PETIONVILLE, Haití (10 Noviembre 2015).- Las peleas
de gallos son un pasatiempo popular en Haití, donde los combates semanales
atraen a un buen número de espectadores ansiosos por algo de emoción y por la
promesa de una gran recompensa económica.
Este deporte con siglos de antigüedad, en el que se
enfrentan dos gallos en combates que suelen terminar con la muerte de uno de
ellos, está vilipendiado en Estados Unidos, donde es ilegal. Pero es una
actividad entre los haitianos, especialmente en los vecindarios más humildes y
en zonas rurales del país más pobre del hemisferio.
Sus aficionados lo defienden alegando que es parte
de la cultura de la isla.
En la sala de peleas Route Freres, en Petionville,
jaulas para gallos de fabricación casera incluyen el lema en francés: "Si
necesita el respeto de la gente, primero tiene que respetarse a usted
mismo".
En la arena Morne Hercule, los hombres gritan sus
apuestas y lanzan billetes mientras los gallos se preparan para luchar.
Las peleas de gallos forman parte de una cultura del
juego que incluye la lidia de toros y los "borlettes", unos puestos
pintados con colores brillantes donde pueden escucharse los números premiados
en la lotería del estado de Nueva York. Para personas que viven con menos de
dólares al día, como muchos de los haitianos, la posibilidad de ganar dinero
con apuestas en peleas de gallos o en la lotería es uno de los principales
atractivos.


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