Oklahoma achaca a un fallo médico los 40 minutos de agonía del ejecutado Clayton Lockett
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WASHINGTON (4 Septiembre 2014).- El estado de
Oklahoma ha declarado este jueves que una mala inserción de la vía intravenosa
fue el "principal problema" que provocó que un preso muriera de un
ataque cardíaco, tras 40 minutos de agonía, después de recibir una inyección
letal el pasado abril, en un caso que conmocionó a EEUU y reabrió el debate
sobre la pena de muerte.
Cuatro meses después de la muerte de Clayton
Lockett, de 38 años, en una agónica ejecución el pasado 29 de abril, el
Departamento de Seguridad Pública de Oklahoma ha publicado el resultado de su
investigación sobre el incidente, que incluye recomendaciones para mejorar la
aplicación de la pena capital en el estado.
Entre otras cosas, el informe recomienda que se
consideren nuevos procedimientos para asegurar una mejor inserción de las vías
intravenosas y propone que, si el equipo que lleva a cabo la ejecución no
consigue insertar bien la vía pasada una hora, detenga el proceso y se ponga en
contacto con el gobernador para que evalúe si se debe posponer.
Entre otros fallos relacionados con el entrenamiento
del equipo médico, la investigación señala que la autopsia detectó una gran
concentración de midazolam en el tejido contiguo a donde se colocó la vía, por
lo que "el acceso intravenoso no era viable" cuando se inyectó el
fármaco, un de los tres que componían la inyección letal.
Además, una vez que surgieron los problemas,
"el personal involucrado en la ejecución no supo cómo proceder",
debido a que había varios planes de contingencia delineados en los protocolos
de ejecución del estado. La investigación también aconseja mejorar la formación
del personal encargado de las ejecuciones, tras determinar que el estado no
tiene actualmente "un proceso de entrenamiento formal para los
paramédicos, los médicos o los encargados de la ejecución y sus roles
específicos".
La gobernadora de Oklahoma, la republicana Mary
Fallin, encargó la investigación inmediatamente después de la ejecución de
Lockett, condenado por el asesinato de una joven de 19 años en 1999. También el
presidente de EE.UU., Barack Obama, ordenó al secretario de Justicia, Eric
Holder, un "análisis" de los métodos con los que se aplica la pena de
muerte a raíz de este caso.
La ejecución de Lockett se sumó a otros casos que
han elevado el tono del debate sobre la pena de muerte en EEUU, especialmente a
raíz del uso de nuevas inyecciones letales y por el secretismo con el que las
compran los estados. La mayoría de los 32 estados donde está en vigor la pena
capital en el país tiene problemas para conseguir los componentes con los que
se fabricaban las inyecciones letales convencionales, después de que la Unión
Europea prohibiera a los fabricantes su exportación a EEUU.
Ante esta situación, algunos estados prueban
fórmulas alternativas, mientras que Tennessee ha aprobado el uso de la silla
eléctrica en caso de que no se encuentren medicamentos para inyecciones letales
y Utah y Wyoming han llegado a debatir la vuelta a los fusilamientos.


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