NOBEL DE MEDICINA, PARA TRATAMIENTOS CONTRA LAS INFECCIONES DE PARÁSITOS Y LA MALARIA

MADRID (5 Octubre 2015).- El Nobel de Medicina y Fisiología ha premiado este año avances cruciales contra enfermedades provocadas por parásitos que durante milenios han asolado a la Humanidad y hoy siguen constituyendo uno de los problemas sanitarios más graves del mundo actual, sobre todo en los países más pobres. 

El Instituto Karolinska ha anunciado en Estocolmo el galardón, que comparten William C. Campbell y Satoshi Omura por descubrir una nueva terapia contra infecciones de lombrices redondas (nemátodos) y Yoyou Tu por desarrollar un tratamiento novedoso contra la malaria.

Según informó el comité al dar a conocer el nombre de los galardonados, los tres premiados este año "han desarrollado terapias que han revolucionado el tratamiento de algunas de las más devastadoras enfermedades parasitarias". 

El irlandés Campbell y el japonés Omura descubrieron un nuevo fármaco, la Avermectina, que ha logrado reducir de forma radical la incidencia de la oncocercosis o ceguera de los ríos y la filariasis linfática o elefantiasis, además de mostrar una eficacia parcial contra otras enfermedades parasitarias. 

La científica china Yoyou tu, por su parte, descubrió la Artemisina, una droga que ha reducido de manera muy significativa la mortalidad por malaria. 

Un fármaco 'revolucionario'

El primer compuesto se desarrolló en los años '80 y, según los expertos, rompió todos los esquemas, primero en el mercado veterinario. Mataba parásitos de dos tipos, los que viven en la piel y los que proceden del intestino. 

Al poco tiempo, este fármaco demostró eficacia contra un parásito 'primo hermano' del que causa la oncocercosis en caballos. Dados los resultados y teniendo en cuenta el grave problema que había en África y Latinoamérica con la ceguera de los ríos en humanos, se pusieron en marcha ensayos clínicos. 

Se comprobó que en personas, la Avermectina "no era capaz de matar al parásito (Onchocerca volvulus), pero sí lo dejaba estéril, es decir, conseguía prevenir la enfermedad durante un periodo de tiempo", expone a EL MUNDO Carlos Chaccour, médico e investigador de la Universidad de Navarra. Desde entonces, como medida de prevención, argumenta Chaccour, "en estas zonas de riesgo, donde la oncocercosis causaba estragos y dejaba a poblaciones enteras ciegas, se toma este fármaco aproximadamente una vez al año. 

En el Amazonas incluso hasta cuatro veces al año". Tales eran los efectos que la farmacéutica Merck & Co., la empresa que descubrió y fabrica el fármaco, decidió donarlo a los países donde la oncocercosis es endémica. Gracias a ello, se han tratado anualmente a unos 60-80 millones de personas. 

La Avermectina no sólo previene la ceguera de los ríos, también está autorizada en Francia, por ejemplo, para la sarna complicada y actúa frente a otros parásitos como la filariasis linfática o elefantiasis (una enfermedad tropical que puede producir alteraciones del sistema linfático e hipertrofia anormal de algunas partes del cuerpo, causando dolor, discapacidad grave y estigma social), entre otras enfermedades parasitarias. 

El tratamiento más rápido contra la malaria En cuanto a los derivados de la Artemisina, subraya Chaccour, "son la droga más efectiva y potente para tratar la malaria que tenemos hoy en día". 

Deriva de una planta (Artemisia annua) que se usaba en China hace miles de años para las fiebres. Hace aproximadamente 30 años se vio que también tenía efecto sobre la malaria y empezó a desarrollarse el fármaco, en el que Yoyou Tu ha estado involucrada. Hoy en día, la Artemisina se utiliza como único fármaco en la malaria grave (de forma intravenosa o intramuscular). En comparación con otras opciones, "tiene un inicio de acción más rápido. 

Disminuye drásticamente la carga parasitaria del paciente, por lo que logra salvar vidas", argumenta Chaccour. En el resto de los casos, se aplica de forma oral junto con otro medicamento, con el fin de "evitar el desarrollo de resistencias", puntualiza Clara Menéndez, asesora de la OMS en el control de la malaria en niños y embarazadas y directora de la iniciativa de salud materna, infantil y reproductiva de ISGlobal. 

Al enterarse de la noticia esta mañana del premio Nobel de Medicina, esta experta se sorprendió. "Rara vez un premio de esta magnitud y calado universidal se ha dado a investigaciones relacionadas con enfermedades parasitarias. Ha sido una enorme alegría. ¡Por fin!". 


En la misma línea se ha mostrado el investigador español Pedro Alonso -ahora director del Programa Mundial sobre Malaria en la OMS-. "Me parece una noticia excelente en un momento muy oportuno para dar visibilidad a la lucha contra la malaria, que en los últimos 15 años ha logrado avances muy importantes. 

Además, creo que es un reconocimiento muy merecido y justo a la persona que fue la verdadera autora de este tratamiento, porque a veces otros se apuntan el tanto, pero en este caso se ha premiado a la científica que se lo merece".Ambos coinciden en que la entrega de este premio ha tenido lugar en un momento muy adecuado. Aunque parece que las enfermedades parasitarias se están controlando en algunas zonas, explica Menéndez, "aún hay 100 países endémicos en el mundo. 


Sigue habiendo brotes epidémicos y mucha gente que se muere, sobre todo en África". En cuanto a la malaria, "este tipo de noticias ayudan a mantener vivo el espíritu de eliminación de esta enfermedad, que es el que está teniendo claro efecto en los programas de control de la malaria". "Estos dos descubrimientos han proporcionado a la Humanidad nuevas armas poderosas para combatir estas graves enfermedades que afectan a centenares de millones de personas cada año. 

El impacto que han logrado para mejorar la salud humana y reducir el sufrimiento son incalculables", destaca el fallo del jurado. "Su impacto en la mejora de la salud humana y en la reducción del sufrimiento es inconmensurable".

Los galardonados compartirán un premio económico de 8 millones de coronas suecas (855.000 euros, 954.000 dólares).El año pasado el Nobel de Medicina lo ganaron May-Britt y Edvard Moser, directores del Instituto de Neurociencias Kavli, en Noruega, y John O'Keefe por sus trabajos sobre la representación espacial en el cerebro.

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