LA HABANA (1 Enero 2016).- Puede parecer que la
noticia no es novedad y en cierta forma no lo es para los 11 millones de
cubanos que habitan este archipiélago; pero no deja de ser insólito que un país
de los llamados en vías de desarrollo sostenga contra viento y marea por octavo
año consecutivo una tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada
mil nacidos vivos, indicador este que ratifica a Cuba entre las primeras 20
naciones del mundo y al frente de la región de las Américas.
Según datos preliminares ofrecidos por la Dirección
de Registros Médicos y Estadísticas de Salud, en el recién finalizado año,
ocurrieron 125 064 nacimientos, 2 421 más que en el 2014 y se produjeron 535
defunciones en niños menores de un año, obteniéndose una tasa de mortalidad
infantil de 4,3 por cada mil nacidos vivos.
Las provincias que alcanzan las tasas más bajas son:
Pinar del Río (3,4), Holguín (3,8), Granma (3,8), Cienfuegos (3,9), Villa Clara
(4,1), Camagüey (4,1), La Habana (4,1), Santiago de Cuba (4,1) y Sancti
Spíritus (4,2). Las tasas más altas: Isla de la Juventud (6,0), Artemisa (5,8),
Ciego de Ávila (5,0), Guantánamo (5,0), Las Tunas (5,0), Matanzas (4,5) y
Mayabeque (4,4).
Fueron 28 los municipios que no reportaron muertes
infantiles y mantuvieron en cero su tasa. Ellos son: En la provincia de Pinar
del Río, los municipios de La Palma, Los Palacios, San Juan y Martínez; en La
Habana el municipio de Cotorro; en Mayabeque, los municipios de Quivicán y San
Nicolás; en Matanzas los municipios de Perico, Pedro Betancourt, Unión de
Reyes, Ciénaga de Zapata y Los Arabos; en Villa Clara, los municipios de
Corralillo, Encrucijada y Santo Domingo; en Cienfuegos, Aguada de Pasajeros; en
Sancti Spíritus el municipio de La Sierpe; en Ciego de Ávila, el municipio de
Bolivia; en Camagüey, los municipios de Carlos Manuel de Céspedes, Esmeralda,
Sierra de Cubitas y Minas; en Las Tunas, Manatí; en Holguín, los municipios de
Antilla y Urbano Noris; en Granma, Pilón y Bartolomé Masó, y en Santiago de
Cuba, los municipios de Mella y Segundo Frente.
Según informó a Granma el doctor Roberto Álvarez
Fumero, Jefe del Departamento materno infantil del Ministerio de Salud Pública,
las principales causas de muertes en menores de un año fueron las afecciones
perinatales, fundamentalmente las que son consecuencia de nacimientos pretérminos,
seguidas de las infecciones congénitas o adquiridas. Las malformaciones
congénitas constituyen la tercera causa, pero reduce el número de defunciones y
mantiene por segundo año consecutivo una tasa en 0,9 por cada mil nacidos
vivos, la más baja de la historia.
Otros importantes indicadores que reflejan el estado
de salud infantil, se consolidan en el 2015. De acuerdo con el especialista, la
tasa de mortalidad del menor de cinco años, que es considerado el principal
indicador de progreso en el bienestar infantil, alcanza la cifra de 5,7 por
cada mil nacidos vivos, manteniéndose por cuarto año consecutivo por debajo de
6. Cifras aportadas por el Grupo Interinstitucional para las Estimaciones sobre
Mortalidad de las Naciones Unidas publicadas en el Estado Mundial de la
Infancia 2015, ubican a Cuba entre los primeros 40 países con más bajo
indicador.
Asimismo, en el recién concluido año, se redujo
además la tasa de mortalidad preescolar de 3,8 a 3,6. En el caso de la
mortalidad escolar esta obtuvo una tasa de 1,9 por cada mil habitantes de la
edad. En el 2015, la supervivencia de los niños y niñas a los cinco años de
edad se mantuvo en un 99,4 %.
La primera y necesaria lectura de estas cifras es
que miles de mujeres llevaron a feliz término su embarazo, miles de bebés hoy
crecen y miles de familias cubanas disfrutan de un hijo o hija deseada.
“Detrás del sueño materializado en resultado, está
el esfuerzo, desvelo, dedicación, talento y responsabilidad de los
profesionales de la salud, desde del consultorio médico hasta los servicios
hospitalarios, con decisiva participación de las salas de cuidados perinatales,
unidades de neonatología y de terapia intensiva pediátrica, de la red de
genética médica, de cirugía neonatal y de atención cardiopediátrica,
complementado con la participación intersectorial y comunitaria en apoyo a las
acciones de salud”, refirió el doctor Álvarez Fumero.
Sostuvo el experto que los resultados en materia de
salud infantil son expresión del acceso universal a la salud y del desarrollo
social inclusivo y humano alcanzado por Cuba, traduce la prioridad que nuestro
Estado brinda a la atención de la salud del pueblo y demuestra cómo se
garantizan los derechos sexuales, reproductivos y los derechos de los niños y
niñas a lo largo del territorio nacional. Demuestra también cómo nuestro país
ha cumplido la estrategia y plan de acción regionales sobre la salud del recién
nacido, la meta de reducir la mortalidad del niño menor de cinco años para el
logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los avances en el
cumplimiento de las recomendaciones de la Agenda para el desarrollo después del
2015.
Es relevante la declaración de Cuba durante el 2015,
como primer país en validar la Eliminación de la Transmisión Materno infantil
del VIH-sida y la sífilis congénita, cuyas metas exigió disponer de servicios
de salud sexual y reproductiva con elevada organización y calidad, incluido el
tamizaje sistemático del VIH y la Sífilis en la atención prenatal y el
seguimiento apropiado de las embarazadas con algún resultado positivo y de sus
hijos y sus familias.


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