SAN JUAN, Puerto Rico (7 Febrero 2015).- Su pequeña
figura de gigante irrumpió en el lobby del hotel Doubletree, de esta ciudad, y
rápidamente se vio rodeado de abrazos, saludos, flashazos de las cámaras.
Gilberto Santa Rosa, igual que hace poco más de cuatro años, cuando vino por
última vez un equipo cubano de béisbol a Puerto Rico, llegó hasta donde estaban
nuestros peloteros, en su día libre del calendario de la Serie del Caribe.
“De pequeño jugué la segunda base, pero era
malísimo. Conocí al cubano Tany Pérez, que se convirtió en mi ídolo y para no
deshonrarlo dejé el béisbol. La música pudo más”, dijo quien ha expresado que
Conciencia, de Omar Alfanno, y Perdóname, de Jorge Luis Piloto, son como sus
himnos.
Justamente la conversación con Santa Rosa, estaba en
la antesala de su presentación en el terreno del Hiram Bithorn para cantar el
himno nacional de Puerto Rico. “Imagínate, este es un pequeñito país lleno de
talento musical y que me hayan escogido a mí para entornarlo es un gran
orgullo, así que estaré allí con el corazón puertorriqueño hinchado”,
Gilbertito recordó a glorias de la música cubana
como Juan Formell y Celina González.
“Tuve con
Formell muy buenas relaciones. La familia musical latinoamericana caribeña es
extraordinaria. A veces no nos conocemos ni personalmente, pero cuando llega
ese momento es como si nos hubiésemos conocido toda la vida por el fenómeno de
la música. Juan Formell es un hombre que se respeta y se recuerda. Tuve la
dicha de conocerlo y tuve la dicha de compartir varias veces el escenario y
fuera de este también. Siempre fue un caballero conmigo. Hice versiones de su
música y eso fue un privilegio. Nuestro respeto para él y para el grupo. Que
sea el maestro Formell la inspiración para que Van Van siga eternamente”,
sentenció.
Y agregó que “Celina González fue otra de esas
grandes cantantes que admiramos y quisimos mucho. Me tomó un ratico dar el
pésame, fue y es un gustazo escucharla”.
Otro autor al que le canta con pasión su obra es
Polo Montañez. ¿Usted sabe que el equipo Vegueros de Pinar del Río, que
representa aquí a Cuba, fue el pabellón de la tierra de Polo en los campeonatos
cubanos de béisbol?
“No lo sabía, eso hace más grato este encuentro. En
la casa de Polo Montañez donde la gente visita hay una foto mía, lo que para mí
es un gran honor. No lo conocí personalmente, pero sí a su música. Me comuniqué
luego con su hijo a través de correo y lamentablemente lo perdimos cuando iba a
pasar todo con él como artista, pero me identifiqué mucho con lo que hacía y
ustedes saben que he grabado mucha música cubana, de diferentes tiempos y de
diferentes autores. Ha sido el puente de la amistad tan bonito que nos unes,
porque yo de pelotero no tengo nada”.
Hace cuatro años, en una escena similar nos aseguró
que le gustaría viajar a Cuba ¿Pasado ese tiempo qué me puede decir?
“Fíjate, están pasando cosas muy interesantes, creo
que bonitas. Yo siento un cariño inmenso por el pueblo cubano, por su música,
creo que estamos más cerca de ir que hace cuatro años”, respondió.
Abrió los brazos como si quisiera tragarse toda la
humanidad que tenía al frente, cuando delante de él aparecieron Alexander
Malleta y Frederich Cepeda. “Ustedes estaban en el 2010 aquí ¡qué bueno verlos
otra vez¡”, les comentó y enseguida les preguntó cómo los trataban en su
tierra, cómo le ha ido en el campeonato.
Ellos les dijeron que este sábado jugarían una de
las semifinales y él les contestó: “¡Coño, cuando llegué a casa la noche del
juego con Puerto Rico, vi el extrainning y cómo nos ganaron y entones me dije,
bueno, nos ganaron los amigos cubanos!”, y rió para afirmarles que “así que ya
los perdoné”.
Antes de despedirse quiso mediante la prensa cubana
enviarle un saludo a Cuba. Un abrazo para todos, a mis colegas músicos y
cantantes mi respeto, y a todo el pueblo un abrazo grandísimo mío y de mi país,
Puerto Rico. Pero los peloteros le demandaron que les improvisara algo.
“Yo no se qué diría Cándido Fabré si me escucha,
pero ahí les va, para él y ustedes: Bienvenido a Puerto Rico/ querido hermano
cubano/ de esta manera le damos/ bienvenida y le dedico, este verso tan bonito/
que ustedes no tengan duda/ que Puerto Rico recibe, con mucho cariño a Cuba”.


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