GINEBRA(25 Enero 2016).- Al menos 41 millones de
niños menores de cinco años son obesos, y las cifras sobre sobrepeso crecen
especialmente en los países en desarrollo, según un informe presentado hoy por
la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La Comisión para el Fin de la Obesidad Infantil fue
establecida hace dos años con el objetivo de elaborar un informe sobre
recomendaciones transversales y multidisciplinarias par luchar contra la
creciente lacra del sobrepeso en los menores.
Dicho trabajo no es un estudio estadístico sino un
material pedagógico para incitar a los Estados miembros de la OMS a actuar y a
implementar políticas públicas para atajar el problema.
Los expertos que elaboraron el informe se basan
sobre datos incompletos en los que no se incluyen cifras de la mayoría de
países de Europa ni de Latinoamérica, según especificaron fuentes que han
elaborado el texto.
Los datos globales se están aún compilando y la OMS
los desvelará más adelantado el año, unas cifras que incluirán también números
sobre niños mayores de cinco años y sobre adolescentes.
Por ahora, los datos con los que cuenta la OMS
muestran que la prevalencia del sobrepeso en los niños menores de 5 años ha
aumentado entre 1990 y 2014 del 4,8 % al 6,1 %.
Lo que en números absolutos implica un incremento
desde los 31 millones hace 26 años a los 41 millones.
El número de niños con sobrepeso en los países con
ingresos bajos y medios se ha multiplicado por más de dos en el mismo periodo:
de 7,5 millones a 15,5 millones.
"El sobrepeso es una pesadilla en potencia en
el mundo en desarrollo", dijo en rueda de prensa Peter Gluckman,
copresidente de la comisión.
Según los datos con los que cuenta la OMS, en 2014
el 48 % de todos los niños obesos y con sobrepeso vivían en Asia, y el 25 % en
África.
El número de niños africanos menores de cinco años
en África también ha doblado desde 1990: de 5,4 millones a 10,3 millones.
"La región donde el problema es más alarmante
por lo rápido que crece es Asia", alertó Gluckman.
Gluckman explicó que se ha detectado que los niños
asiáticos tienen un metabolismo específico que les hace retener las grasas en
la parte abdominal del cuerpo y en el interior, rodeando a los órganos,
exactamente donde es más perniciosa para la salud.
"Se está estudiando el porqué, pero es un hecho
muy peligroso porque esa grasa se instala mucho antes que la externa y que el
niño dé señales de sobrepeso y obesidad en el exterior", explicó.
Con respecto a Latinoamérica se estima que la
prevalencia de sobrepeso en la región se sitúa en un 8 % de los niños menores
de cinco años.
Glaukman puntualizó que los dirigentes
latinoamericanos son muy conscientes del problema y están respondiendo
seriamente, y señaló que muchos países están dirigiendo sus políticas en la
dirección correcta.
"Hay que tener en cuenta que la obesidad
impacta en la calidad de vida del niño, afecta su estado físico, psicológico,
su capacidad de estudio, de relacionarse, le pondrá muchas barreras en la vida
por lo que hay que lidiar urgentemente con el asunto", afirmó, a su vez,
Sania Sishtar la copresidente de la comisión.
Además, Sishtar alertó que la obesidad infantil es
un factor esencial en la posibilidad de desarrollar obesidad en la edad adulta
y por consecuencia enfermedades no transmisibles graves, como las
cardiovasculares.
El informe recuerda que el sobrepeso, en general,
crece en el mundo a causa de la urbanización (falta de espacios para correr,
vida sedentaria); pero también, y mucho, a causa de la mercadotecnia de
alimentos y bebidas con ingredientes poco sanos.
"La industria es parte del problema y debería
ser parte de la solución. Pero cabe a los gobiernos implementar y obligar a las
empresas a poner en práctica la legislación vigente", agregó Sishtar.
Ante esta situación los autores del trabajo esperan
que el Consejo Ejecutivo de la OMS, reunido esta semana en Ginebra en su 138
edición, lo tenga en cuenta y sugiera a la Asamblea Mundial de la Salud que
adopte una resolución que inste a los países a aplicar medidas para luchar
contra la obesidad.
Entre ellas, el informe recomienda que se eduque a
niños, padres, docentes y dirigentes sobre la importancia del consumo de la
comida sana y de reducir la ingesta de azúcares y grasas.
Asimismo, se debe promover el ejercicio físico y
reducir el sedentarismo.
También deben aplicarse programas de control de los
embarazos para evitar la diabetes gestante, dado que muchos casos de obesidad
se pueden relacionar a lo ocurrido durante los meses de embarazo.


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