BACHELET SACRIFICA A SU DELFÍN POLÍTICO EN LA GRAVE CRISIS ABIERTA POR LA CORRUPCIÓN
SANTIAGO, Chile (11 Mayo 2015).- Michelle Bachelet
tardó sólo unos minutos el miércoles por la noche en decirle al célebre locutor
de la televisión chilena, Mario Kreutzberger ("Don Francisco"), que
iba a pedir la renuncia a todo su gabinete. Pero ha tardado más de cuatro días
en decidir quiénes integrarían su nuevo Gobierno.
Este lunes, la presidenta chilena ha confirmado los
insistentes rumores que circulaban en los mentideros políticos de Santiago y ha
sacrificado a su hombre de confianza, el ministro del Interior, Rodrigo
Peñailillo. En una breve ceremonia celebrada en el Palacio de La Moneda,
Bachelet ha anunciado la salida de su Gobierno de cinco ministros mientras que
otros tres han cambiado de cartera. Junto al delfín político de Bachelet ha
sido desplazado también del gabinete el titular de Hacienda, Alberto Arenas.
Con la remodelación de su Ejecutivo, la mandataria trata de frenar el desplome
de su popularidad (29%) tras los escándalos de corrupción que han llevado a
Chile a una de sus mayores crisis institucionales de las últimas décadas.
En reemplazo de Peñailillo, Bachelet ha optado por
Jorge Burgos, el ministro de Defensa saliente y miembro de la Democracia
Cristiana. A Burgos le sustituye en Defensa José Antonio Gómez. La cartera de
Hacienda pasa a manos de Rodrigo Valdés y deja a Arenas como el primer ministro
de ese departamento en ser removido de su cargo desde el retorno de la
democracia. El resto de cambios han afectado a los departamentos de Cultura,
Desarrollo Social, Justicia y Trabajo. Bachelet ha realizado también relevos en
la Secretaría General de Presidencia y en la oficina del portavoz del Gobierno.
"Asumí con la conciencia de estar mandatada por una ciudadanía exigente;
hemos puesto a Chile en movimiento", ha declarado Bachelet al realizar los
anuncios.
Durante los cuatro días de incertidumbre política
que ha vivido Chile sólo un ministro sabía que no se le aplicaría la
guillotina, el canciller Heraldo Muñoz, ratificado en su cargo el jueves por
Bachelet. Muñoz se encontraba en La Haya defendiendo ante la Corte
Internacional de Justicia el contencioso por el reclamo de Bolivia de una
salida al mar.
La dirigente de la coalición gobernante Nueva Mayoría
se ha pasado estos cuatro días recluida en su domicilio santiaguino de La
Reina, consultando la estrategia política a seguir sólo con un reducido número
de colaboradores, mientras afloraban en la prensa las tensiones dentro de las
diferentes familias del oficialismo. En Nueva Mayoría confluyen el Partido
Socialista (al que pertenece Bachelet), el Partido Por la Democracia (de
Peñailillo) y la Democracia Cristiana, entre otras formaciones políticas. Las
72 horas que se autoimpuso Bachelet para anunciar el nuevo Ejecutivo (tan sólo
14 meses después del inicio de su segundo mandato en La Moneda) se cumplieron
el sábado y sólo las discrepancias internas explican una demora insólita en la
democracia chilena.
La remodelación gubernamental supone todo un cambio
de estrategia para Bachelet, que deberá afrontar reformas de calado y preparar
el proceso constituyente que anunció hace apenas diez días. "La salida de
Peñailillo marca el fin de un círculo de colaboración muy cercano a la
presidenta desde el primer Gobierno (2006)", ha señalado el ex titular de
Comunicaciones Juan Carvajal.
La tardanza de Bachelet en conformar su nuevo
Gobierno ha diluido el "efecto virtuoso" que debería haber tenido el
cambio de gabinete, en palabras de Juan Antonio Coloma, senador de la formación
conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI).
La
corrupción, en el origen de todo
La crisis institucional tiene su origen en la
sucesión de casos de corrupción que han aflorado recientemente y que ha llevado
a la sociedad chilena a "descubrir" que la transparencia de la que
hacían gala sus dirigentes era una mera fachada de cartón piedra. A Bachelet le
ha dejado tambaleando políticamente el denominado "caso Caval", que
obligó a su hijo Sebastián Dávalos a renunciar a su cargo de director del área
sociocultural de Presidencia. El primogénito de la mandataria y su mujer,
Natalia Compagnon, se embolsaron, según las denuncias periodísticas, unos
cuatro millones de dólares después de realizar una operación de compra venta de
terrenos para la que gozaron de información confidencial. El
"pelotazo" fue posible gracias al crédito de diez millones de dólares
que les otorgó Andrónico Luksic, propietario del Banco de Chile y cercano al
Palacio de la Moneda. Dávalos y Compagnon habrían sellado la concesión del
préstamo un día después del triunfo electoral de Bachelet, en diciembre de
2013.
Al mismo tiempo que trascendía el tráfico de
influencias en la esfera familiar de Bachelet, otro escándalo de corrupción, el
"caso Penta-SQM" se reactivaba en los juzgados. Dirigentes políticos
conservadores y algún que otro oficialista están salpicados por un presunto
caso de fraude tributario, al haber cobrado dinero por servicios nunca
realizados a empresas que financiaban campañas electorales de forma irregular.
Además de políticos de Renovación Nacional (RN) y de la UDI, el caso salpica
colateralmente a Peñailillo, que habría prestado sus servicios a un conocido
empresario relacionado con una empresa del yerno del fallecido dictador Augusto
Pinochet.
Si a Peñailillo le ha costado el cargo su
cuestionado papel ante los casos de corrupción, Arenas ha caído en desgracia
por el desgaste sufrido ante la reforma fiscal impulsada por Bachelet, que ha
sido rechazada por gran parte de la clase empresarial del país.
Bachelet sorprendió al país el miércoles por la
noche cuando anunció en el canal 13 de la televisión que "tenía que contar
algo". Si el fondo de la cuestión es grave (una crisis gubernamental
derivada de los casos de corrupción que afectan a todo el arco político), las
formas empleadas por la líder centroizquierdista han causado también
perplejidad en los medios de comunicación locales y entre las filas tanto de la
oposición como del oficialismo. Hace unas semanas, la mandataria había
comentado también en televisión que nunca realizaría anuncios importantes
relacionados con el Gobierno en el marco de una entrevista televisada. La
hemeroteca audiovisual es demoledora.
Durante la entrevista con "Don Francisco",
Bachelet llegó a decir que no se enteró a tiempo de las denuncias periodísticas
divulgadas en febrero (en plenas vacaciones australes) sobre el presunto
"pelotazo" inmobiliario de su primogénito, porque en su residencia de
descanso, en el sur del país, no había Internet ni televisión. "No me di
cuenta de la dimensión del problema", precisó más adelante la mandataria.
Tres meses después, parece que Bachelet va tomando conciencia de las dimensiones
del "problema".
Por
CÉSAR G. CALERO/El Mundo


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