SAN SALVADOR (31 Enero 2016).- Francisco Guillermo Flores Pérez, presidente entre
1999 y 2004, falleció este sábado a los 56 años tras sufrir una obstrucción
arterial el domingo anterior y ser operado de urgencia un día después.
Fue profesor de filosofía, estudió en India, mandó
tropas a la guerra en Irak, dolarizó la economía, fue candidato a presidir la
Organización de Estados Americanos (OEA) y estuvo cuatro meses prófugo de la
justicia.
Y será recordado por haber malversado una millonaria
donación destinada a los damnificados de un terremoto.
Flores sufría de trombosis en su pierna derecha y su
delicado estado de salud le había permitido evitar la cárcel y pasar lo que
terminarían siendo sus últimos meses de vida bajo arresto domiciliario en su
casa.
Allí cayó desmayado el domingo por la noche. A raíz
de la obstrucción, sufrió un derrame, un paro cardíaco y entró en coma.
Pese a que se le realizaron dos operaciones el lunes
para deshacer el coágulo en el cerebro, falleció en el Hospital de la Mujer de
la capital, San Salvador.
La donación del escándalo
Flores, el más joven en alcanzar la presidencia
salvadoreña con 39 años, quedó manchado por un escándalo de corrupción cuya
investigación judicial aún estaba en curso en el momento de su fallecimiento.
Pesaban sobre él los cargos de peculado,
enriquecimiento ilícito y desobediencia de particulares en perjuicio de la
administración pública.
El caso se originó tras los terremotos que golpearon
al país el 13 de enero y el 13 de febrero de 2001, con un saldo de más de 1.000
muertos, 8.000 heridos, un millón y medio de damnificados y pérdidas por más de
US$1.500 millones.
La ayuda de la comunidad internacional no se hizo
esperar. Y una donación en particular terminó condenando a Flores.
Se lo acusaba de desviar una donación de US$15
millones del gobierno de Taiwán para proyectos de reconstrucción y atención a
víctimas de los terremotos.
Según la fiscalía, Flores se apropió de US$5
millones y desvió US$10 millones hacia una cuenta del partido Alianza
Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó el país de 1989 a 2009.
Encuentran
pruebas que incriminan a expresidente de El Salvador
Un tribunal pospuso a comienzos de año una audiencia
del juicio prevista para este mes a la espera de que se coordinara la presencia
de testigos de un banco de Costa Rica donde Flores presuntamente desvió parte
de la donación recibida.
Hace dos años, ante una comisión parlamentaria que
investigaba lo ocurrido con los fondos taiwaneses, Flores reconoció que había
pedido donaciones en otras dos ocasiones a Taiwán, con el que -según él- El
Salvador disfrutaba de "una relación privilegiada" porque respaldaba
la solicitud de membresía del país asiático la ONU.
Se trataba de dos ayudas para combatir al
narcotráfico y luchar contra el crimen y las maras (pandillas).
"Yo nunca recibí un donativo para mí, nunca lo
deposité en una cuenta mía, nunca lo utilicé personalmente, nunca lo deposité,
nunca lo trasladé, nunca lo usé, no era para mí", aseguró en ese entonces.
A fines de enero de 2014, Flores no se presentó ante
el Parlamento y el gobierno aseguró que se había dado a la fuga.
Meses después la justicia emitió una orden de
captura, Interpol lo puso en la lista de los más buscados y pasó cuatro meses
prófugo hasta que se entregó voluntariamente "por respeto a la ley"
en septiembre de ese año.
Tras una breve estancia en la cárcel, mientras
avanzaban las investigaciones, le concedieron la prisión domiciliaria por
motivos de salud.
Conceden prisión domiciliaria a expresidente
Francisco Flores
Proveniente de una familia acomodada, Flores cursó
la universidad en Estados Unidos, realizó estudios en Reino Unido, dio clases
de filosofía y se dedicó durante un tiempo a la actividad ganadera.
Flores estuvo durante cuatro meses prófugo de la
justicia de su país.
Pese a ser seguidor de un líder religioso indio que
abogaba por la no violencia, desde joven se vinculó con el controvertido
partido Arena, una agrupación conservadora vinculada a los escuadrones de la
muerte que actuaron en la guerra civil.
El día que ganó las elecciones en 1999 no se olvidó
de un cuestionado personaje de la historia salvadoreña: "Recordemos los
valores de nuestro fundador. Recordemos a Roberto Roberto d'Aubuisson",
considerado el autor intelectual del asesinato de Óscar Romero, arzobispo de
San Salvador, en 1980.
El conflicto de 12 años de duración, apenas
finalizado en 1992, dejó unos 70.000 muertos.
Fue precisamente durante la guerra civil cuando el
asesinato de su suegro, secretario privado de la presidencia a fines de la
década de los 80, lo impulsó a entrar en la política.
En los 90 Flores pasó a ser parte del Ejecutivo en
el Ministerio de Planificación, dirigió el Plan de Acción Gubernamental para
ejecutar los Acuerdos de Paz para poner fin a la guerra civil y presidió la
Asamblea Legislativa.
Cercano
a Washington
Su mandato quedó definido por una decisión que marca
a El Salvador hasta el día de hoy: la dolarización de su economía.
En una todavía discutida medida, hace 15 años el
colón salvadoreño dio paso al dólar estadounidense.
El acercamiento con Washington se vio ejemplificado
en el envío de tropas a la guerra de Irak y en el impulso dado por Flores al
Cafta, un acuerdo de libre comercio entre países centroamericanos y Estados
Unidos.
Y también en un recordado episodio durante una
cumbre presidencial en Panamá, cuando en la cara del líder cubano Fidel Castro
lo acusó de haber participado directamente en la guerra civil salvadoreña.
Tras dejar el cargo, el buen vínculo con EE.UU.
quedó demostrado cuando se convirtió en el candidato de Washington para dirigir
la OEA en 2005, aunque terminó desistiendo por falta de apoyos.
Una década después, lejos del poder, batallaba
contra sus problemas de salud y las acusaciones de la justicia, que en
diciembre de 2015 determinó que debía enfrentar un juicio por el escándalo de
la donación taiwanesa.
Fuente:
BBCMundo


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