Presidenta Cristina Kirchner se ríe de las dificultades de pronunciación de los chinos
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BUENOS AIRES (5 Febrero 2015).- Podría aceptarse como un chiste de un par de
borrachos acodados en un bar de carretera pero difícilmente está aconsejado por
los manuales de diplomacia clásica.
La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, se ha
reído de las dificultades de los chinos para pronunciar la letra R en su visita
a Pekín y ha generado una tormenta de reacciones entre los internautas del país
asiático.
"Más de 1.000 asistentes al evento… ¿Serán
todos de La Cámpola y vinieron sólo por el aloz y el petlóleo?", escribió
la dirigente latinoamericana en su cuenta de Twitter tras una conferencia a la
que asistieron hombres de negocio.
La presunta gracia consiste en contestar a los que
la critican por llenar sus actos de los seguidores jóvenes del kirchnerismo que
van en busca de su bocadillo y bebidas gratis, sin embargo nadie lo entendió en
China.
A pesar de que Twitter está censurado en China, el
chascarrillo trascendió a las redes sociales nacionales y generó respuestas que
varían desde la ironía a la ofensa.
"¿Por qué no dices un par de frases en mandarín
y así podremos juzgar tu pronunciación?", se preguntaba un usuario de
Weibo, el sustituto chino del Twitter.
Otros aludían a la escasamente inteligente táctica
de insultar a los mismos a los que mendigas inversiones para recuperar tu
renqueante economía.
Y aún unos últimos se defendían asegurando que
quienes tienen problemas para diferenciar las letras R y L son los japoneses y
coreanos. En realidad, también los chinos los tienen.
El comentario no ha recibido la atención de la
prensa local, ni siquiera de la más nacionalista, acostumbrada a rasgarse las
vestiduras e inflarse de patriotismo ante cualquier leve signo de ofensa.
El incidente sí ha sido recogido por la prensa
extranjera con aceradas críticas.
"La presidenta argentina lanza un extraño,
ofensivo y francamente racista tuit", se leía en la cuenta de Twitter del
diario Washington Post.
La presidenta se disculpaba después con otro tuit en
el que aludía a la necesidad del humor para digerir el exceso de ridículo y
absurdo: "Sino (sic) son muy, pero muy tóxicos", decía.
Curiosamente, nadie parece haberse ofendido por el
error gramatical de la presidenta de uno de los países donde mejor se habla
castellano del mundo.
La polémica por las chanzas sobre las dificultades
chinas de pronunciación es el menor de los problemas de Kirchner.
Primero tendrá que convencer a Pekín durante su
visita de cuatro días de que siga invirtiendo en un país muy necesitado de
ayudas externas.
Y después tendrá que gestionar la crisis política
por la muerte en extrañísimas circunstancias del fiscal Alberto Nisman, quien
pretendía su arresto por su supuesto encubrimiento de los culpables del
atentado contra un centro judío 20 años atrás en Buenos Aires.


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