BERLÍN (26 Noviembre 2014).- Ha sido su
interlocutora durante los largos meses de la crisis de Ucrania, ha tratado
infatigablemente de establecer puentes entre Rusia y las potencias
occidentales, pero la paciencia de la canciller alemana, Angela Merkel, parece
haberse agotado. Nunca había sido tan dura públicamente con el presidente ruso,
Vladimir Putin, como lo ha sido esta mañana en su discurso ante el pleno del
Parlamento alemán.
"Nada puede disculpar la anexión de
Crimea", "Rusia viola el Derecho Internacional" y "Rusia
amenaza la paz de Europa" son algunas de las acusaciones que ha dedicado
al líder ruso y que han sido aplaudidas con entusiasmo por el Bundestag o
Cámara Baja del Parlamento alemán.
"Rusia está violando la integridad territorial
de Ucrania", ha dicho la canciller, trasladando al espacio político
público la seria acusación que ya formuló en privado a Putin en una
conversación telefónica este mes de noviembre. El ministro de Asuntos Exteriores
alemán, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, advirtió entonces contra
las consecuencias de elevar demasiado el tono del discurso con Putin y el mismo
presidente ruso concedió posteriormente una entrevista a la televisión pública
alemana ARD en la que exigía que "cuando se le habla a Rusia, se la debe
tratar de usted". Pero Merkel no solamente no ha escuchado estas
advertencias, sino que ha aumentado visiblemente el nivel de tensión con Moscú,
al afirmar que "la meta [de todo el esfuerzo diplomático] es que se cumpla
el Derecho Internacional y el logro de una Ucrania íntegra y soberana".
Merkel sigue repitiendo que "no hay una
solución militar para el conflicto de Ucrania" y continúa apostando por la
vía diplomática, pero ha advertido que las conversaciones con Moscú deben
continuar en combinación con un mayor apoyo político y económico a las
autoridades ucranianas y también en combinación con "más sanciones" a
Rusia.
"Nada puede disculpar la anexión de
Crimea". "Nada puede disculpar la participación directa o indirecta
de Rusia en los combates". "Rusia viola la integridad territorial de
Ucrania a pesar de haber firmado un memorándum con Reino Unido y con EEUU en
Budapest por el que se compromete a apoyar esa integridad territorial". Su
discurso de 40 minutos ha detallado la lista de reproches que Alemania dedica
al Kremlin y ha llamado a los alemanes a juzgar al mandatario ruso por sus
obras y no por sus palabras. "Las acciones rusas ponen en peligro la paz
en Europa y violan el derecho Internacional", ha sentenciado Merkel.
Tensión
entre Moscú y Berlín
Hasta ahora, la prueba con la que contábamos de la
creciente tensión que se vive entre Moscú y Berlín era la expulsión de Rusia de
varios diplomáticos polacos y uno alemán, en represalia por expulsiones
similares que habían sufrido funcionarios rusos en esos países. El comunicado
del Ministerio de Exteriores ruso que informó de la decisión explicó que los
funcionarios expulsados habían incurrido en conductas "incompatibles con
su status", un eufemismo conocido en el mundo de la diplomacia para
referirse al espionaje.
Merkel, por su parte, ya había apuntado con su dedo
acusador a toda la política exterior rusa en el discurso pronunciado en el
centro de estudios Lowy Institute for International Policy en Sydney, al
afirmar que "no se trata sólo de Ucrania", así como nombrar algunos
de los conflictos separatistas impulsados por rebeldes prorrusos: "Se
trata de Moldavia; se trata de Georgia. Si esto continúa así, uno tiene que
preguntarse por Serbia, uno tiene que preguntarse por los países de la región
occidental de los Balcanes...".
Por ROSALÍA SÁNCHEZ/El Mundo


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