Mendigos del Vaticano podrán ducharse y cortarse en pelo en Plaza San Pedro
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CIUDAD DEL VATICANO (16 Febrero 2015).- Gregorio, un polaco de 51 años
que vive en Italia desde 2003, fue hoy uno de las treinta personas sin hogar
que pudieron ducharse y cortarse el pelo en las nuevas duchas y barbería
instaladas en el Vaticano.
Se trata de una iniciativa que ha partido del papa
Francisco y que permitirá a estas personas, que normalmente duermen y viven en
la plaza de San Pedro del Vaticano y en los alrededores, ducharse, cortarse el
pelo y la barba y mantener unas condiciones de higiene saludables todas las
semanas.
Gregorio nació en Polonia y ha vivido desde hace
doce años como mendigo en Italia. Este lunes fue uno de los primeros en acudir
a la apertura de las duchas.
Contó a Efe con mirada sombría su llegada al país y
su primer año y medio como vagabundo, un tiempo que pasó "viviendo en la
estación de Termini", lo que fue "una escuela de vida muy dura"
que no recomienda a nadie.
Pero su semblante cambia cuando se le pregunta por
la experiencia de este lunes, entonces explica que está "muy
contento" de poder disfrutar de estas comodidades y da gracias al papa
Francisco y a Dios en reiteradas ocasiones.
Como Gregorio, este lunes han hecho uso de las tres
duchas y de la nueva sala de barbería más de 30 personas, según las cifras que
manejan los voluntarios que prestan servicio a estas personas sin hogar.
Andrea Valeriani es uno de estos voluntarios que
durante los próximos días conversará con los sintecho que se acerquen a la zona
para procurar que se sientan cómodos.
El procedimiento es sencillo, comenta Valeriani:
estas personas deben colocarse en fila para esperar su turno y, una vez dentro
de las duchas, reciben gratuitamente un conjunto de aseo, compuesto por una
toalla, jabón, cepillo de dientes y dentífrico, espuma y cuchilla para
afeitarse.
"Además, se les da el tiempo que deseen para
ducharse. Después, se les acompaña a la sala de barbería, donde se les corta el
pelo y se les afeita siguiendo sus indicaciones sobre lo que quieren
exactamente", explicó.
El cambio, reconoce alegremente Valeriani, es
notable.
"Ha habido un señor que cuando ha salido no le
hemos reconocido. Cuando ha entrado ya era irreconocible, pero después cuando
se ha afeitado y se ha cortado el pelo parecía que tenía 15 años menos. Ninguno
le hemos reconocido. 'Soy guapo, soy guapo', decía", relató.
Sin embargo, no todo han sido alegrías, comentó
Valeriani, pues criticó que haya habido turistas que se hayan quejado de que
las duchas se hayan colocado en un lugar tan turístico como la plaza de San
Pedro.
"Alguno ha venido y ha lamentado el hecho de
que las duchas estén bajo las columnas de San Pedro. No entiendo por qué, en el
sentido de que es bonito lo que se ha hecho. Las duchas, ¿por qué no hacerlas
aquí? Han sido una iniciativa del papa Francisco para las personas más débiles.
Pienso que hay que dar más y criticar menos", aseveró.
Grifos de agua caliente, dispensadores de jabón o
secadores de manos activados con fotocélulas son algunas de las facilidades que
el Vaticano pone al alcance de estas personas gracias a Jorge Bergoglio, en el marco
de sus obras de caridad.
"Ha sido una iniciativa muy bonita y muy
importante", comentó a Efe el barbero voluntario Morgan, al tiempo que
destacó la "humanidad extraordinaria" que presentan estas personas.
La construcción de estas duchas fue autorizada por
Bergoglio el pasado noviembre, después de que el limosnero vaticano, Konrad
Krajewski, le contase que estos mendigos no encuentran sitios para asearse.
El limosnero del papa, a quien todos conocen como
Don Corrado, explicó al obispo de Roma que había invitado a una de estas
personas, un italiano llamado Franco, a comer por su cumpleaños, pero que este
lo rechazó porque se avergonzaba ya que "olía mal".
Aunque organizaciones sin ánimo de lucro como
Cáritas ofrecen desde hace tiempo servicios similares, Franco contó a Krajewski
que "están siempre llenos".
A partir de hoy, también podrán acudir al Vaticano
para utilizar las duchas todos los días, excepto los miércoles, que es cuando
se celebra la audiencia general en la plaza de San Pedro, ni tampoco durante
las ceremonias religiosas.
La barbería, por su parte, está previsto que solo
esté abierta los lunes de 9 a 15 horas.


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