COLOMBIA CREA JURISDICCIÓN ESPECIAL PARA JUSTICIA EN TIEMPOS DE PAZ, FUE EN LA HABANA
LA HABANA, Cuba (23 Septiembre 2015).- La puerta del
fin del conflicto colombiano cuenta desde hoy con una llave maestra, tras la
firma en La Habana de un histórico acuerdo para la creación de una Jurisdicción
Especial para la Paz.
El acuerdo, rubricado en presencia del presidente de
Colombia, Juan Manuel Santos, y el máximo líder de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), Timoleón Jiménez, es
el cuarto que se alcanza en la capital cubana de una agenda de seis que se
discute desde el 19 de noviembre del 2012.
Ya han sido pre acordados los temas de solución al
problema de la tierra, drogas ilícitas y participación política. Después del de
víctimas, resta por resolver la Implementación, verificación y refrendación del
acuerdo y el fin del conflicto en sí mismo.
Según un Comunicado Conjunto leído por los garantes
del proceso de paz, Cuba y Noruega, reafirma el compromiso de las partes con
una fórmula de justicia que satisfaga los derechos de las víctimas y contribuya
a la construcción de una paz estable y duradera.
“Hemos acordado que se creará una Comisión para el
Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición y hemos logrado
acuerdos importantes en materia de reparación de las víctimas”, añade.
En cuanto al espinoso tema de la justicia, tras más
de medio siglo de enfrentamientos y cientos de miles de víctimas, las partes
acordaron la creación de una Jurisdicción Especial para la Paz, que contará con
Salas de Justicia y con un Tribunal para la Paz.
“Las Salas y el Tribunal estarán integrados
principalmente por magistrados colombianos, y contarán con una participación
minoritaria de extranjeros que cumplan los más altos requisitos. La función
esencial de las Salas y del Tribunal para la Paz es acabar con la impunidad,
obtener verdad, contribuir a la reparación de las víctimas y juzgar e imponer
sanciones a los responsables de los graves delitos cometidos durante el
conflicto armado, particularmente los más graves y representativos,
garantizando la no repetición”.
En ese sentido, se prevé que se cumpla lo
establecido en el Derecho Internacional Humanitario y el gobierno colombiano
otorgue la amnistía más amplia posible por delitos políticos y conexos.
Sin embargo, “en todo caso no serán objeto de amnistía
o indulto las conductas tipificadas en la legislación nacional que se
correspondan con los delitos de lesa humanidad, el genocidio y los graves
crímenes de guerra, entre otros delitos graves”.
La Jurisdicción Especial para la Paz tendrá
competencia respecto de todos los que de manera directa o indirecta hayan
participado en el conflicto armado interno, incluyendo a las FARC-EP y a los
agentes del Estado.
Se establece también que existirán dos tipos de
procedimientos uno para quienes reconocen verdad y responsabilidad, y otro para
quienes no lo hacen o lo hacen tardíamente.
“Las sanciones que imponga el Tribunal tendrán como
finalidad esencial satisfacer los derechos de las víctimas y consolidar la paz
y deberán tener la mayor función restaurativa y reparadora del daño causado”.
Por último, el texto establece que la transformación
FARC-EP en un movimiento político legal es un objetivo compartido, que contará
con todo el apoyo del Gobierno en los términos que se acuerden.


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