OTAWA (7 Febrero 2015).- El Tribunal Supremo de Canadá
ha revocado por unanimidad la prohibición del suicidio médicamente asistido. El
fallo da 12 meses a los Estados y al Gobierno del país para elaborar la ley
correspondiente. Si no lo hacen, el tribunal no procesará a los facultativos
que ayuden a alguien a morir.
La decisión tiene un marco muy claro: los médicos
podrán ayudar a quitarse la vida, facilitando los fármacos correspondientes, a
personas adultas en plenas facultades que padezcan un sufrimiento —físico o
psicológico— intolerable y permanente y que hayan manifestado claramente su
voluntad de acabar con su vida, según han informado los medios locales. La
sentencia afirma que el “derecho a vivir” no debe transformarse en una
“obligación de vivir”. El fallo no obliga a los médicos a colaborar con quien
les pida ayuda para quitarse la vida. Estos podrán objetar si así lo
consideran.
Esta forma de acabar con el sufrimiento consiste en
que un médico aconseja y receta la combinación de fármacos que deben tomarse
para morir, pero es el interesado quien debe ingerirlos por sus medios.
La sentencia pone fin a las demandas de dos
personas: Lee Carter —cuya madre, Kay, padecía una enfermedad degenerativa— y
Gloria Taylor. Kay Carter murió en Suiza, donde esta práctica se permite, en
2010. Gloria Taylor falleció por la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que
padecía en Canadá en 2012.


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