ESCÁNDALO PETROBRÁS: LA CORTE SUPREMA AUTORIZÓ A LA POLICÍA INTERROGAR A LULA
SAO PAULO (3 Octubre 2015).- El fallo de Zavascki
llega tras una solicitud presentada por los investigadores el pasado 11 de
septiembre para conocer la posible participación del ex mandatario en el
esquema de corrupción. Bajo las leyes brasileñas, todos los políticos federales
y de algunos otros niveles pueden ser investigados sólo si la Corte Suprema lo
aprueba.
Los fiscales alegan que más de 2.000 millones de
dólares fueron pagados en corruptelas por hombres de negocios para obtener
contratos de Petrobras, en proyectos que subsecuentemente inflaron sus costos.
Investigadores han dicho que algo del dinero de la corrupción se canalizó al
gobernante Partido de los Trabajadores, fundado por Lula.
El juez Teori Zavascki advirtió en su decisión de
que Lula será escuchado como un informante. No estableció un plazo para que sea
interrogado, pero la Policía Federal aclaró en la petición que su intención es
poder escucharlo en hasta 80 días. El Instituto Lula, una fundación dirigida
por el ex presidente de Brasil, dijo que no haría comentarios sobre el fallo.
De acuerdo con el magistrado, la Policía Federal
alegó en su petición que dos de los implicados que admitieron su culpa y
colaboran con la investigación a cambio de reducción de penas "presumen
que el ex presidente estaba comprometido en la red de corrupción por las
características y la dimensión de esta, pero no disponen de elementos concretos
que comprueben su participación".
Agregó que, como los investigadores alegan que su
blanco es una "red de poder política alimentada con enormes recursos de la
mayor empresa de Brasil", consideran "necesario incluir en el proceso
las declaraciones del entonces mandatario mayor de la Nación para que presente
su versión de los hechos investigados".
Zavascki también autorizó que sean interrogados,
igualmente como testigos, importantes autoridades en el gobierno de Lula, como
su ministra de Relaciones Institucionales, Ideli Salvatti; el entonces
secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, y el presidente de
Petrobras en la época, José Sergio Gabrielli.
Más de 50 personas, entre ellas el presidente de la
Cámara de Diputados, otros legisladores y senadores, así como importantes
figuras políticas, han sido acusadas o están bajo investigación en el caso. La
mandataria Dilma Rousseff, quien era la presidente de la junta de Petrobras
cuando ocurrió el escándalo, no ha sido acusada de participar. Ella y Lula
niegan haber cometido irregularidad alguna.
La Fiscalía también investiga si Lula, quien gobernó
Brasil entre 2003 y 2010, incurrió en el delito de tráfico de influencias al
promover en el exterior a empresas investigadas por la corrupción en la
petrolera estatal.


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