SAN JUAN, Puerto Rico (30 Diciembre 2015).- Roberto
Clemente se fue muy temprano de este mundo. El 31 de diciembre de 1972, a sus
38 años, falleció cuando el avión en el que viajaba rumbo a Nicaragua se
estrelló poco después de despegar de San Juan.
Clemente viajaba rumbo al país centroamericano para
llevar artículos de primera necesidad a los afectados por un devastador
terremoto.
El legado de Clemente, legendario pelotero de los
Piratas de Pittsburgh, ha quedado plasmado en una increíble cantidad de obras e
instalaciones que llevan su nombre a través de todo el mundo.
Pero algo que destaca de su mítica historia es cómo
el propio pelotero, en un par de ocasiones, presagió su propia muerte a
temprana edad. En el 2002, su viuda Vera reveló que Clemente le dijo en par de
ocasiones que él pensaba que moriría joven. Las declaraciones fueron realizadas
en el documental SportsCentury de ESPN.
En una entrevista en julio de 1971, un reportero le
preguntó a Clemente cuándo creía que iba a conseguir su hit 3,000.
“Bueno, uno nunca sabe. Si estoy vivo, como he dicho
antes, uno nunca sabe porque Dios te dice el tiempo que estarás aquí. Así que
uno no sabe lo que puede pasar mañana”, respondió Clemente.
El guardabosques conseguiría su imparable 3,000 el
30 de septiembre de 1972 en Pittsburgh, un doble contra Jon Matlack de los Mets
de Nueva York. Sería su último hit de su carrera en la temporada regular. Un
par de meses después, la muerte lo sorprendería.
Por
ESTEBAN PAGÁN RIVERA/Endi.com


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