MADRID (22 Diciembre 2015).- El presidente del
gobierno en funciones, Mariano Rajoy, se reunió hoy con el líder del principal
grupo de oposición para iniciar las complicadas negociaciones con vistas a
formar una coalición o un gobierno en minoría, después de que su partido
conservador fuera el más votado en las elecciones generales del domingo, pero
se quedara lejos de la mayoría necesaria para gobernar en solitario.
Rajoy recibió al líder del partido socialista
(PSOE), Pedro Sánchez, en el palacio de la Moncloa tras unos comicios en los
que el gobernante Partido Popular obtuvo en las elecciones 123 escaños en el
Parlamento de 350 bancas, por debajo de los 186 que obtuvo en 2011.
Los socialistas lograron 90 escaños, seguidos por el
grupo de ultraizquierda Podemos y sus aliados, que sumaron 69, y el recién
llegado Ciudadanos, afín al sector empresarial y que consiguió 40.
España nunca ha estado gobernada por una "gran
coalición" de los partidos socialista y Popular, y los analistas
predijeron semanas o meses de incertidumbre antes de que el gobierno tenga un
gobierno funcional liderado por el PP o el PSOE, o que se celebren nuevas
elecciones en primavera si ningún equipo lo logra.
Sánchez dijo el domingo tras las elecciones que
corresponde al Partido Popular intentar formar un gobierno porque fue la
formación más votada.
Sin embargo, un portavoz del partido socialista dijo
el lunes que el partido no se abstendría en una sesión de investidura a Rajoy.
Ciudadanos indicó que se abstendría en la sesión de
investidura, por lo que si el PSOE hace lo mismo permitiría que Rajoy fuera
reelegido al frente de un gobierno en minoría en segunda ronda.
El sistema electoral español indica que tras las
elecciones, la primera sesión de investidura requiere un apoyo de mayoría
absoluta (la mitad de los parlamentarios más uno) para nombrar un presidente.
Si no lo logra, hay una segunda sesión dos días más tarde en la que sólo hace
falta mayoría simple. Esto implica que la abstención de sus rivales puede
bastar para investir a un presidente, sin necesidad de que lo apoyen de forma
expresa.
Si después de dos meses nadie ha conseguido formar
gobierno, el rey Felipe VI, jefe del Estado, puede convocar nuevas elecciones.


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