AUSTÍN, Texas (24 Agosto 2015).- Junto al
nicaragüense Bernardo Tercero, cuya ejecución está programada para este
miércoles, hay otros 21 extranjeros en el corredor de la muerte en Texas
(EEUU), en su mayoría mexicanos y centroamericanos, aunque también los hay de
Suramérica, Asia y el Caribe.
Si nada lo impide, al nicaragüense lo ejecutarán el
miércoles a las 18.00 hora local (23.00 GMT) en la cárcel de Huntsville, la más
antigua de Texas y en la que ya han sido ajusticiados 13 extranjeros desde
marzo de 1993, cuando el dominicano Carlos Santana murió a manos de sus
verdugos.
Tercero fue condenado por asesinar a otro hombre en
1997 durante un atraco en una lavandería de Houston, crimen por el que ha
pasado los últimos 15 años de su vida en el temido corredor de la muerte de
Texas, ubicado en la cárcel de Polunsky.
Además de Tercero, en Texas están condenados a
muerte once mexicanos, tres salvadoreños, dos hondureños, un argentino, un
dominicano, un vietnamita, un bangladesí y una única mujer nacida en la isla
caribeña de San Cristóbal y con pasaporte británico.
La mayoría está en la cárcel por un asesinato,
aunque hay casos como el del mexicano Abel Ochoa que en 2002 mató a su esposa,
a sus dos hijas de 7 años y de 9 meses, a su suegro y a su cuñada, o el del
salvadoreño Héctor Medina, que mató a su hijo de tres años y a su hija de ocho
meses en 2007.
Otros, como el mexicano Juan Carlos Álvarez está
condenado por el asesinato de cuatro miembros de una banda rival en 1998 o el
también mexicano Ignacio Gómez que mató en 1996 a tres personas tras una pelea.
Por su parte, el hondureño Edgardo Cubas y el
salvadoreño Walter Sorto fueron condenados por el secuestro, violación y
asesinato en 2002 de tres mujeres hispanas, una de ellas de 15 años, aunque hay
sospechas de que pudieron estar involucrados en más casos parecidos.
Cubas estuvo a punto de ser ejecutado en 2014, pero
finalmente suspendieron su cita con los verdugos.
Otros, como el salvadoreño Gilmar Guevara, que en el
2000 mató a dos personas durante un atraco, ya han agotado todos sus recursos
legales y podrían recibir una fecha de ejecución en los próximos meses.
Entre los casos más conocidos está el de la mujer
británica, Linda Carty, condenada por el secuestro y asesinato de su vecina,
Joana Rodríguez.
Según los fiscales, Carty estaba tan desesperada por
tener un bebé y salvar su matrimonio que decidió raptar al recién nacido de
Rodríguez, cuyo cadáver fue hallado un día después de su desaparición en el
maletero de un vehículo.
Carty fue condenada con el testimonio de los autores
materiales del crimen, pero ella siempre ha defendido que le tendieron una
trampa y su caso ha atraído la atención de los medios de comunicación del Reino
Unido.
La ejecución de ciudadanos extranjeros en los
últimos años ha estado rodeada de polémica, ya que en 2004 la Corte
Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya ordenó en el llamado "Fallo
Avena" revisar el caso de 51 mexicanos condenados a muerte en Estados
Unidos a quienes se les violó el derecho a notificación consular.
La Convención de Viena sobre Relaciones Consulares
obliga a los Estados a informar a los consulados respectivos de la detención de
ciudadanos extranjeros, así como al detenido de que tiene derecho a solicitar
asistencia consular.
Desde la sentencia, Estados Unidos ha seguido
ejecutando a ciudadanos extranjeros, cuatro de ellos "en franca
violación" del "Fallo Avena", según sostiene la Cancillería
mexicana.
El director del Observatorio Death Penalty
Information Center (DPIC), Robert Dunham, dijo a Efe que "Estados Unidos
ha violado las leyes internacionales en muchas ocasiones al ejecutar a
ciudadanos extranjeros".
Por su parte, el abogado de Tercero, Mike Charlton,
afirmó a Efe que "Texas nunca ha respetado los derechos consulares",
por lo que no espera que la violación del derecho a esa notificación tenga
ningún efecto en el caso del nicaragüense.
Según datos del DPIC, en Estados Unidos hay 139
extranjeros de 36 nacionalidades condenados a muerte, casi la mitad (61) están
en California, mientras que en Texas hay 22 y en Florida 21.
Desde que el Tribunal Supremo de Estados Unidos
reinstauró la pena de muerte en 1976, 31 extranjeros han sido ejecutados en
todo el país.


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