LA HABANA (15 Diciembre 2015).- Un grupo de estrellas cubanas del
béisbol, incluyendo algunos de los más famosos desertores de los últimos años,
regresaron a la isla el martes como parte de la primera visita de Grandes Ligas
desde 1999.
Peloteros que en el pasado fueron objeto del
desprecio de las autoridades por irse de la isla ilegalmente, el jardinero de
los Dodgers, Yasiel Puig, el toletero de los Medias Blancas, José Abreu, su
compañero Alexei Ramírez y el cátcher de los Cardenales, Brayan Peña, fueron
rodeados por fanáticos y periodistas de medios estatales en el vestíbulo del
Hotel Nacional en La Habana.
Fue el inicio de una visita de tres días para tender
lazos entre la organización que rige el béisbol estadounidense y las
autoridades cubanas.
Las mayores y el béisbol cubano no han tardado en
cimentar los lazos desde que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro
declararon hace un año el restablecimiento de las relaciones diplomáticos.
La bienvenida a desertores que devengan millones de
dólares en las Grandes Ligas representa un hito en la nueva relación y una
dramática manifestación del giro en Cuba hacia los centenares de beisbolistas
que han abandonado el país que les formó.
Puig, quien huyó a México con contrabandistas en
2012 y luego cruzó la frontera hacia Texas, abrazó a su coach de la infancia,
Juan Arechavaleta, al verlo en el hotel.
"Estoy muy contento de estar aquí", dijo
Puig, quien tenía prohibido regresar a Cuba hasta que recibió un permiso
especial para el viaje de esta semana.
Puig rehusó decir más, pero Arechavaleta indicó que
los familiares de Puig, quienes viven en la ciudad sureña de Cienfuegos, no
estaban allí para recibirlo.
Peña, oriundo de La Habana, fue recibido por al
menos 20 familiares, quienes reían al escuchar historias de la vida del jugador
en Estados Unidos, y le pasaban un teléfono para hablar con otros familiares
que no pudieron estar presentes.
"Estoy muy agradecido a todos los que tuvieron
que ver con este reencuentro tan hermoso", comentó Peña, quien se fue de
Cuba hace más de una década, y dijo que sólo pudo ver a unos cuantos familiares
cuando volvió para una visita de dos días hace cuatro años.
El regreso de varios desertores que ganan millones
de dólares en las mayores es un momento crucial en las relaciones entre Cuba y
los cientos de peloteros que han abandonado el país y el sistema estatal que
los formó.
Los jugadores, entre los cuales también están el
venezolano Miguel Cabrera y el dominicano Nelson Cruz, ofrecerán clínicas a
jóvenes cubanos. Por su parte, los directivos de Grandes Ligas y el sindicato
de peloteros mantendrán reuniones con sus contrapartes, incluyendo al hijo del
expresidente Fidel Castro, Tony, que es uno de los individuos más poderosos en
el béisbol cubano.
Los representantes de Grandes Ligas expresaron
optimismo de que sellarán un acuerdo para que los Rays de Tampa Bay puedan
disputar dos juegos de la pretemporada en Cuba. También confían adelantar
gestiones para crear una estructura legal para los jugadores cubanos que
quieren irse a Estados Unidos.
"Es el objetivo de nuestro comisionado y
nuestros comisionados de negociar con la Federación Cubana de Béisbol, y con la
cooperación del gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Cuba, una vía
segura y legal para que los beisbolistas cubanos que desean jugar en las
Grandes Ligas puedan alcanzar las mayores", dijo Dan Halem, el director de
asuntos jurídicos de Grandes Ligas, en una rueda de prensa que prácticamente
fue cubierta por cada medio de comunicación cubano.
En años recientes, el éxodo de peloteros cubanos
hacia Estados Unidos parece ser casi imparable. Peter Bjarkman, un experto en
el béisbol cubano y autor de varios libros, dijo que al menos 102 jugadores se
fueron de Cuba este año, casi un tercio de todos los que se han ido desde 1980.
Esa migración es parte de un movimiento migratorio general, entre cubanos que
temen que se terminen los privilegios que les otorga Estados Unidos una vez las
relaciones con Cuba sean completamente normales.
"Tengo la impresión de que los cubanos no
tienen idea qué hacer. Ahora mismo están en un caso total", dijo Bjarkman.
La televisión cubana no transmite los juegos en los
que participan los desertores, pero los aficionados se las arreglan para
seguirles mediante grabaciones piratas que son distribuidas mediante unidades
de USB.
La mayoría de los expertos coinciden que el futuro
no pinta bien sin una solución al problema de la fuga de talento. Pero un grupo
de aficionados que se acercó al hotel indicó que el regreso de los desertores a
Cuba les llena de optimismo.
"Yo lo veo como un paso de avance en la pelota
en general", dijo Gustavo Fernández, un escultor de 21 años. "Se
supone que ahora podamos tener mejores facilidades, podamos hacer contratos con
otras ligas, y principalmente con MLB".
Equipos de Grandes Ligas jugaban partidos de
pretemporada en Cuba antes de la revolución de Castro, pero ninguno jugó en la
isla entre marzo de 1959 y marzo de 1999, cuando los Orioles de Baltimore
enfrentaron a la selección cubana en el Estadio Latinoamericano.
Bajo el régimen de Fidel Castro, un apasionado del
béisbol que consideraba el deporte como una expresión de nacionalismo, los
desertores tenían prohibido volver a Cuba.
La mayoría eran borrados de la
historia oficial, y ni siquiera eran mencionados en la televisión estatal, a
pesar de convertirse en estrellas en Estados Unidos.
El hermano y sucesor de Castro, el presidente Raúl,
eliminó algunas de las restricciones como parte de sus medidas para aligerar el
control del estado sobre la sociedad. Eso incluye una enmienda en 2013 que
eliminó el requisito de una visa de salida, excepto los que son considerados
esenciales para el país.
Algunos peloteros de Grandes Ligas han recibido
permiso para volver a la isla para ver a sus familiares. Otros, como el
infielder Yoan Moncada, han recibido autorización de las autoridades cubanas
para salir legalmente y seguir sus carreras en Estados Unidos. Moncada firmó en
marzo con los Medias Rojas de Boston, que le dieron una bonificación de 31,5
millones de dólares.
El caso de los jugadores que salen de Cuba en
embarcaciones capitaneadas por contrabandistas es distinto. Sus salidas
ilegales han sido tratadas hasta ahora como una traición a la sociedad, y
tenían que esperar ocho años para poder volver al país, al igual que otros
cubanos que se van ilegalmente.
Los peloteros cubanos usualmente pasan por un tercer
país, como México, para establecer su residencia y poder convertirse en agentes
libres antes de firmar un contrato de Grandes Ligas. Si entran directamente a
Estados Unidos, tienen que entrar al draft.
Abreu, de 28 años, firmó un contrato por seis años y
68 millones de dólares en 2013, y en 2014 fue elegido como el Novato del Año de
la Liga Americana.


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