WASHINGTON (22 febrero 2016).- Primero desde la fiscalía federal de Brooklyn
(sudeste de Nueva York) y luego como secretaria de Justicia estadounidense,
Loretta Lynch se ha convertido en la pesadilla de la cúpula de la FIFA,
desentrañando una impactante telaraña de corrupción.
¿Quién iba a decir que sería una doctora en leyes
negra de 56 años oriunda de un país sin tradición futbolística la encargada de
sacar a la luz 25 años de fraude, lavado de dinero y otros delitos en los que
están involucrados casi cuatro decenas de ahora ex altos dirigentes del fútbol
mundial?
Y sin embargo, esta hija de una bibliotecaria y un
pastor bautista nacida en Greensboro (Carolina de Norte, este de Estados
Unidos) lo ha hecho.
Al dar a conocer la primera oleada de arrestos y
procesamientos en mayo del año pasado Lynch fue contundente y denunció "la
presencia de una corrupción endémica, generalizada y profundamente instaurada
en el extranjero y aquí en Estados Unidos".
"Comenzando en 1991, dos generaciones de
dirigentes del fútbol usaron sus cargos de confianza en sus organizaciones
respectivas para pedir pagos de empresas de marketing deportivo a cambio de los
derechos comerciales sobre torneos de fútbol", dijo.
De chica, su padre solía llevarla a ver juicios a
los tribunales de la ciudad de Durham, una experiencia que la marcaría de por
vida.
"Me di cuenta del poder que tenía el derecho
sobre nuestra vida y cuán importante es que las personas que ejercen ese poder
examinen cada situación con imparcialidad y equidad", explicaría en una
revista profesional al referirse a aquel primer contacto con el sistema
judicial.
Lynch se graduó como doctora en leyes en la
prestigiosa universidad de Harvard (Cambridge, cerca de Boston) en 1984 y
trabajó primero en un gabinete de abogados privado.
En 1990 ingresó en la fiscalía federal del Distrito
Este de Nueva York con sede en los tribunales de Brooklyn (sudeste), en el área
de crimen violento y drogas.
Durante los siguientes diez años ocupó diferentes
posiciones, siempre en ascenso, hasta que en 1999 el por entonces presidente
Bill Clinton la nombró fiscal federal del distrito.
Hito en la historia de EEUU
Lynch abandonó el cargo dos años más tarde para
trabajar en el sector privado y regresó en 2010 de la mano del actual
mandatario Barack Obama.
Desde su oficina llevó adelante varias resonantes
investigaciones sobre fraude, lavado de dinero y corrupción contra políticos de
Nueva York y grandes bancos como Citibank.
Fue allí en los tribunales de Brooklyn adonde su
equipo comenzó también la investigación del caso de corrupción en la FIFA junto
con el FBI.
En noviembre de 2014, Obama la nominó secretaria de
Justicia y si bien los senadores de la oposición republicana bloquearon durante
167 días su pliego, el 23 de abril fue confirmada, convirtiéndose en la primera
mujer afroestadounidense en ocupar ese cargo.
Apenas un mes después, el pasado 27 de mayo, Lynch
lanzó la bomba del "FIFAGate", que provocó movimientos sísmicos en la
sede de la organización en Zúrich (Suiza) y también en casi todas las capitales
del continente americano.
Luego de la segunda oleada de arrestos y acusaciones
en diciembre pasado, el número de procesados se eleva a 39, la mayoría ex altos
dirigentes del fútbol americano, y dos importantes compañías de marketing
deportivo.
El escándalo ha afectado al propio presidente
dimisionario de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, suspendido por ocho años de
toda actividad ligada al fútbol, al igual que Michel Platini, presidente de la
UEFA desde 2007.
Para Loretta Lynch el Departamento de Justicia
podría ser la plataforma de lanzamiento para un cargo aún más importante en su
país, la Corte Suprema, ya que su nombre suena para reemplazar a Antonin
Scalia, miembro del máximo órgano judicial fallecido el 13 de febrero.


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