en la I Guerra Mundial. De
nuevo allí el Papa ha rezado y meditado en silencio.
No
utilizará un vehículo abierto
El pontífice no ha utilizado durante esta visita el
vehículo abierto que suele emplear para poder estar cerca de la gente,
saludarla, tocarla.... La Santa Sede ya había anunciado, a través de un
comunicado, que tratándose de un viaje "de luto por los muertos de todas
las guerras y de oración para invocar la paz" no se ha considerado
apropiado el uso de ese vehículo. Francisco ha querido que su visita esté presidida
por un clima de recogimiento y meditación así como evitar los gestos y
manifestaciones de tono festivo, y por ese motivo ha decidido prescindir del
jeep que suele utilizar tanto en los desplazamientos que efectúa durante sus
viajes como para recorrer la plaza de San Pedro.
Tras la visita a los dos cementerios, Francisco
oficia una misa en memoria de los caídos en todos los conflictos a la que
asisten al menos 10.000 personas y que concelebra con los cardenales de Viena y
Zagreb y obispos procedentes de Eslovenia, Austria, Hungría y Croacia, así como
obispos de órdenes militares y capellanes castrenses. Al concluir la misa el
Papa hará entrega a los obispos de una lámpara de la paz que será encendida en
las respectivas diócesis en las que se celebren actos en conmemoración de la I
Guerra Mundial. Por su parte el jefe del Estado mayor de Defensa italiano, el
almirante Binelli Mantelli, entregará al Papa la chapa de identificación de su
abuelo, Giovanni Bergoglio, que fue soldado durante la I Guerra Mundial.
Por IRENE HERNÁNDEZ VELASCO/El Mundo


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