BARCELONA (18 Diciembre 2014).- El destino y sus
caprichos. Justo hoy se celebra el quinto aniversario de la consecución del
Mundial de Clubes, sexto título consecutivo del Barcelona en aquel 2009 para
enmarcar en el que ganó absolutamente todo: Liga, Copa del Rey, Supercopa de
España, Liga de Campeones, Supercopa de Europa y el trofeo que imponía la
jerarquía planetaria. Dos de los titulares en aquella velada frente a
Estudiantes de la Plata, Thierry Henry y Eric Abidal, han anunciado esta semana
que se descalzan las botas para ir en zapatos. El segundo, eterno ejemplo de
superación, ha comunicado su decisión justo en esta jornada de festejo.
"He tomado la decisión de poner el punto final
a mi carrera por motivos personales", declaró el ya ex futbolista en la
sala de prensa del que será su último equipo como jugador, el Olympiacos. Allí
recaló este verano, allí ha disputado 14 encuentros como titular con la
camiseta rojiblanca que luce, de nuevo caprichosos de la vida, Unicef en su
pechera como aquel Barça de las seis copas.
Una de las grandezas de Abidal reside en su
temperamento, en sus ganas de luchar, en su capacidad para mirar al frente con
optimismo. Ya fuera en el terreno de juego, donde evidenció esas cualidades en
el Barcelona desde 2007 a 2013, o donde fuera. Incluso, cuando la vida le puso
a prueba. El 15 de marzo de 2011 se le detectó un tumor hepático y, dos días
después, fue intervenido quirúrgicamente para extraerlo. Volvió a jugar el 3 de
mayo ante el Real Madrid en la vuelta de las semifinales de la Liga de
Campeones. Sus compañeros celebraron la clasificación para la final
manteándolo. En Wembley, tras ganar al Manchester United, Carles Puyol le puso
el brazalete de capitán para que el defensa levantara la Copa de Europa en un
gesto para la posteridad.
Sin embargo, el 15 de marzo de 2012, un año después,
el club anunció que el futbolista debía someterse a un trasplante de hígado,
que se le practicó el 10 de abril. Tras volver a jugar el siguiente 6 de abril,
en mayo de 2013 se marchó entre lágrimas del Camp Nou al no renovarse su
contrato, en una decisión cuanto menos controvertida. Ese día de despedida, el
entonces presidente Sandro Rosell le propuso que, cuando se retirara, se podría
incorporar como director de las FCBEscoles que el club tiene repartidas por el
globo terráqueo. "Tengo una oferta del Barcelona, pero tomaré una decisión
después con calma. Ahora quiero disfrutar de la familia", ha confesado
Abidal, quien hace unas semanas fue sorprendido en la ciudad, aunque él rechazó
que cualquier retirada o incorporación a la entidad.
"Me voy pero seguramente volveré", comentó
aquel 30 de mayo en el Auditori. "Me hubiera gustado seguir jugando en el
Barça, he luchado mucho para continuar aquí, pero el club lo ve diferente y lo
tengo que aceptar", explicó entonces entre sollozos ante la presencia de
Rosell, Andoni Zubizarreta y todo el equipo. Abidal jugó un curso más en el
Mónaco, donde fue titular en 29 ocasiones. Ahora, tras disputar el miércoles su
último encuentro profesional frente al Panionios, su deseo de estar en la
entidad azulgrana tiene visos de que se va a cumplir. Como azulgrana disputó
125 encuentros, ganó cuatro Ligas, dos Copas del Rey, dos Ligas de Campeones,
tres Supercopas de España, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes.
Pero sobre todo, logró el respeto de una afición que lo idolatra por su ejemplo
de vida.
Por
ANDRÉS CORPAS/El Mundo


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