OCDE y Cepal prevén ralentización de ritmo de crecimiento de América Latina en 2015
SANTO DOMINGO, República Dominicana (19 Febrero
2015).- El Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico (OCDE), el Banco de Desarrollo de América Latina y la
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) prevén que en 2015
la región experimente una ralentización en su ritmo de expansión económica.
Así lo exponen en el informe "Perspectivas
económicas de América Latina 2015" divulgado hoy en Santo Domingo, en un
acto auspiciado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo de
República Dominicana (MEPyD), que remitió las conclusiones del estudio en un
comunicado.
El pronóstico de crecimiento del producto interno
bruto (PIB) se ubica en un rango del 1,0 % al 1,5 % para el periodo 2014,
frente al 2,5 % y al 2,9 % registrados en 2013 y 2012, respectivamente, apunta
el informe.
De ese modo, por primera vez en los últimos años, el
crecimiento de la región será inferior al de la OCDE, aunque se espera que se
produzca una ligera recuperación en 2015, hasta alcanzar cotas de entre el 2,0
% y el 2,5 %.
Esa evolución "viene influida por un entorno
internacional desfavorable en los últimos cinco años, por los bajos precios de
las materias primas, la desaceleración económica de China, el encarecimiento de
la financiación externa y las limitadas entradas de capitales por políticas
monetarias en Estados Unidos".
El documento apunta que, en 2014, el crecimiento de
las economías de América Latina estará encabezado por Bolivia, Colombia, Costa
Rica, Ecuador, Panamá, Perú y República Dominicana, con expansiones de entre el
4 % y el 7 %, según la nota del MEPyD.
En cuanto a las economías más grandes, el informe
sostiene que México y Chile crecerán entorno al 2,5 % y Brasil un 1 %, mientras
que Argentina y Venezuela experimentarán un decrecimiento.
No obstante, advierte de que "el crecimiento
económico de América Latina podría ser aún más bajo ante una desaceleración más
profunda del crecimiento de China y, en menor medida, por un endurecimiento más
rápido de las condiciones financieras de Estados Unidos".
"La principal preocupación en la región es que
las bajas tasas de crecimiento no representan una desaceleración
temporal", sino que son reflejo de "un crecimiento potencial más bajo
que el habitualmente estimado", advierte el estudio.
Al abordar los desafíos importantes de América
Latina, el documento afirma que "todos los países tienen que reconstruir
su capacidad de respuesta monetaria y fiscal ante la posibilidad de un
escenario económico más adverso" y para ello, deberán ampliar su espacio
fiscal y acometer cambios en el gasto público.
Para los expertos de los tres organismos, "la
evolución de la productividad en América Latina es decepcionante", nada
comparable con la de los países de la OCDE y economías emergentes, y consideran
que un avance en el ámbito de reformas estructurales es lo que permitiría
impulsar el crecimiento.
Sugieren un crecimiento enfocado "al
fortalecimiento de la educación, las competencias y la innovación" como
clave para que más países de América Latina fortalezcan una clase media
emergente "y dejen atrás la trampa del ingreso medio ralentizado".
Las reformas en estos ámbitos "deben garantizar
la igualdad de oportunidades de acceso a un ciclo educativo completo y de
calidad, ya que la mejor capacitación de los trabajadores facilitaría su
vinculación con el mercado laboral".
La inversión en capital humano y en educación no
solo constituye "un motor de crecimiento económico, sino también de
inclusión social y de reducción de la desigualdad", destaca el informe.
El texto señala también que América Latina "es
la región del mundo con mayor dificultad para proveer fuerza laboral
calificada, lo que unido a la elevada informalidad, condicionan el desarrollo
inclusivo".
"El 36 % de las empresas que operan en el
sector formal de la economía en América Latina y el Caribe muestra dificultades
para encontrar una fuerza laboral adecuadamente formada, frente al 21 % del
promedio mundial y al 15 % en los países de la OCDE", puntualiza el
estudio.
Los esfuerzos para mejorar la educación y las
competencias laborales, tienen que ir acompañados de avances en materia de
innovación, lo que, en conjunto, permite lograr "un incremento en la
productividad laboral, generar empleos de calidad y reducir los niveles de
informalidad".
Los expertos consideran que, ante la complejidad de
las políticas de educación y competencias laborales, "América Latina debe
actualizar su agenda de políticas en materia de ciencia, tecnología e
innovación, fomentando una cooperación regional que permita reforzar los
esfuerzos nacionales".
"El diseño de la política industrial y de
desarrollo productivo debe tener como eje central la acumulación de
competencias en nuevas tecnologías, y un enfoque de innovación con vistas a
lograr la sostenibilidad económica, social y ambiental", puntualiza.


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