Obama, ante el desafío de formar una coalición contra el Estado Islámico
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WASHINGTON (4 Septiembre 2014).- El presidente Barack
Obama propone una coalición internacional para "destruir" al Estado
Islámico (EI), pero sus posibles aliados, escarmentados por los fracasos de
Estados Unidos en Irak y enzarzados en sus propios conflictos regionales,
podrían ser difíciles de convencer.
"Debemos asegurarnos de organizar al mundo
árabe, a Medio Oriente, al mundo musulmán junto a la comunidad internacional
para aislar este cáncer", dijo el miércoles en Estonia el presidente
estadounidense.
La expansión del EI en Siria e Irak alarma a la
región y altera los cálculos políticos. Por lo pronto, Irán retiró en medio del
caos poselectoral en Irak su apoyo al primer ministro Nuri al-Maliki, a cuyo
sectarismo se atribuye el ascenso del EI en el país.
En una infrecuente reunión celebrada en Yedá, Arabia
Saudita, la semana pasada, convergieron dos altos diplomáticos saudíes e
iraníes -enemigos declarados- en una súbita muestra de la gravedad de la
crisis.
En la búsqueda de su propia estrategia, Washington
no vacila en jugar con la ansiedad de las potencias regionales. "Es muy
claro que a los vecinos de Irak y Siria, incluidos los países sunitas, les
interesa que no haya organizaciones extremistas violentas actuando en las
cercanías", dijo el portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest.
Obama impulsará su coalición en la cumbre de la OTAN
en Gales el jueves y viernes, y envió a Medio Oriente al secretario de Defensa,
Chuck Hagel, al secretario de Estado, John Kerry, y a la coordinadora de
contra-terrorismo de la Casa Blanca, Lisa Monaco.
"Será un desafío muy grande, teniendo en cuenta
la complejidad de los intereses en la región", advirtió Nora Bensahel,
analista del Center for a New American Security.
Palabra
de moda
"Coalición" es la palabra de moda, luego
de que la ejecución de dos periodistas estadounidenses, hiciera tomar
conciencia a Washington de que efectivamente enfrenta una nueva guerra en Medio
Oriente.
Pero las perspectivas de que Irán y Arabia Saudita,
que apoyan a través de organizaciones afines una guerra entre el islám sunita y
el chiita, al menos se pongan de acuerdo en no obstruir los esfuerzos del otro
contra el EI, son por lo menos dudosas.
Otra de las paradojas la constituye el hecho de que
Washington apoye a un gobierno dirigido por chiitas en Bagdad, que también es
apoyado por Irán, contra los yihadistas sunitas del EI. Ello a pesar de que
Washington está enfrentado por otra parte al gobierno del líder sirio Bashar al
Asad -que está respaldado por Irán y por Rusia, embarcado en una nueva guerra
fría con Estados Unidos.
Asad, considerado criminal de guerra por Washington,
se verá no obstante beneficiado por el debilitamiento del EI en su país.
Estados Unidos ha estado atacando objetivos del EI
en Irak durante las últimas semanas, permitiendo el avance de fuerzas kurdas y
gubernamentales, pero en Siria no tiene aliados que le permitan mantener
posiciones luego de esos ataques, lo que incrementa las críticas a la
incapacidad de Obama de armar a los rebeldes "moderados" en este
país.
Dudas europeas
Toda coalición liderada por Estados Unidos requerirá
una mayor determinación por parte de sus socios europeos. En Gran Bretaña, por
ejemplo, no está claro si el primer ministro, David Cameron, adherirá a los
bombardeos estadounidenses, un año después de que el parlamento se revelara
contra los ataques aéreos en Siria por el uso de armas químicas.
Francia sugirió el miércoles que sería necesario
realizar operaciones militares en Siria.
Flexibilidad diplomática
Forjar una coalición tan complicada requiere una
determinación y una flexibilidad diplomática que la administración
estadounidense, preocupada por poner fin a sus compromisos bélicos y
concentrarse en Asia, raramente ha demostrado.
La energía de Obama y su capital político parecen
deteriorarse con el paso de las horas, cuando sus críticos se mofan de su
reconocimiento de que todavía no tiene una estrategia para enfrentar al EI en
Siria. Pero Matthew Olsen, director del Centro Nacional de Contra-Terrorismo,
dijo el miércoles que Líbano, Turquía, Jordania y Arabia Saudita ya están
trabajando "tanto abierta como menos abiertamente" con Washington
para enfrentar al EI."Existen todas las razones para creer, que en base a
lo que ha sucedido hasta ahora, se van a coaligar", adelantó.


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