FRANCISCO, DINAMIZADOR DE LA ECONOMÍA (Y DE LA CONTAMINACIÓN) DE ESTADOS UNIDOS
NUEVA YORK (26 Septiembre 2015).- Por 95 dólares (84
euros), uno se podía tomar un helicóptero para cruzar Manhattan de Este a Oeste
(y viceversa) y evitar así el colapso del tráfico provocado por el Papa y los
149 jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la ciudad para asistir a la apertura
de la Asamblea General de la ONU.
En realidad, 95 dólares no es tanto, si se compara
con el clavazo que puede propinar un taxista neoyorquino, que puede cobrar
fácilmente más de 30 dólares por un trayecto que en ocasiones pasa de la media
hora. Y, a cambio, la empresa, Blade, solo tarde entre 5 y 8 minutos en
llevarle de un lado a otro.
Y luego los taxistas se quejarán de Uber. Aunque,
curiosamente, en Uber participa Google, y en Blade, el presidente no ejecutivo
y tercer mayor accionista de esa empresa, Eric Schmidt, al que se le atribuye
una fortuna de 9.200 millones de dólares (8.200 millones de euros).
Y es que parece, literalmente, que todo lo que tiene
que ver con Google está destinado a acabar con el taxi. ¿Sera el paso previo al
coche inteligente en el que trabaja la empresa y que no necesita conductor?
Parece muy improbable que el Papa que ha hecho de la humildad y la humanidad su
bandera esté muy contento con esta iniciativa de sobrevolar al prójimo.
Claro que el Papa no está libre de contradicciones.
Y, para ello, hagamos un cálculo de la vieja: el Airbus A330 del Santo padre
consume 5.300 kilos de combustible a la hora. Si calculamos, muy
conservadoramente, que este viaje va a salir por 30 horas de vuelo
(Roma-Cuba-Washington-Nueva York-Philadelphia-Roma), salen 159 toneladas de
carburante que, al quemar, han producido 543 toneladas de CO2, el principal
causante del cambio climático que tanto ha criticado el Papa.
Súmese a ello el cortejo de vehículos de protección
por tierra, mar y aire, y como Francisco siga combatiendo el efecto invernadero
con esta estrategia, nos quedamos sin glaciares. El viaje del Papa ha tenido
otros momentos, cuanto menos, pintorescos.
Por ejemplo, entre las personalidades con las que se
ha reunido Francisco está Steven Schwarzman, el cofundador del fondo de private
equity Blackstone. ¿No sabe lo que es un fondo de private aquity? Pues aquí se
lo explicamos: un fondo que compra empresas, las exprime y las vende.
Muchas veces, las compra usando los activos de esas
propias empresas para respaldar los créditos. En otras palabras:
hipotecándolas. Así que su primera medida suele ser despedir a gente, cortar
costes por todas partes y cerrar divisiones que no sean rentables.
Estos fondos han creado algunos de los malos más
malos de la Historia de Hollywood, entre ellos Gordon Gekko -el especulador
encarnado por Michael Douglas de la película Wall Street, de Oliver Stone- y
Edward Lewis, el financiero llevado al cine por Richard Gere que seduce a la
prostituta Vivian Ward (Julia Roberts) en 'Pretty Woman'.
Precisamente, en 'Pretty Woman', Lewis dice a Ward:
"Tú y yo tenemos algo en común: los dos jodemos a la gente por
dinero". Parece improbable que Schwarzman se haya expresado en ese tipo de
términos ante Francisco. Y eso que el líder de Blackstone no es precisamente un
hombre que mida las palabras.
Cuando Obama trató de subir los impuestos a los
fondos de private equity lo comparó "con la invasión nazi de
Polonia". A Schwarzman, que es judío, alguien--¿tal vez el Papa?-debería
explicarle que invadir un país y lanzar un genocidio no es exactamente lo mismo
que subir los impuestos de unos multimillonarios que ganan dinero comprando y
vendiendo empresas y que, además, no pagan casi nada debido al uso y abuso de
las exenciones fiscales. Así es como Schwarzman ha conseguido un patrimonio de
10.200 millones de dólares (9.000 millones de euros), según la agencia de
noticias Bloomberg.Claro que Schwarzman ha donado recientemente 40 millones de
dólares (casi 36 millones de euros) a escuelas católicas. Y es posible que eso
le haya hecho acreedor de un encuentro con el Papa, que se suma a los que tiene
estos días con el primer ministro indio, Narendra Modi, y los presidentes
chino, Xi Jinping, y estadounidense, Barack Obama.
Aunque más que lo que ha dado Schwarzman es lo que
espera la Iglesia recaudar con el Encuentro Mundial de las Familias: 45
millones de dólares (40 millones de euros).Pero no acaba ahí el papel del Santo
padre como estimulador de la demanda.
Hasta 11.700 dólares (10.000 euros) ha pedido un
ciudadano neoyorkino para alquilar su balcón a un grupo de fieles para que
vieran el desfile papal por Manhattan ayer. Aunque eso no es nada si se tiene
en cuenta el aumento del gasto público derivado de las medidas de seguridad.
Solo en Nueva York, la policía va a recibir más de 100.000 dólares (89.000
euros) en horas extras por la visita del Papa.
Y eso no es más que una minúscula fracción del coste
de toda la seguridad. Si el Papa es de izquierdas, como dicen algunos, debe ser
keynesiano, lo que significa que el Estado tienen que gastar más para estimular
la demanda interna. En el caso de que sea así, deberá sentirse satisfecho de su
trabajo. No es de extrañar que la presidente de la reserva federal, Janet
Yellen (que no es católica, sino judía), advirtiera ayer de que el banco
central de Estados Unidos va a empezar a subir tipos de interés antes de fin de
año. Este Papa recalienta la conciencia, la economía y, también, el planeta.
Por
PABLO PARDO/El Mundo


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