Rowe-Adams, un grupo de oficiales electos y
activistas se juntaron en la Alcaldía este lunes para apoyar una nueva
propuesta para atacar el flagelo de las armas de fuero, que cobraron la vida de
más de 400,000 personas entre 2001 y
2013 en todo el país. “Nuestra ciudad y nuestro estado tienen una de las
mejores legislaciones del país al respecto, pero la verdad es que no podemos
luchar contra esto solos”, dijo la congresista Nydia Velázquez, que detalló su
proyecto de ley que presentará en el Congreso en Washington.
La iniciativa crearía un impuesto de US$100 cuando se
adquiera un arma de fuego nueva, fondos que irían a parar al Departamento de
Justicia, el cual los utilizaría para programas locales antiviolencia y de
salud mental. Además, se obligaría a las dueños a reportar cuando un arma se
pierda o sea robada. Quien no realice este procedimiento arriesgará una multa
de US$10,000.
Las nuevas medias buscan frenar un problema que hoy
está enfrentando Nueva York: El que 90% de las armas utilizadas en crímenes
provienen de fuera del estado, principalmente de lugares donde las leyes son
más flexibles. Por ejemplo, en dos de las últimas muertes de agentes
policiales, las armas habían sido compradas en casas de empeños en Georgia.
“Durante el año pasado hemos desbaratado una serie
de redes de tráfico de armas que se aprovechan de las leyes de armas más
blandas en lugares como Georgia y nos llenan de armas”, dijo el fiscal del
distrito de Brooklyn Ken Thompson, quien apoyó la medida de Velázquez. “Necesitamos
hacer más para lidiar con estos mercaderes de la muerte”.
El proyecto también propone que el Departamento de
Justicia y el Instituto Nacional de Tecnología estudien nuevas formas de
rastrear las armas, ya sea con un chip u otro tipo de sistema. “Ha llegado el
momento de dejar atrás los números de serie, que muchas veces son borrados”,
explicó Velázquez.
La directora ejecutiva de la organización New
Yorkers Against Gun Violence valoró la medida. “La gente con problemas mentales
no son el problema. Ellos tienen más probabilidades de ser víctimas que ser los
perpetradores. Esto se trata de armas que llegan a las manos incorrectas, a
manos peligrosas”, dijo Leah Gunn Barrett.
“Estamos en medio de una epidemia de violencia por
armas de fuego en este país, que debería remover la conciencia de cada
estadounidense decente”, dijo el congresista Hakeem Jeffries. “Necesitamos que
algunas personas despierten de su adicción a la Segunda Enmienda y darse cuenta
que se pueden hacer cosas para equilibrar la seguridad pública y la propiedad
de armas de fuego”.
Por
JUAN PABLO GARNHAN/El Diario La Prensa


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