SILVESTONE (5 Julio 2015).- El inglés Lewis Hamilton
se da un festín en su 'casa' y vence en una carrera marcada por la aparición de
la lluvia. Antes, Williams y Mercedes habían protagonizado una lucha que se
decidió en boxes. Alonso consiguió su primer punto de la temporada.
Fernando Alonso respiró aliviado al ver que su
McLaren estaba ileso. Acababa de impactar contra su compañero Jenson Button,
víctima de la efervescente inicio de los Lotus y el ímpetu de Ricciardo. Sólo
él sobrevivió a la temprana colisión que dejó fuera de carrera a Maldonado,
Grosjean, el Red Bull y a su propio compañero. Vio asomar su quinto abandono
consecutivo. Mucho más tras observar desde su cabina cómo los mecánicos sufrían
para sustituir el alerón dañado. Fue todo tan rápido y madrugador que el
asturiano, después de vivir al límite en esos intensos minutos, bajó la visera
y acometió las 50 vueltas a Silverstone, decidido a encontrar su primer premio
de la temporada. Viendo cómo algunos bólidos iban quedando por el camino. Cómo
la lluvia amenazaba su primera conquista y le obligaba a arriesgar. Nada lo
apartó de su camino, una senda plagada de abandonos (7). La de su primer punto
(10º) de una espinosa temporada. Una pequeña conquista festejada cómo se
merecía. Igual que Lewis Hamilton, aunque éste por su quinta victoria del año.
Por otro acelerón hacia el tricampeonato.
"El punto es bueno para la moral del
equipo", sostenía con una sonrisa Fernando Alonso después de agarrar su
primer punto de la temporada. Sobre el asfalto donde los jefes de Honda
auguraron hace semanas el primer podio de McLaren. Olvidadas semejantes
quimeras, la primera moneda cayó en su bolsillo cuando más adversas eran las
previsiones. Una conquista por supervivencia más que por las virtudes del
monoplaza, como ya le ocurriera a Jenson Button en Montecarlo (8º), cuando
resistió entre las calles del Principado. Esta vez fue el asturiano el que
logró subsistir, esta vez entre la campiña inglesa, sobre un asfalto de
Silverstone regado por el diluvio en un apasionante tramo final.
"Hemos sudado para alcanzar el décimo
puesto", recordaba Alonso, en un rápido repaso mental de las 52 vueltas al
circuito británico. Desde su embestida a Button en la primera curva, tras ser
golpeado por Grosjean, hasta su arriesgada apuesta por los neumáticos
intermedios -fue su tercera parada-, ya en el tramo final de la prueba. Una
apuesta ganadora que lo mantuvo intacto, pese a la presión del Sauber de
Ericsson en las vueltas finales, más veloz y vivo que el McLaren, lastrado por
unas gomas casi al límite. "Otras veces quizás nos lo hubiéramos merecido
más", reconocía satisfecho, mientras Roberto Merhi, duodécimo, esperaba su
turno para mostrar sus impresiones. Otro superviviente más de la aventura
inglesa, donde firmó su mejor clasificación de la temporada.
No hubo un feliz final español porque el motor del
Toro Rosso de Carlos Sainz lo dejó tirado en la vuelta 33. "Traté de
alargar la parada ante la inminente llegada de la lluvia", lamentaba el
chaval, que se vio obligado a echar pie a tierra cuando viajaba cómodo en la
novena posición y soñaba con que el diluvio lo lanzase a una zona nunca antes
visitada en su estreno en la Fórmula 1. Su episodio concluía de forma
prematura, aunque mucho después que su compañero Verstappen, fuera de combate
desde la cuarta vuelta.
Hamilton,
la victoria más sufrida
Los chicos Martini amagaron con estropear la fiesta
de Hamilton. Los dos Williams mutaron en sendos rayos tras una arrancada feroz,
dejando boquiabiertos a Lewis Hamilton y Nico Rosberg, que creían tener bajo
control los primeros latidos de la carrera. Fue un chispazo súbito que disparó
al infinito a Felipe Massa. Como en sus años mozos. El brasileño asumió los
galones durante 21 vueltas. Contorneándose delante del líder del Mundial y
gustándose ante el público británico, que tanto echaba de menos ver a un
Williams en lo más alto.
Todo volvió a la normalidad tras la primera visita a
los boxes. Allí recuperó Hamilton los bríos perdidos en el tú a tú con los
Williams. Porque Lewis llegó a perder incluso la segunda posición a manos de
Bottas durante algunas vueltas. Un sorprendente peaje antes de tomar
definitivamente el mando, aprovechando el error de Massa en el 'pitstop'.
Jugándosela cuando nadie lo esperaba con los neumáticos intermedios, sobre un
asfalto que comenzaba a empaparse. Él británico manejó la situación como
acostumbra para anotarse la tercera victoria en casa de su carrera, siempre con
un sabor especial.
Una bocanada de oxígeno ante la presión de su
compañero Nico Rosberg. De nuevo con los 17 puntos de ventaja sobre su socio,
que lo acompañó en el podio de Silverstone. Igual que Sebastian Vettel, tras
una jugada maestra en los boxes, disfrutando bajo la lluvia, para alcanzar su
sexto podio de la temporada después de dos citas ausente. Frustrando ese furibundo
arranque de los Williams que, por momentos, parecieron garabatear un guión
diferente para la carrera. Sin embargo, los chicos Martini se marcharon sin
premio, mientras Vettel y los Mercedes se daban una refrescante ducha de
champán.
Por
CARLOS GUISASOLA/El Mundo


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