HILLARY CLINTON ARRASA EN LA "PRIMARIA INVISIBLE" DE EE.UU FRENTE AL CAOS REPUBLICANO
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WASHINGTON (6 Diciembre 2015).- Hillary Clinton es la líder
indiscutible en la llamada "primaria invisible" de EE.UU., el periodo
en el que los aspirantes presidenciales conquistan el respaldo de figuras
públicas, frente a un partido republicano donde la división es tal que los
apoyos de las élites pierden valor.
Desde 1980, el aval de gobernadores y legisladores
en el año previo a las elecciones presidenciales ha sido un indicador casi
infalible de quién será el candidato de cada partido.
En ese área, Clinton les saca los colores a sus
rivales en ambos partidos, con el apoyo de 12 gobernadores, 38 senadores, unos
140 congresistas y tres miembros del gabinete de Barack Obama. El último de
ellos fue el secretario de Trabajo, Tom Pérez, este jueves.
Se trata de un nivel de apoyos "sin
precedentes" para un aspirante demócrata que no esté buscando la
reelección, según un estudio de FiveThirtyEight, una web dedicada al periodismo
de datos.
Para Allan Lichtman, autor de un sistema de
predicción que ha acertado el resultado de todas las elecciones presidenciales
de los últimos 30 años en el país, el respaldo a Clinton no es, sin embargo, un
indicador "definitivo".
"Los apoyos en el proceso de primarias pueden
ser importantes porque te dan dinero y te dan organización, pero no son
necesariamente determinantes", dijo a Efe Lichtman, que es profesor de
Historia en la American University de Washington.
"En 2008 (Clinton) no tenía tantos apoyos, pero
al comienzo de las primarias ella era claramente la favorita del aparato del
partido y, a pesar de todo, Obama la derrotó", recordó.
Hasta el auge del sistema de primarias en la década
de 1960, las élites de los partidos tenían un enorme control sobre el proceso
de nominación de candidatos. El periodo de la "primaria invisible",
donde su respaldo puede marcar una diferencia antes de que se abran las urnas,
les ha permitido conservar algo de ese poder de decisión.
El ciclo funciona así: esos apoyos "generan
atención en los medios de comunicación y las cifras del candidato en las
encuestas suelen subir", según Lynn Vavreck, profesora de política en la
Universidad de California en Los Ángeles.
Ese auge en los sondeos, "a su vez, genera más
cobertura positiva en los medios, lo que desencadena más apoyos públicos y
donaciones", escribió Vavreck en un artículo en The New York Times.
No obstante, si otro aspirante distinto al elegido
por las élites muestra "mucha fuerza en las primarias" en los primeros
estados, "el aparato del partido puede cambiar su apoyo, porque le gustan
los ganadores", explicó Lichtman.
Por tanto, si el principal rival de Clinton en las
primarias demócratas, Bernie Sanders, que por ahora cuenta con el apoyo de dos
congresistas, ganara las primarias clave de Iowa y Nuevo Hampshire, algunas
figuras públicas podrían replantearse su respaldo, agregó.
Pero Clinton está logrando también el apoyo de
muchos líderes sindicales, lo que "perjudica a Sanders" porque
"los sindicatos siguen siendo el elemento organizado más importante del
partido demócrata", según Lichtman.
El panorama es completamente distinto en el partido
republicano, que está "profundamente dividido, lo que hace que los apoyos
públicos sean mucho menos valiosos", anotó el experto.
"Hay una enorme corriente contraria a las
élites del partido por parte de la gente que vota en las primarias", lo
que resta importancia a los apoyos públicos, apuntó.
El líder en respaldos es, desde hace meses, Jeb
Bush, con una treintena de senadores y congresistas de su lado; seguido por
Marco Rubio, que le gana en las encuestas; y por Chris Christie y Mike
Huckabee, bastante rezagados en los sondeos.
"La ventaja temprana que logró Bush en términos
de apoyos del aparato del partido no se ha traducido hasta ahora en nada que se
aproxime a una campaña presidencial exitosa", opinó Lichtman.
"Ahora mismo, Bush parece un perdedor" en
las encuestas, añadió, lo que puede hacer que, si esa tendencia se mantiene una
vez que empiecen las primarias, los apoyos se dirijan hacia otro candidato.
Los aspirantes que se presentan como ajenos a la
maquinaria del partido, como Donald Trump o Ben Carson, "pueden lograr
muchos apoyos" pero también pueden "subir y bajar muy rápido" en
las encuestas, recordó Lichtman.
El profesor ve tres candidatos "viables"
en el partido republicano ahora mismo: Trump, Rubio y Ted Cruz, y todos ellos
apelan de alguna forma a una base del partido que ha girado a la derecha y está
cansada de las viejas recetas de Washington.
Pero mientras que Clinton es "lo más cercano
que puede haber a una candidata inevitable", no hay ningún aspirante de ese
tipo en el bando republicano, y la conquista de los grandes nombres del partido
no parece ser la solución a ese problema.


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