DJOKOVIC MARCA DISTANCIAS CON NADAL

LONDRES (21 Noviembre 2015).- Hay un desierto entre Djokovic y el resto. Poco importa que el serbio haya perdido su primer partido de la Copa Masters en casi cuatro años; al fin y al cabo, estaba Federer de por medio. También queda relativizada la estimable reacción de Nadal, invicto en la fase de grupos, en su mejor momento de la temporada.

'Nole' es otra historia, otro nivel de exigencia. Se impuso por un doble 6-3, en una hora y 19 minutos, y buscará su quinto título en el torneo de maestros. Nadal sale fortalecido de la competición, cierra la temporada en franca mejoría, pero aún lejos del hombre que gobierna el circuito de manera implacable.

Quedó claro en el primer set, que definió con suma autoridad. Una ruptura en el segundo juego y de carrerilla hacia el 6-3, en 34 minutos. El número uno del mundo devuelve a Nadal a las dudas y quebrantos, le domina con el resto, le intimida, gobierna la semifinal prácticamente sin inmutarse. Después de tres derrotas esta temporada, Nadal aparecía en el encuentro con buena cara, preparado para una pugna más pareja que las vividas en Montecarlo, Roland Garros y Pekín.

Es lógico que el tropiezo de Djokovic ante Federer se magnificase. No en vano, sólo ha perdido seis partidos en un año colosal. Vistas así las cosas, se oteaban resquicios por los que intentar un éxito negado en siete de los últimos ocho partidos entre ambos.Nadal tardó lo suyo en entrar en un combate frío, sin demasiados intercambios. Tomó mejor el pulso en el inicio del segundo parcial, más afinado con el servicio, decidido a ajustarlo sin excesivos riesgos con el fin de evitar la sacudida de su adversario en la devolución.

Pero Djokovic seguía impasible, aguardando una nueva oportunidad, que llegó en el quinto juego. También listo para resistir, corrió un peloteo largo, hasta devolver un 'smash' y propiciar el error de Nadal en la volea de revés. Dos bolas de ruptura. Aprovechó la segunda y abrió una brecha definitiva.La distancia fue mayor de la que podía esperarse, pues a ese Djokovic preciso, fino, imperturbable, se sumó un Nadal errático, desubicado, sin armas para tomar la iniciativa. Cada una de las veces en que intentó invertirse de derecha y acelerar se topó con la red. Se le fue también el último servicio.

Templado, sin la gestualidad de otras victorias mucho más peleadas, 'Nole' liquidó un partido que deja el balance de sus cruces igualado a 23 victorias. La rivalidad aún dará para mucho.




Por JAVIER MARFTÍNEZ/El Mundo

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