HONOLULU, Hawaii (3 Enero 2015).- El presidente de
Estados Unidos, Barack Obama, regresa hoy al frenesí de la capital del país
tras dos semanas de sol y diversión en su Hawaii natal, y dijo estar
"motivado" para su último año en el cargo y listo para abordar
asuntos sin resolver.
Su máxima prioridad es tomar acciones ejecutivas que
se espera expandan las comprobaciones de historial necesarias para comprar
armas. Obama se reunirá el lunes con la fiscal general, Loretta Lynch, para
abordar una revisión de tres meses sobre qué opciones podrían tomarse para
ayudar a reducir la violencia con armas de fuego.
Esta acción, que encuentra una férrea oposición
republicana y probablemente dará pie a una batalla legal, subrayan el deseo de
Obama de mantener una estrategia agresiva en 2016 aunque la atención del
público empiece a centrarse en las próximas elecciones presidenciales.
Obama pasó buena parte de sus vacaciones lejos de la
vista del público, jugando al golf con amigos y cenando en restaurantes de la
isla de Oahu con su familia. También trabajó en su último discurso sobre el
Estado de la Nación, previsto para el 12 de enero.
Esa comparecencia ante el Congreso es una gran
oportunidad para que el presidente intente tranquilizar al público sobre su estrategia
de seguridad nacional tras los atentados terroristas en París y San Bernardino,
California. Obama también buscará otras oportunidades para mantener la
seguridad en primer plano en un intento por calmar las preocupaciones de los
estadounidenses, señalaron asesores.
"En las próximas semanas y meses, el pueblo
estadounidense puede contar con que el presidente seguirá comunicándose
directamente sobre su compromiso en la lucha contra el terrorismo y para
proteger el país", dijo su portavoz Eric Schultz.
Los republicanos en el Congreso han esbozado unos
planes rivales para enero, señalando que pasarán los primeros días del año
intentando de nuevo eliminar piezas clave de la ley de seguro médico del
presidente y poner fin al financiamiento federal para Planned Parenthood. Es
improbable que esa propuesta se convierta en ley, pero resulta popular entre
las bases del Partido Republicano en un año electoral.
El debate sobre las medidas de Obama en materia de
armas se extenderá con rapidez a la campaña presidencial. La favorita de la
carrera demócrata, Hillary Clinton, ya ha pedido acciones ejecutivas más
agresivas en este campo, mientras que los aspirantes republicanos se oponen en
gran parte a aumentar las comprobaciones de historial o a otras medidas que limiten
el acceso a las armas.
En su comparecencia seminal en la radio, Obama dijo
que miles de personas han muerto por violencia de armas de fuego desde que la
legislación sobre comprobaciones de historial se vio paralizada hace tres años.
"Cada vez, nos dicen que las reformas de
sentido común como las comprobaciones de historial podrían no haber impedido la
última masacre o la anterior a esa, así que no deberíamos hacer nada",
dijo Obama. "Sabemos que no podemos detener cada acto de violencia. Pero,
¿y si intentáramos detener aunque fuera uno?".
Los vendedores de armas con licencia federal tienen
obligación legal de comprobar el historial delictivo de los compradores antes
de completar una venta. Pero los grupos defensores del control de armas señalan
que algunas personas que venden armas de fuego en ferias del sector no tienen
licencias federales, lo que aumenta las posibilidades de ventas a personas a
las que la ley prohíbe adquirir armas.
Pese a sus profundas diferencias con los
republicanos, Obama ha planteado dos proyectos para 2016 con apoyo bipartisano:
un acuerdo de libre comercio con otros 11 países llamado el Acuerdo Trans
Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés) y cambios en el sistema de justicia
penal que reducirían la tasa de personas encarceladas por delitos no violentos.
Obama suele señalar que Estados Unidos supone el 5% de la población mundial, y
el 25% de sus presos.


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