LA HABANA, Cuba (29 Octubre 2015).- Cuando se narre
la épica del Mundial de Atletismo para Discapacitados de Doha, Catar, y se hable
de pinchos que dejaron su impronta en el estadio Husaim Bin Hamad,
necesariamente habrá que dedicarles varios párrafos a dos vedettes cubanas de
la velocidad: Omara Durand y Yunidis Castillo.
Distinta fue la manera en la que irrumpieron en la
cita, pero ambas han sabido imponer su clase. La víspera adicionaron otro
doblón dorado a sus arcas y se incluyeron en el excelso grupo de siete atletas
que atesoran tres metales en este Mundial: Durand con el aliciente adicional de
su cuarto récord del orbe, ahora 11.48 segundos en el hectómetro T-12 (débil
visual profunda) en su estreno junto al guía Yuniol Kindelán.
Muy pocos recuerdan que la santiaguera Durand,
nacida el 26 de noviembre de 1991, debutó a sus 15 años de edad en la lid del
orbe para Ciegos y Débiles Visuales de Sao Paulo 2007. Desde entonces comenzó a
tejer su estela dorada en 100 y 200 metros. Mucho ha llovido, pero el cartel de
favorita siempre pesa sobre sus hombros, y en esta ocasión no pudieron
escamoteárselo la azerí Elena Chebanu (11.94), ni su sempiterna rival ucraniana
Oxana Boturchuk (11.96), sus escoltas en el podio de premiaciones.
En Lyon, Francia 2013, sus adversarias respiraron
ante su ausencia, pues Omara ganaba otra carrera: la de la maternidad. Hoy no
repara en dedicarle cada éxito a su pequeña Erika, aderezados en esta ocasión
por plusmarcas absolutas en los mencionados 100, el doble hectómetro (23.03) y
la vuelta al óvalo (53.05).
Calidad
y entrega en el oro de Yunidis
Yunidis necesitaba una dosis extra de autoconfianza
a este nivel supremo luego de su retorno dorado en los Parapanamericanos de
Toronto. Urgía anteponer su calidad y entrega al déficit de entrenamiento, a
cualquier molestia física. Su hijo Gabriel cumplió un año el sábado 24 y ella
no podía permitirse dejar de obsequiarle una corona.
Y llegó en los 200 metros, una distancia que devora
con potencia felina. El crono de 25.43, su mejor registro de campaña por
cierto, le bastó para superar por una nariz a la estadounidense Deja Young
(25.53) y la sudafricana Anrune Liebenberg (25.58). A la “hija del viento”,
cinco veces titular paralímpica, y con siete vellocinos y dos platas en
escenarios universales, aún le resta otra opción dorada, cuando dispute el
hectómetro de su categoría (T46-47, afectado miembro superior). De materializar
una presea, se convertiría en una de los pocas atletas capaces de atesorar
cuatro medallas en Doha.
Otro destello de posible título salió de las piernas
del guantanamero Lenier Savón en los 200 T-12. Savón cruzó la línea de
sentencia semifinalista en 22.17, puntero entre 14 velocistas inscritos. Su
final será este jueves.
Cuba, con botín de 6-2-0, ascendió a la octava plaza
del medallero, mientras ocupa el escaño 21 avalada por 62 unidades. China
(30-17-10 además de 506 puntos), Rusia (16-13-19 con 409) y Estados Unidos
(10-11-7 sumado a 308) componen el trío de vanguardia.


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