NUEVA YORK (28 Agosto 2015).- Pasó 17 años sin
autorización en Estados Unidos y vivió un tiempo en refugios para gente sin
techo, asaltado siempre por el miedo a la deportación. Ahora es profesor de
letras clásicas en la Universidad de Columbia y el año que viene lo será en Princeton.
La historia de Dan-el Padilla Peralta es el relato
de superación de un joven dominicano atrapado entre dos mundos: el de la
pobreza y el de las escuelas y universidades más prestigiosas; el de un nómade
sin hogar fijo y al mismo tiempo un intelectual con reputación; el de un
inmigrante ilegalmente en el país y un académico ganador de numerosos premios,
fascinado por los filósofos y los poetas griegos y romanos.
"Sean curiosos. Trabajen duro. Sueñen a lo
grande", dijo Peralta para animar a niños y adolescentes que viven en
refugios para gente sin hogar en la ciudad de Nueva York.
El dominicano de 30 años habló a los jóvenes en las
oficinas del Departamento de Servicios para Gente sin Techo, donde les entregó
su recientemente publicada autobiografía "Indocumentado: La odisea de un
niño dominicano, desde un refugio para indigentes hasta las universidades de
élite", publicada por Penguin Press.
Peralta llegó a Estados Unidos desde Santo Domingo a
los cuatro años. Sus padres hicieron el viaje, con visados de turista, porque
la madre del pequeño, María Elena Peralta, estaba embarazada y sufría
complicaciones debido a una diabetes. La familia decidió quedarse en el país a
pesar de que su visado había expirado.
Frustrado ante falta de oportunidades laborales, el
padre de Padilla regresó a República Dominicana tres años y medio después pero
María Elena decidió quedarse con sus dos hijos.
La hispana, de 55 años, dijo que no podía regresar a
su isla natal después de ver como Dan-el sobresalía en la escuela y disfrutaba
con sus estudios. "Los maestros me hablaban de sus cualidades. Nunca se cansaba
de los libros", dijo María Elena. "Preferí quedarme aquí y luchar
aquí".
Pero la lucha no fue fácil. María Elena acabó
viviendo con sus hijos en refugios para indigentes aproximadamente un año
porque su sueldo limpiando casas y de niñera no era suficiente para pagar un
alquiler.
"Fue demasiado duro. Una experiencia que jamás
uno va a olvidar", explicó la mujer, quien en esa época intentó que la
vida de Dan-el fuera "lo más bonita que se le puede pintar a un
niño".
Uno de los refugios tenía una pequeña biblioteca y
Peralta no dudó en sumergirse en ella, descubriendo libros como "Cómo
vivía la gente en la antigua Grecia y Roma".
Un fotógrafo que hacía de voluntario en uno de los
refugios se sorprendió de ver a Peralta, con tan sólo nueve años, leyendo un
libro sobre Napoleón. Después de conocerlo decidió ayudarlo para que el menor
ingresara un par de años después en la prestigiosa escuela privada Collegiate
School, en Manhattan.
Kathy Young, mentora de Peralta en la institución,
lo describió como un adolescente inteligente con "alegría para
vivir".
"Sabía que la vida no era fácil para él pero no
tenía ni idea de que había sido un niño sin techo. Fue sorprendente cuando supe
eso", dijo la ex educadora, ahora ya jubilada.
Con la ayuda de una trabajadora social la familia
Peralta pudo salir de los refugios y lograr un apartamento en el barrio hispano
de East Harlem. Tras obtener una beca, el joven dominicano ingresó en Princeton
y durante su último año en la universidad anunció a todos sus colegas su estatus
de inmigrante no autorizado. Poco después fue el protagonista de un artículo en
el diario estadounidense Wall Street Journal.
Con un visado de estudiante otorgado por el gobierno
británico, Peralta logró estudiar una maestría en letras clásicas en la
Universidad de Oxford y en 2007 obtuvo un visado de trabajo que le auspició
Princeton.
El abogado de inmigración Stephen Yale-Loehr intentó
regularizar su estatus migratorio en cada uno de sus años académicos hasta que
finalmente logró para ese visado de trabajo. Peralta trabajó en Princeton como
asistente para un proyecto de investigación.
Tras obtener más tarde su doctorado en letras
clásicas en la Universidad de Stanford, el dominicano regresó a la costa este,
donde se casó en marzo con su novia estadounidense y ahora espera obtener su
tarjeta de residencia permanente.
"Siento algo de alivio pero la ansiedad
sigue", explicó. "Siempre siento ese miedo a la deportación. El
discurso contra los inmigrantes se sigue intensificando".
Peralta dijo que escribió su libro, en parte, para
mostrar de lo que son capaces los inmigrantes sin autorización.
En su discurso a los jóvenes sin techo comparó su
vida con "La Odisea" de Homero en la que se narran continuos viajes y
aventuras. Peralta dijo que su vida en refugios y apartamentos también tuvo un
lado positivo. "Todas esas etapas me enseñaron algo sobre mí mismo",
dijo a los jóvenes.


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