WASHINGTON (26 Agosto 2015).- Desde que a mediados de junio anunció su candidatura
de cara a las presidenciales de 2016, Donal Trump ha hecho de la inmigración
ilegal uno de los temas centrales de su campaña.
Primero fueron sus insultos a los mexicanos que
emigran a EE.UU., a los que llamó delincuentes y violadores, y luego su
exigencia de que el gobierno de México pague el muro que dice quiere construir
en la frontera entre ambos países.
Y en los últimos días el foco ha pasado a los
llamados "bebés ancla".
"Bebé ancla" es el polémico término
despectivo que se utiliza para referirse a los niños nacidos en EE.UU. de padres
indocumentados y que, por derecho, cuentan con la ciudadanía estadounidense.
Precisamente sobre este tema Trump fue abordado en
rueda de prensa por Jorge Ramos, presentador de la cadena hispana Univisión,
cuando el periodista fue retirado de la sala por el personal de seguridad por
supuestamente hablar fuera de turno, "gritar" e "interrumpir a
los otros".
Los que usan ese término -entre los que además de
Trump hay varios políticos de alto perfil del Partido Republicano- lo
justifican diciendo que hace referencia a la voluntad de los padres de esos
niños de establecer un vínculo o ancla en EE.UU. que posteriormente les permita
naturalizarse como estadounidenses.
Los que se oponen a su uso aseguran que se trata de
una manera de estigmatizar a los hijos de indocumentados de origen hispano.
¿Cambios en la Constitución?
Donald Trump asegura que debido a que esos bebés son
hijos de personas que están ilegalmente en el país, no debería concedérseles de
forma automática la nacionalidad estadounidense, algo que garantiza la enmienda
14 de la Constitución de EE.UU. a toda persona nacida en el país.
Otros candidatos republicanos a la Casa Blanca, como
el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, el de Nueva Jersey, Chris Christie, o
el de Luisiana, Bobby Jindal, se han mostrado partidarios de examinar si es
posible eliminar la concesión automática de la ciudadanía a los hijos de
inmigrantes indocumentados, ya que consideran que ello incentiva la inmigración
ilegal.
Los expertos creen que es altamente improbable que
se lograra el consenso necesario en el Congreso de EE.UU. para modificar la
enmienda 14 de la Constitución, que fue aprobada en 1868 para dar la ciudadanía
a los antiguos esclavos.
Una minoría de juristas considera que sería posible
limitar la ciudadanía de los hijos de los indocumentados a través de una acción
legislativa del Congreso, ya que su obtención es el resultado de una acción
ilegal de los padres.
Más allá del debate jurídico, lo que ha causado
polémica en los últimos días ha sido el uso del término "bebé ancla"
por parte de Trump y, quizás a causa de un traspié, por parte del candidato
republicano Jeb Bush.
Bush, quien fue criticado por ello por la candidata
demócrata a la presidencia Hillary Clinton, aseguró que sus palabras habían
sido sacadas de contexto.
El hermano del expresidente George W. Bush explicó
que con "bebés ancla" se refería al caso específico de las
organizaciones que traen a mujeres embarazadas, en su mayoría chinas, con
visados de turistas para que den a luz para y sus hijos reciban la
nacionalidad, en lo que se conoce como "turismo de partos".
"Es ridículo que Hillary Clinton diga que yo
usé un término derogatorio. Yo estoy orgullosamente casado con una mexicana.
Mis hijos son hispanos", dijo Bush, quien es miembro de la Red de
Liderazgo Hispano, organización que hace un tiempo publicó un memorando en el
se indicaba que no debía usarse la expresión "bebé ancla".
Trump aprovechó esta última circunstancia para
atacar a Bush a través de Twitter.
"Jeb Bush firmó un memo diciendo que no
utilicen el término 'bebés ancla', es ofensivo. Ahora lo quiere usar porque yo
lo uso. ¡Tienes que ser fiel a ti mismo!", escribió el magnate.
Consecuencias negativas
El término "bebé ancla" fue acuñado en los
80 para hacer referencia a los hijos de refugiados vietnamitas que tenían hijos
en EE.UU. y con los años empezó a ser utilizado con los hijos de indocumentados
latinoamericanos.
Según datos del Pew Hispanic Center, cada año nacen
en EE.UU. alrededor de 300,000 niños -cerca de un 7% del total- que cuentan con
al menos un progenitor que está de forma ilegal en el país.
Los que se oponen a llamar a estos niños "bebés
ancla" argumentan que no tiene sentido, ya que para que un hijo de
indocumentados pueda solicitar la ciudadanía para sus padres debe haber
cumplido 21 años.
Además, señalan que si en EE.UU. nacen tantos niños
de padres sin papeles es porque una mayoría de los más de 11 millones de
indocumentados que se encuentran en el país están en edad de procrear.
Juristas consultados por medios estadounidenses
aseguraron que el privar de la ciudadanía a los hijos de personas en situación
irregular tendría consecuencias muy negativas, ya que crearía una nueva clase
de ciudadanos que vivirían al margen de la sociedad, poniendo fin a la
asimilación que históricamente ha caracterizado a los inmigrantes en EE.UU.
Fuente:
BBCMundo


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