NUEVA YORK (26 Mayo 2015).- El adolescente dominicano Christopher
Durán de 14 años de edad y asesinado de cuatro balazos, el al estilo ejecución
en El Bronx el jueves pasado, murió en brazos de su hermano Cristian Durán,
reveló este en un estremecedor relato de la tragedia.
“Murió en mis manos”, dijo el hermano de 17 años de
edad y quien al enterarse de de su hermano menor había sido baleado, corrió
como un “rayo” y cruzó las cintas policiales para acercarse al gravemente
herido adolescente.
Los padres de la víctima son nativos del paraje
Guaücí en Moca (al Norte de República Dominicana) e iba camino a su escuela
cuando el tirador se le acercó y sin mediar palabras, le hizo 16 disparos
impactándolo con cuatro, en la cabeza, la espalda y otras partes del cuerpo.
Una versión alega que el hermano mayor, que es un miembro activo de la pandilla “380”,
una célula de la ganga “The Crips” que opera en el Sur de El Bronx, era el que
estaba siendo buscado y que mataron al muchacho en venganza, pero la policía no
ha ampliado detalles de la investigación.
Cristian dijo que su hermano fue emboscado.
“Me puse todo y corrí escaleras abajo. Sólo lo vi en
el suelo”, narra el mayor de los hermanos Durán.
Los investigadores dicen que al parecer, la víctima
y su matador, se conocían. El tirador estaba encapuchado, con sudadera y una
pañoleta roja con la que se cubría la cara.
Vació el cargador contra el adolescente indefenso.
Una fuente policial reveló que el asesinato tiene
que ver con enfrentamientos entre pandillas y esperan que la muerte de
Christopher no desate un sangriento enfrentamiento entre pandilleros de El
Bronx.
Un familiar del adolescente dijo que su abuela murió
de un infarto en la República Dominicana cuando se enteró del asesinato, el
viernes por la mañana.
Cristian, llevaba una camiseta blanca con la foto de
su hermano muerto, hizo el relato en el altar improvisado con dos cruces
florales, y levantado en la escena donde cayó el muchacho.
Contó que su hermano salió del apartamento antes de
la hora habitual el viernes para ir a la escuela intermedia en la que
estudiaba.
“Cuando llegué, vi la sangre saliendo de su cabeza”,
narra Cristian. “Traté de taparle la herida en la cabeza con mi camisa”.
Añadió que envolvió la prenda de vestir alrededor de
la cabeza del adolescente, la sangre salía más.
Sus padres tienen otros dos hijos varones y Cristian
que lleva el nombre de su padre es el mayor.
Los padres también se presentaron a la escena del
homicidio. Cristian negó que su hermano fue asesinado por problemas con pandillas
y rechazó que hubiera sido arrestado cinco veces por una variedad de cargos,
entre ellos posesión de un cuchillo, como dijo la policía el viernes último.
“El siempre regresaba a la casa desde que salía de
su escuela”, aseguró. “Le gustaba el boxeo y todo lo que están diciendo es una
mentira”, agregó Cristian.
Aclaró que los viajes de verano de su familia a la
República Dominicana, eran parte de las vacaciones “y no un intento” por
salvarlo a Christopher de la tentación de estar en las calles de El Bronx.
Los familiares se unieron en abrazos y llantos,
encendieron velas y pusieron flores, globos además de mensajes escritos en el
altar.
Testigos dijeron que las últimas palabras de
Christopher fue llamar a su madre en medio de la agonía de la violenta muerte.
“¡Mami, mami!”, gritaba el adolescente.
El altar fue levantado en la pared del edificio 1181
de la avenida Sheridan.
Al cierre de esta crónica, la policía no ha
capturado al asesino por el que se ofrece una recompensa de $25.000 dólares en
busca de información sobre su paradero.
La policía tiene el video de seguridad en el que
aparecen las imágenes del homicidio y un alto oficial, lo describió como “muy
perturbador”.
Edificios situados en cuadras de la avenida College,
entre las calles 168 Este y 179 Este, han sido recorridos por la policía en
busca de del asesino.
Por
MIGUEL CRUZ TEJADA/Sin Compromiso


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