NUEVA YORK (3 Diciembre 2014). - La batalla por las escuelas charter
está encendida y los padres hispanos —unos a favor y otros en contra— forman
parte del centro del debate. La polémica se centra en la distribución de los
fondos y en la expansión de las mismas.
Entre los defensores de estas escuelas públicas que
operan independientemente de la ciudad, está la madre dominicana Mery Meléndez
(35), activista de la organización Families for Excellent Schools. Cuenta que,
después de la mala experiencia que ella y luego su sobrino tuvieron en escuelas
públicas tradicionales, investigó y solicitó cupo en varias charter, hasta que
su hija de siete años fue aceptada en KIPP Star Washington Heights Elementary
School.
“A dos meses de estar en la escuela mi hija me leyó
un libro estando en kínder. Desde ese entonces me convertí en la más grande
defensora que puedas encontrar”, señaló. “Yo fui dichosa, y necesitamos cambiar
esta crisis en el sistema de educación”.
En el otro lado está la madre dominicana Ginette
Hernández (36), quien alega que las charter le están quitando los pocos
recursos a escuelas públicas tradicionales. Su hijo, quien sufre de Trastorno
por Déficit de Atención con Hiperactividad (ADHD), asiste a PS M811 en
Manhattan, cuyo edificio es compartido con la Charter Success Academy.
“Se quieren coger toda la escuela, siempre necesitan
más espacio. El gimnasio hay que compartirlo y como resultado nuestros niños lo
usan por menos horas y menos días”, subrayó Hernández. “Imagínate en un caso
como el de mi hijo que tiene que quemar toda esa energía, es injusto”.
Los hispanos están en el centro del debate por ser
el segundo grupo más amplio en las 197 escuelas charter de la ciudad, seguido
por los afroamericanos. En las 1,700 escuelas públicas tradicionales los
estudiantes hispanos conforman un 40%. Además, están entre los estudiantes con
más bajo rendimiento académico.
El movimiento a favor de las charter está
presionando para obtener más fondos públicos y que se elimine el límite en
cuanto al número que puede operar en todo el estado. El movimiento respaldó
fuertemente la reelección del gobernador Andrew Cuomo, ya que su expansión
depende de la Legislatura estatal.
Las charter se han dado a conocer por producir
mejores resultados académicos, y se han multiplicado desde las 17 que había en
2002 en la ciudad a casi 200 hoy. Son precisamente esos resultados los que
están usando como arma para lograr su expansión. Un 64% de los estudiantes de
Success Academy aprobaron el examen de leguaje o ELA en 2014, comparado con un
29% en toda la ciudad.
Para el profesor de política educativa de Brooklyn
College, David Bloomfield, esa comparación es “injusta”, ya que no todas son
iguales. Algunas charters operan como red, y otras son solas. Por ejemplo, la
red de Success Academy tiene 32 escuelas en cuatro condados. “Si miras los
números por sector sus resultados no son particularmente mejores que los de las
escuelas tradicionales”, apuntó el experto.
Los críticos de las charters
también argumentan que estas tienen mejores resultados porque inscriben a menos
estudiantes con necesidades especiales, y por ende los más propensos a
suspender los exámenes. Ese es el caso de los estudiantes de educación especial
y los que son aprendices de inglés o English Language Learners (ELL).
En la esfera política, las charter tienen a su favor
a Cuomo y a la canciller escolar estatal Merryl Tish, quien dijo la semana
pasada que está a favor de expandir estos planteles. La situación es distinta en
la Ciudad de New York, donde el alcalde Bill de Blasio les ha puesto límites.
Sin embargo, las autoridades municipales han
relajado en los últimos meses sus políticas hacia las charters, pero unas
declaraciones hechas el 20 de noviembre por la canciller escolar Carmen Fariña
fueron percibidas como un ataque directo al movimiento charter.
Contestando a una pregunta sobre transparencia en el
sistema escolar durante una conferencia, Fariña sugirió que algunas charters no
están reteniendo a estudiantes con necesidades especiales, incluidos los
bilingües, para mantener buenos resultados en los exámenes estatales. Esos alumnos tienen el más bajo rendimiento académico.
“No debe haber un movimiento de abandono de charters
un mes antes de los exámenes y debemos asegurarnos que los niños que dicen se
están inscribiendo mediante loterías sean los niños que se gradúan”, declaró la
funcionaria.


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