MADRID (20 Octubre 2015).- ¿Preparación, influencia
o nepotismo? No existe una respuesta común, pero sí una realidad, y es que
cinco de los siete pesos pesados que eligieron a Rusia y Qatar (Josep Blatter,
Julio Grondona, Jack Warner, Michel Platini y Ángel Villar) tienen a sus hijos
implicados en el productivo negocio del fútbol.
Esos cinco dirigentes, unidos a
Issa Hayatou y Chung Moon-Joon formaban la cabeza de mando del Comité Ejecutivo
que, en 2010, se reunió en Zúrich.
Un presidente que decidió ejercer el voto,
contrariamente a la costumbre, y seis vicepresidentes.
De todos ellos, sólo dos
sobreviven en el órgano de gobierno de la FIFA, que hoy celebra una sesión
extraordinaria.Uno es el presidente en funciones, el camerunés Hayatou, sobre
el que pesan acusaciones de haber recibido mordidas por la venta de los
derechos de televisión del Mundial de Sudáfrica.
El otro es Villar, pendiente
de las decisiones de la Comisión de Ética por su negativa a contestar a Michael
García, que investigó el proceso de votación. La suma de acusaciones e
inhabilitaciones ha hecho que la mancha se extienda, inevitablemente, a sus
descendientes implicados en el fútbol.
Bajo el foco está, pues, Gorka Villar,
director general de la Conmebol, epicentro del estallido, como Laurent Platini
o Philippe Blatter.
Tanto Gorka como Laurent son abogados, el primero
especializado en derecho deportivo. Cuando abrió su despacho y empezó a
trabajar en el sector, el padre le puso como condición que no lo hiciera en
casos que implicaran intereses del fútbol español.
El apellido Villar pesa en
Latinoamérica, pero Gorka fue directamente recomendado por el ex presidente de
la Federación Chilena, Harold Mayne-Nicholls. Antes de incorporarse, en 2014,
ya ejercía como asesor jurídico internacional.
También eran buenas las relaciones
del abogado español con Julio Humberto Grondona, fallecido en 2014. Ex
presidente de la Asociación de Fútbol Argentina (AFA), las investigaciones en
Estados Unidos lo han vinculado con el cobro de 15 millones de dólares en
sobornos. Sus hijos han salido en su defensa.
Toman cada uno de los nombres del
patriarca. «Hace años que nos vienen investigando, allanando la ferretería y
nunca pasó absolutamente nada», ha dicho Humberto, entrenador al que el padre
colocó en las selecciones inferiores de Argentina.
En la actualidad, dirige a
la sub'20. Julio Ricardo, por su parte, preside el club que fundó su padre, el
Arsenal de Sarandí. Tras su muerte, promovió que la AFA lo propusiera como
sucesor del patriarca en la FIFA. De hecho, ha actuado más allá de sus atribuciones,
al interceder para aminorar una sanción a Boca ante el propio Gorka. De hijo a
hijo.
El primogénito de Villar afronta una acusación de extorsión de clubes
uruguayos, como consecuencia de una guerra por los derechos de televisión con
el agente Paco Casal. Los derechos son el principal objeto de la corrupción.
Por la venta de los de la Serie A está investigado el sobrino de Blatter,
Philippe, en Italia.
Al grupo que dirige cedió la FIFA presidida por su tío la
comercialización de todos los derechos entre 2015 y 2022. En cambio, la única
hija del suizo, Corinne, vive apartada del fútbol.La relación del hijo de
Platini no se produce con intereses directos de la organización del padre, pero
el contexto converge en un controvertido vértice: Qatar.
De alguna forma,
podría decirse que el francés ha tenido actuaciones contradictorias.
Por una
parte, se mostró crítico tras la entrada de capital qatarí en el Paris Saint
Germain, fraguada en 2007 por Qatar Sports Investments, a cuyo frente se
encuentra Nasser Al-Khelaïfu.
Tres años después, sin embargo, votó por Qatar
para el Mundial 2022, como ha confesado. Al poco tiempo, su hijo Laurent
fichaba por el fondo qatarí para colocarse al frente de una de sus firmas,
Burrda. «Él entra un año y medio después del voto a Qatar. No hay ningún
conflicto de intereses. Mi hijo hace su vida y yo no intervengo en ella»,
declaró, el lunes, Platini a Le Monde.Ni Gorka, ni Philippe, ni Laurent han
sido encausados, algo que sí ha sucedido con Daryan y Daryll, hijos de Jack Warner,
un fiel de Blatter en el pasado que hizo de la CONCACAF su cortijo. En su caso
no hay debate posible. Fue nepotismo y fue delito.
Por
ORFEO SUÁREZ/El Mundo


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