RUSIA ACELERA CONSTRUCCIÓN DE LAS OBRAS PARA LA COPA DEL MUNDO DE FÚTBOL DE 2018

MOSCÚ (19 jUNIO 2015).- Los cascos de seguridad están puestos. Los bulldozers están ronroneando. Muy pronto, el laberinto de concreto y metal que hoy ocupa el vaciado interior del Estadio Luzhniki en Moscú se transformará en un palacio de fútbol, reconstruido para satisfacer las exigencias de la FIFA.

Las obras para la Copa del Mundo de 2018 están cobrando impulso en Moscú y otras ciudades rusas mientras el órgano de gobierno mundial de fútbol enfrenta investigaciones por presunta corrupción en Estados Unidos y Suiza en uno de los escándalos más profundos en la historia del deporte.

Algunos funcionarios occidentales han dicho que de encontrarse irregularidades en el proceso de selección del país anfitrión, Rusia y Qatar deberían perder su condición de sedes del torneo. De todos modos, los preparativos masivos de Rusia ya están en marcha, por lo que cualquier decisión de despojar al país del campeonato sería un atolladero geopolítico, legal y financiero.

“No tiene sentido sacudir este barco”, dijo este mes el ministro de Deportes ruso, Vitaly Mutko, en rueda de prensa en la ciudad rusa de Samara, luego de recorrer junto con el secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, el estadio mundialista que se está construyendo allí.

“Si hubiera alguna evidencia (de conducta incorrecta), sería una discusión diferente”, dijo Mutko, según la agencia estatal de noticias Tass. “Pero no tenemos nada de qué avergonzarnos”.
El presupuesto de seis años y 660.600 millones de rublos (US$12.000 millones) que Rusia ha destinado al Mundial incluye 436.800 millones de rublos de dinero federal y regional y 223.800 millones de rublos de fondos privados, de acuerdo con la última actualización de un decreto del gobierno sobre los preparativos. Según el decreto, aproximadamente 60% del presupuesto debe ser asignado antes de fin de año; más de 37% ya está distribuido. Además de los estadios, gran parte del dinero está destinado a construir aeropuertos, carreteras, líneas ferroviarias y otros proyectos de infraestructura de transporte.

Mutko ha sugerido que no hay vuelta atrás. “No hay ningún elemento de retroactividad en la ley”, dijo, agregando que la candidatura de Rusia siguió todas las reglas.

Para el presidente ruso, Vladimir Putin, el Mundial de 2018, así como sucedió con los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, representa una oportunidad de demostrar a los rusos que el perfil del país ha subido durante su gobierno. Algunos funcionarios rusos han esparcido sospechas de que el caso penal de EE.UU. contra dirigentes de la FIFA es el puntapié inicial de un intento orquestado por aquel país para hacer descarrilar la primera Copa del Mundo de Rusia, mientras persisten las tensiones con Washington sobre Ucrania.

Los programas de noticias de la televisión estatal han ratificado a los rusos que los preparativos continúan.
“Faltan tres años para el inicio de la Copa del Mundo, no es mucho tiempo para mudar el torneo a otro lugar y organizarlo bien allí”, dijo la emisora estatal First Channel en un informe sobre la inspección de obras en Samara. “Pero es más que suficiente para terminar los preparativos ya iniciados”.

El gobierno de Rusia enfrenta la caída de los precios del petróleo, presiones recesivas y sanciones de Occidente, pero las autoridades dicen que las 11 ciudades sedes estarán listas a tiempo. Algunos de los 12 estadios seleccionados ya están terminados, incluyendo el estadio principal en Kazán y un estadio abierto recientemente para el Spartak de Moscú. El estadio olímpico de Sochi requiere una remodelación relativamente simple.
Las demás sedes están en construcción. En Volgogrado, donde se espera terminar un nuevo estadio de 45.000 asientos para 2017, se han excavado 250.000 metros cúbicos de tierra para el pozo de fundación y se ha colocado la losa de hormigón. En San Petersburgo, los trabajadores están dando los toques finales al techo del estadio de 68.000 asientos, cuya inauguración está prevista para el año que viene.

Algunas de las mayores preocupaciones inmediatas han surgido en Kaliningrado. El contratista principal del estadio para 35.000 personas fue a la quiebra, y también se cuestionó la ubicación de la obra, en una isla inundable en el río de la ciudad.

Mutko dijo este año que la ciudad deberá acelerar el ritmo de las obras. El gobierno contrató a un nuevo constructor, comenzó a fortificar la isla y en los últimos días envió sus planes a los reguladores estatales para su aprobación. Prometen comenzar las obras este año.

Uno de los proyectos más avanzados es el de Luzhniki, el estadio construido en Moscú en 1956 y más tarde transformado en sede de los Juegos Olímpicos de 1980. Para cumplir con las especificaciones de la FIFA habría sido más fácil demoler el estadio y erigir uno nuevo, pero las autoridades de la ciudad decidieron preservar la fachada de la era soviética.
Ahora, 1.200 constructores trabajan día y noche para construir un nuevo estadio de 81.000 asientos dentro de la estructura del viejo.

“Cualquiera que haya visitado el estadio antes no lo reconocerá”, dijo Murat Akhmadiyev, jefe de supervisión de la construcción. Según Akhmadiyev, el nuevo estadio estará terminado a finales de 2016, medio año antes de lo previsto.

Días atrás, las chispas volaban mientras las soldadoras unían las vigas metálicas del nuevo Estadio Luzhniki a su antigua fachada. El vapor se levantaba del concreto donde un segundo nivel de asientos está empezando a tomar forma. En el exterior, excavadoras y camiones pasaban frente a una estatua de Lenin, protegida del bullicio por una valla metálica temporal.

En medio de la crisis económica, los noticieros estatales subrayan los beneficios de los nuevos estadios, carreteras y aeropuertos.

“El polvo en estas obras es un bálsamo para los corazones de los aficionados al fútbol de Rusia”, afirmó First Channel en la nota sobre Samara. “Finalmente, los dedos de una mano no alcanzarán para contar el número de estadios modernos del país”.

Mutko dijo que su preocupación principal son las calumnias contra Rusia mientras se desarrolla el escándalo de la FIFA.

“Lo mismo ocurrió antes de los Juegos Olímpicos de Sochi”, aseveró. “Muchos de los colegas periodistas de ustedes llegaban al Parque Olímpico y pensaban: ‘¿Con qué podemos encontrarnos? Aquí hay dos baños en la misma habitación, aquí la moldura se está viniendo abajo’, y ponen eso en la primera página. Pero luego hubo una disonancia cuando los atletas dijeron que todo estaba bien, y Sochi resultó ser uno de los mejores Juegos Olímpicos”.

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