PENA DE MUERTE, INMIGRACIÓN Y ARMAS TEMAS DE LOS QUE HABLÓ EL PAPA EN EL CONGRESO
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WASHINGTON (24 Septiembre 2015).- El papa Francisco
hizo historia este jueves al ser el primer pontífice en estar en una reunión en
el Congreso con un discurso en el que desafió a los legisladores en algunos de
los temas más polémicos de la política estadounidense.
Asímismo, en otro gesto diseñado para incomodar a
los políticos, Francisco no disfrutará una comida lujosa con los congresistas
en el Capitolio. En cambio, irá directamente a un almuerzo con gente sin hogar
que son atendidos por caridades católicas.
Al ingresar al Congreso, el papa fue recibido con un
aplauso:
En su tercer día de su visita a Estados Unidos, el
pontífice, el primer papa jesuita, espera meterse más en política en
comparación con lo que lo hizo en el césped de la Casa Blanca el pasado martes.
Allí hablará de cambio climático, inmigración, el respeto por las libertades
religiosas y la apertura del presidente Obama a Cuba.
Es posible que muchos de sus puntos de vista se
enfrenten con las arraigadas posiciones del Capitolio, donde los republicanos
controlan tanto la Cámara como el Senado. Pero también podría poner en aprietos
a los demócratas si llega a tocar temas como el aborto y si hace un llamado al
proteger el matrimonio tradicional.
El papa argentino se presentó a él mismo el
miércoles en la Casa Blanca como “el hijo de una familia de inmigrantes”,
dejando clara su conexión personal con un tema que ha abierto debates amargos
en la carrera presidencial de 2016 y dentro del partido republicano.
Francisco dará su discurso en la cámara de
representantes, con el portavoz John Boehner y el vicepresidente Joe Biden
—ambos católicos— sentados detrás de él. Se espera que el papa salude a las
multitudes en una aparición en el balcón del portavoz.
Estas
fueron las palabras del papa
Estoy agradecido por la invitación para hablar
frente al Congreso en la tierra de los libres y el hogar de los valientes.
Me gustaría pensar que la razón para eso es que yo
también soy hijo de este gran continente del que todos hemos recibido tanto y
hacia el que tenemos una responsabilidad común.
Cada hijo e hija de cualquier país tiene una misión,
una responsabilidad personal y social.
Su propia responsabilidad como miembros del Congreso
es permitirle a este país, con su actividad legislativa, que crezca como
nación. Ustedes son el rostro de su gente, sus representantes.
Ustedes están llamados a defender y preservar la
dignidad de sus compañeros ciudadanos en un esfuerzo sin descanso por alcanzar
el bien común, pues este es el objetivo máximo de toda a política.
Una sociedad política perdura cuando busca, como
vocación, satisfacer las necesidades estimulando el crecimiento de sus
miembros, especialmente aquellos en situaciones de mayor riesgo y
vulnerabilidad. La actividad legislativa siempre está basada en el cuidado de
la gente. A eso han sido invitados ustedes, llamados y convocados por aquellos
que los eligieron.
El de ustedes es un trabajo que me hace reflexionar
de dos formas en la figura de Moisés. Por un lado, el patriarca y legislador de
la gente de Israel simboliza la necesidad de la gente de mantener vivo el
sentido de unidad. Por otro, la figura de Moisés nos lleva directamente a Dios
y de la misma manera a la dignidad del ser humano. Moisés nos da un buen
resumen del trabajo: se les pide proteger, por los medios de la ley, la imagen
y semejanza de Dios en cada rostro humano.
Hoy no solo quiero dirigirme a ustedes sino a todo
el pueblo de Estados Unidos.
Me gustaría tomar una oportunidad para dialogar con
los miles de hombres y mujeres que se esfuerzan todos los días por hacer un
trabajo honesto, para llevar el pan de cada día a sus hogares, para ahorrar
dinero, y –con un paso a la vez– se esfuerzan por construir una mejor vida para
sus familias.
Estos hombres y mujeres no sólo pagan impuestos,
pero en su forma de vida silenciosa sostienen a la sociedad. Generan
solidaridad con sus acciones y crean organizaciones que ayudan a los más
necesitados.
También quisiera dialogar con las personas mayores
que son una bodega de sabiduría forjada por la experiencia y que en muchas
formas, sobretodo a través del trabajo de voluntarios, buscan compartir sus
historias y conocimientos. Sé que muchos están retirados, pero aún están
activos, siguen construyendo esta tierra. Quiero dialogar también con todas las
personas jóvenes que están trabajando y que tienen grandes aspiraciones, que no
se dejan llevar por propuestas oscuras, y que enfrentan las dificultades a
veces por la inmadurez de los adultos. Deseo dialogar con todos ustedes y me
gustaría hacerlo a través de la memoria histórica de su gente.
Mi visita ocurre en un momento cuando los hombres y
mujeres de bien están celebrando los aniversarios de varios grandes
norteamericanos.
Estos forjaron valores fundamentales que seguirán
por siempre en el espíritu de los norteamericanos. La gente con este espíritu
puede vivir a través de muchas crisis, tensiones y conflictos, y siempre
encontrarán los recursos para avanzar con dignidad. Estos hombres y mujeres nos
ofrecen una forma de ver e interpretar la realidad. Honrar su memoria nos
inspira, incluso en medio de un conflicto y en el hoy y ahora de todos los
días.
Me gustaría mencionar a cuatro de estos
estadounidenses: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas
Merton.
Este año marca el aniversario 150 del asesinato de
Lincoln, guardián de la libertad, quien trabajó incansablemente para que
"esta nación, bajo Dios, tuviera un renacimiento de libertad".
Construir un futuro de libertad requiere amor por el bien común y cooperación.
Todos estamos conscientes de eso y profundamente
preocupados por la situación política y social del mundo hoy.
Nuestro mundo es un lugar de violencia, odio y
atrocidades brutales que incluso se cometen en nombre de Dios y de la religión.
Sabemos que ninguna religión es inmune a las formas
de engaño individual o extremismo ideológico. Esto significa que debemos estar
particularmente atentos a cada tipo de fundamentalismo, así sea religioso o de
otro tipo.
Se necesita un balance delicado para combatir la
violencia perpetuada en nombre de la religión, una ideología o un sistema
económico, y también se debe resguardar la libertad religiosa, intelectual e
individual.
Hay otra tentación de la que nos debemos cuidar: la
simplificación que ve sólo el bien y el mal, o sólo a los justos y pecadores.
El mundo contemporáneo, con sus heridas abiertas que afectan a tantos de
nuestros hermanos y hermanas, nos pide que confrontemos toda forma de
polarización que nos dividirían en estos campos.
Para ser libres del enemigo afuera, podemos estar
tentados a alimentar el enemigo de adentro. Imitar el odio y la violencia de
los tiranos y asesinos es la mejor manera de tomar su lugar. Esto es algo que
ustedes, como pueblo, rechazan.
Nuestra respuesta debe ser una de amor y sanación,
de justicia y paz. Se nos pide coraje e inteligencia para resolver muchas de
las crisis geopolíticas y económicas de hoy.
Nuestros esfuerzos son para restaurar la esperanza,
corregir los errores y mantener los compromisos para promover el desarrollo de
las personas.
Debemos avanzar juntos, como uno, en un espíritu
renovado de fraternidad y solidaridad, cooperando generosamente para el bien
común.
Los retos que enfrentamos hoy nos piden una
renovación del espíritu de cooperación, que ha logrado tanto bien en la
historia de EE.UU.
La complejidad, y la gravedad y urgencia de estos
retos nos piden que juntemos nuestros recursos y talentos y nos apoyemos unos en
los otros, con respeto por nuestras diferencias y convicciones.
Es importante hoy, como en el pasado, que la voz de
la fé siga siendo escuchada, porque es una voz de fraternidad y amor que
intenta sacar lo mejor de cada uno y de cada sociedad.


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