LA 'VERDADERA' HISTORIA DE LA MUERTE DE OSAMA BIN LADEN NARRADA POR UN PERIODISTA
Categorias:
internacionales
WASHINGTON (11 mayo 2015).- Todo lo que nos han contado sobre el ataque en el
que los Navy SEAL de Estados Unidos mataron a Bin Laden es mentira. Eso es lo
que afirma el veterano periodista estadounidense, ganador del Premio Pulitzer,
Seymour Hersh, en un artículo, publicado en la 'London Review of Books'.
Según el relato de Hersh, la CIA y los servicios de
seguridad de Estados Unidos no jugaron ningún papel relevante a la hora de
descubrir a Bin Laden. No hubo ninguna confesión de ningún prisionero que fuera
obtenida por medio de torturas que ayudara a encontrar al correo del fundador y
jefe de al Al-Qaeda. No se produjo ningún tiroteo en la casa en la que vivía
Bin Laden. Y, para rematar, el cadáver del terrorista no fue nunca arrojado al
mar.
En su artículo, Hersh explica que, en realidad,
Estados Unidos se entero de donde estaba Bin Laden cuando un alto cargo del ISI
-el servicio de inteligencia militar de Pakistán- se presentó directamente en
las oficinas de la CIA en Islamabad para decírselo, en agosto de 2010. La
persona, cuyo nombre no desvela el periodista, sólo quería dinero, Y ahora vive
en Estados Unidos, donde trabaja como consultor de la CIA.
El ISI tenía a Bin Laden prisionero desde el año
2006 en la ciudad de Abbottabad, en una casa situada a tres kilómetros de la
Academia General del Ejército de ese país y de una base militar, y a un cuarto
de hora en vuelo de helicóptero del uno de los principales centros de mando de
su sistema de armas nucleares. El fundador de Al Qaeda vivía en una casa con
"barrotes en las ventanas y alambre de espino en el tejado", según
Hersh. Estaba muy enfermo, y había sido puesto bajo tratamiento médico por el
propio ISI. Bin Laden, de acuerdo con la versión de la 'London Review of Books'
no tenía protección, y estaba aislado del resto del mundo.
Una vez que confirmaron la veracidad de la
información, los estadounidenses simplemente se dirigieron al alto mando del
ISI para explicarles que tenían localizado a Bin Laden. Confrontados con los
hechos, los líderes militares paquistaníes no tuvieron más remedio que aceptar
la situación. Su única condición fue que Bin Laden no saliera vivo de la casa
nunca. Arabia Saudí, que, según Hersh, había financiado gran parte de la
operación para mantener al fundador de Al-Qaeda arrestado, también insistió en
que Bin Laden debía ser asesinado, para que nunca pudiera hablar de los
vínculos entre Riad y su organización.
Con todo eso pactado, el famoso ataque de los Navy
SEAL descrito en la película 'La noche más oscura' no existió nunca. Los
soldados de las fuerzas especiales de la Armada de Estados Unidos fueron
guiados por espías paquistaníes hasta la habitación de Osama Bin Laden. Allí se
encontraron con el terrorista que estaba agachado, tratando de huir y lo
mataron a tiros. Después, vaciaron sus cargadores en el cadáver hasta el punto
de que el cuerpo de Bin Laden se desintegró.
Fotograma de 'La noche más oscura'.
Washington e Islamabad había acordado mantener en
secreto la muerte del terrorista durante una semana, tras la cual está sería
atribuida a un ataque con aviones por control remoto en el lado afgano de la
frontera de ese país con Pakistán. Ahí, según Hersh, fue donde Barack Obama
decidió aprovechar políticamente el ataque.
Los asesores políticos del presidente de Estados
Unidos le convencieron de que la explosión provocada por la destrucción del
helicóptero que se había estrellado en Abbottabad iba a levantar sospechas. Por
consiguiente, en un mensaje escrito de forma precipitada, Obama anunció a
Estados Unidos y a la opinión pública mundial la muerte de Bin Laden. El
cadáver del terrorista, además, estaba completamente destrozado, hasta el punto
de que partes de su cuerpo podrían haber caído al suelo durante el accidentado
viaje de regreso de Abbottabad a Jalalabad, en Afganistán, donde los SEAL
tenían su base. Así que la Casa Blanca se sacó de la manga la historia de que
el cuerpo de Osama bin Laden había sido arrojado al Océano Índico desde el
portaaviones Carl Vinson.
Posteriormente, el Gobierno de Obama enriqueció esa
versión con una serie de detalles. El más importante es que Bin Laden estaba
tratando de agarrar un rifle automático cuando los SEAL le mataron. Así, se
despeja toda duda de lo que, según Hersh, no fue más que un asesinato. La CIA,
por su parte, también utilizo la muerte de Bin Laden para justificar su
programa de torturas, a la que atribuyó la obtención de información decisiva
para la localización de terrorista.
Sobornos
por silencio
Los mayores perjudicados fueron las fuerzas
especiales de Estados Unidos y los líderes del ISI paquistaní. Ambos se
sintieron manipulados, aunque, en el caso de los paquistaníes, al menos se
habían llevado ingentes cantidades en sobornos por parte de Estados Unidos a
cambio de su silencio.
El artículo de Hersh es consistente con muchos
rumores y dudas acerca de la operación de la muerte de Bin Laden. El hecho de
que sólo dos helicópteros pudieran aterrizar y llevar a cabo una operación de
esa envergadura en un área militarizada provocó una considerable controversia
en su momento. También está ampliamente documentado el hecho de que aquella
noche se produjo un apagón de luz en Abbottabad. Ya en 2008 el embajador afgano
en Washington había declarado a EL MUNDO que "Bin Laden no está en ninguna
montaña, sino en una gran ciudad de Pakistán". Sin embargo, como casi
todas las informaciones de Hersh, su artículo se basa en fuentes anónimas, que
hacen muy difícil su comprobación. Si nos atenemos a las exclusivas dadas en el
pasado por el veterano periodista de 78 años, es posible que la noticia sea
cierta. Hersh descubrió la famosa matanza My Lai, realizada por Estados Unidos
en Vietnam, y las torturas en la cárcel de Abu Ghraib llevadas a cabo por
soldados de ese país en 2003 y 2004. Otros de sus trabajos, sin embargo, nunca
han podido ser confirmados, como la alegación de que en 1983 un avión de
pasajeros de Corea del Sur fue abatido por la Unión Soviética en medio de un
combate aéreo entre ese país y Estados Unidos.
Por
PABLO PARDO/El Mundo


No hay comentarios.: