WASHINGTON (16 Octubre 2014) - Los legisladores
republicanos advirtieron que los estadounidenses están perdiendo la fe en la
capacidad de su gobierno para detener al ébola y presionaron para que se
prohíban los viajes a Estados Unidos desde África occidental, donde surgió la
epidemia del virus.
La Casa Blanca se resistió a esa idea e intentó
aplacar los temores en momentos en que el grupo de estadounidenses que están
siendo monitoreados para detectar posibles síntomas se amplió a Ohio.
Mientras, una contenciosa audiencia en el Congreso
se enfocaba en los tres casos de ébola diagnosticados dentro de Estados Unidos,
la Organización Mundial de la Salud indicó que el brote en África occidental se
encamina a las 4,500 muertes para finales de esta semana.
El presidente Barack Obama autorizó que pueda
convocarse a las tropas de reserva y de la Guardia Nacional en caso de que sea
necesario. Su orden ejecutiva permitiría mandar más fuerzas que los 4,000
efectivos que ya se planea enviar a esa región de África, y por períodos más
largos.
Las autoridades de salud insistieron en que en estos
momentos prácticamente no hay riesgo para los estadounidenses, salvo por los
trabajadores médicos involucrados en atender casos de ébola o los individuos
que viajaron recientemente a África occidental. Sin embargo, muchas personas en
todo el país tomaron precauciones rápidamente.
Algunas escuelas en Akron, Ohio, los suburbios de
Cleveland y Belton, Texas, cerraron sus puertas para efectuar labores de
desinfección por temores de que estudiantes o el personal pudieran haber tenido
alguna exposición tenue a una enfermera de Texas que voló a través de la región
centro-norte un día antes de que le diagnosticaran ébola. David James,
supervisor escolar de Akron, dijo que la medida apaciguará los temores en la
comunidad.
Convocadas al Capitolio para una audiencia especial,
autoridades federales de salud hicieron énfasis en la importancia de detener al
virus en Liberia, Sierra Leona y Guinea con el fin de proteger a los
estadounidenses y al resto del mundo de que se siga expandiendo.
"Ustedes tienen razón, se requiere solucionarlo
en África. Pero hasta que lo sea, no deberíamos estar permitiendo el ingreso de
estas personas, punto", respondió el representante republicano Fred Upton,
de Michigan. Pidió prohibir la llegada de las entre 100 y 150 personas que
ingresan a Estados Unidos cada semana desde las tres naciones en el corazón de
la epidemia.
"La vida de la gente está en juego, y hasta
ahora la respuesta ha sido inaceptable", declaró Upton, presidente de la
Comisión de Energía y Comercio. Un puñado de demócratas en el Congreso también
respalda la prohibición a los viajes, la cual es impulsada principalmente por
los republicanos.
En la Casa Blanca, el portavoz Josh Earnest rechazó
una prohibición así. Dijo que Estados Unidos ya está tomando las medidas
necesarias para proteger al público, porque los pasajeros son revisados antes
de partir de África occidental y la mayoría son examinados de nuevo en busca de
fiebre cuando llegan a algún aeropuerto estadounidense.
Además, señaló, imponer una prohibición podría
impulsar a los viajeros a "operar clandestinamente y buscar evitar esta
revisión, y a no ser sinceros sobre su historia de viaje con el fin de ingresar
al país".
Earnest dijo que las posibilidades de que ocurra una
epidemia generalizada en Estados Unidos siguen siendo "excesivamente
bajas", a pesar de las fallas en las respuestas iniciales del gobierno.
Las autoridades de salud afirman lo mismo.
Obama, que le ordenó a su gobierno responder con
mayor agresividad al virus en el territorio estadounidense, hizo llamadas
telefónicas sobre el ébola a jefes de Estado extranjeros, así como a líderes
legislativos en el país. También le llamó al gobernador John Kasich de Ohio,
donde los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus
siglas en inglés) están ayudando a rastrear a personas que podrían haber
quedado expuestas al virus cuando la enfermera de Dallas viajó al área de Akron
a visitar a familiares.
"El presidente dijo 'cualquier cosa que ustedes
necesiten, queremos ayudar''', dijo Rob Nichols, portavoz del gobernador
republicano.
El doctor Tom Frieden, director de los CDC, les dijo
a los congresistas que los investigadores aún desconocen cómo fue que dos
enfermeras de Dallas se contagiaron de ébola mientras cuidaban a un hombre
liberiano en su hospital. Thomas Eric Duncan fue la primera persona
diagnosticada con esta enfermedad en Estados Unidos desde que en marzo comenzó
el brote en África occidental.
Con el fin de proteger a otros trabajadores médicos
mientras continúa la investigación, señaló Frieden, los CDC se están enfocando
en mejorar los procedimientos de seguridad.
Dijo que una de las enfermeras contagiadas estaba
siendo trasladada el jueves desde el hospital de Texas a unas instalaciones federales
especializadas en Maryland. La otra ha sido enviada a un hospital de Atlanta
que tiene una de sólo cuatro unidades de contención biológica en Estados
Unidos.
En otros sucesos internacionales por la enfermedad,
el gobierno de Sierra Leona informó que habían surgido dos casos en el distrito
de Koinadugu, el único del país que no había sido afectado, mientras que en
España, el estado de salud de una enfermera contagiada de ébola en un hospital
de Madrid parecía estar mejorando, pero una persona que estuvo en contacto con
ella tiene fiebre y está siendo sometida a pruebas.
Por su parte, las Naciones Unidas hicieron una
exhortación urgente a que se aporte más dinero para combatir la enfermedad. Un
fideicomiso de la ONU lanzado para recaudar $1,000 millones sólo ha recibido
$20 millones, y la mayor parte ya fueron gastados.


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