PANAMÁ (25 Junio 2015).- El exdictador panameño Manuel Antonio
Noriega, preso en Panamá desde diciembre de 2011 tras su extradición por
Francia, pidió perdón a todos los "humillados" o
"perjudicados por sus acciones como comandante, en su nombre y en el de
sus superiores y subalternos".
En una declaración leída en la cárcel donde esta
recluido, al canal de televisión local Telemetro, Noriega, que cumple condenas
en Panamá que suman unos 60 años, dijo también que espera que la circunstancias
le permitan en un futuro revelar "verdades desconocidas" hasta ahora
en su país.
Esta es la primera declaración formal de Noriega a
los medios de comunicación desde hace 25 años, cuando fue derrocado durante la
invasión estadounidense a Panamá el 20 de noviembre de 1989.
El último "hombre fuerte de Panamá"
confesó que en los últimos días ha conversado consigo mismo, con su familia y
reflexionado con la Iglesia que es "oportuno" contribuir con la
ciudadanía "cerrando el ciclo de la era militar" en las actuales
circunstancias que vive el país.
"Cierro el ciclo militar como el último general
de ese grupo pidiendo perdón como comandante (en) jefe y como jefe de
gobierno", remarcó.
"Pido perdón a toda persona que se sienta
ofendida, afectada, perjudicada o humillada por mis acciones o de mis
superiores en el cumplimiento de órdenes o de la de mis subalternos dentro del
estatus de responsabilidad de mi Gobierno civil y militar", indicó
Noriega, aclarando que daba una declaración y no una entrevista.
En ese sentido, Noriega no quiso responder a las
preguntas que el periodista de Telemetro, Alvaro Alvarado, le formuló sobre la
muerte por decapitación en 1985 del opositor Hugo Spadafora, caso por el cual
fue condenado en ausencia en 1993 a 20 años de cárcel.
Tampoco habló de las conversaciones o acercamientos que
ha tenido con representantes de la Iglesia Católica, ni de si estaría en
disposición de comunicarse con los familiares de Spadafora.
Noriega, que antes de pasar a ser comandante de las
extintas Fuerzas de Defensa (FFDD) de Panamá en 1985 fue jefe de inteligencia
(G-2), no contestó a la pregunta de Alvarado acerca de que la Iglesia ha dicho
que necesita información de la desaparición en 1970 por el régimen militar
(1968-1989) del cura colombiano Héctor Gallego.
"En cualquiera respuesta de la pregunta que
haces me estoy saliendo de la solemnidad que, ante el altar de mi conciencia,
he venido hoy a expresar lo que es el perdón", señaló Noriega.
Noriega afirmó que "la reflexión cristiana de
pedir perdón viene acompañada de un acto de constricción".
Y ese acto de constricción, remarcó, "en este
lugar, en esta fecha y en estas circunstancias se está refiriendo a los 20 años
de la era militar que yo quiero cerrar el ciclo para que la ciudadanía, a los
que le correspondan, tengan la capacidad de funcionar en bien del Estado
panameño".
"He hablado por la era militar hacia aquellos
que puedan haber sido afectados en cualquier orden de ese tiempo, por personas,
superiores en mi carrera militar o subalternos", reiteró.
Noriega pasó cerca de dos décadas preso por
narcotráfico en Estados Unidos, a cuyas tropas se entregó en enero de 1990,
días después de una invasión estadounidense a Panamá.
El exdictador llegó en 2011 a Panamá extraditado por
Francia, donde cumplía siete años de prisión por lavado de dinero y donde un
juez francés le concedió la libertad condicional ese mismo año, al considerar
que Noriega cumplió más de la mitad de su condena francesa: año y medio
detenido en Francia y los dos años y medio que permaneció detenido en Estados
Unidos a la espera de la aprobación de su extradición a París.
La justicia panameña abrió en 2010 una causa contra
el exmilitar por su presunta responsabilidad en la desaparición, en 1970, y
muerte del sindicalista Heliodoro Portugal, cuando Noriega era oficial de la
extinta Guardia Nacional y mano derecha del dictador Omar Torrijos (1968-1981).
Cuando se le preguntó si espera volver a casa son su
familia por alguna medida cautelar el exmilitar no respondió.
Aún así, Noriega reprochó haber estado en
"cautiverio" por más de 25 años, tiempo que, dijo, "excede las
penas que me fueron impuestas en ausencia y sin haber sido interrogado".
En ese sentido, Noriega indicó que los tribunales
internacionales "indican que esto significa tiempo servido".
El dictador panameño se calificó como un "hijo
de Dios" que le ha dado una "sensibilidad, conocimiento y fortaleza
divina" que le ha permitido soportar tantos años preso en Estados Unidos,
Francia y Panamá, confesando que "totalmente" está en paz consigo
mismo.
Noriega, por otro lado, no descartó en el futuro
dejar esta reserva o silencio que ha mantenido hasta ahora y hacer algunas
revelaciones.
"Dios primero, las circunstancias nos darán la
oportunidad de presentar las verdades desconocidas", expresó.


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