MADRID (1 Febrero 2016).- Entre 2010 y 2015 más de un millón de extranjeros,
de los que unos 637.000 eran latinoamericanos, abandonaron España ante la falta
de oportunidades laborales y optaron por regresar a sus países o establecerse
en otros en busca de un futuro mejor.
Uno de cada cinco extranjeros con residencia legal
en España se fueron en un lustro (1.018.090, un 18 por ciento de los que
había), en un período marcado por la crisis y en el que 306.660 españoles
también se marcharon ante la imposibilidad de encontrar un trabajo acorde a su
formación, o simplemente un empleo.
"La evolución de la población va de la mano de
la economía", ya que cuando esta empeora la gente se tiene que ir y cuando
mejora viene, explica a Efe la profesora de Geografía Humana en la Universidad
de Navarra Dolores López.
España padece en estos años un descenso de
habitantes, con factores como el éxodo de extranjeros y nacionales; el
envejecimiento de la población - cada año mueren unas 400.000 personas - y la
baja natalidad, en la que también repercute la salida de extranjeros dado que
sus tasas son más altas.
"Si España es destino migratorio cuando su
economía va bien, es lógico que deje de serlo cuando va mal", agrega
López, quien no quiere ser "catastrofista" ya que, en su opinión, una
mejora de la situación conllevaría tanto la vuelta de los españoles que se han
ido como una nueva remesa de inmigrantes.
La nacionalidad más afectada ha sido la ecuatoriana
con la salida de 223.189 personas, más de la mitad de los que había en 2010,
hasta quedar en 176.000 los integrantes de la colonia que reside en España.
También son numerosos los colombianos que se han
marchado a buscar suerte en otro lugar, 141.383, mientras que 151.258 se han
quedado.
Para el Instituto Nacional de Estadística (INE), la
consecuencia es evidente: en 2010 España tenía 47.021.031 ciudadanos, de los
que 5.747.734 eran extranjeros, y ahora tiene 46.624.382, de los que 4.729.644
son foráneos.
Los efectos de la crisis económica iniciada en
España en 2008 están detrás del éxodo de ciudadanos, lo que situó a finales de
2015 la tasa de desempleo en 4.779.500 personas, el 20,9 por ciento, según
datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA).
"Hay gente para la que incluso estando en
crisis es mejor opción España que sus propios países", manifiesta López.
También han hecho la maleta gran parte de los
bolivianos que residían en España en 2010, año desde el que se han marchado
86.794 y cuya población se ha reducido a 126.375.
Así como la mitad de los peruanos que residían en
España y, tras la salida de 69.070, sólo viven en este país 71.112.
El INE advierte de que en el caso de ecuatorianos,
bolivianos, peruanos y colombianos parte del descenso es consecuencia de la
adquisición de nacionalidad española, proceso por el que dejan de ser
considerados extranjeros.
También han abandonado España 56.936 argentinos
(75.313 residen aún en este país); 43.945 brasileños (73.863); 16.236
paraguayos (69.451) y 15.897 dominicanos (75.315).
Menos numerosos son los rumanos que se han ido desde
2010, 78.967, por lo que continúa como la nacionalidad que más presencia tiene
en España, con 752.268 ciudadanos.
Sin embargo, los procedentes de China, Pakistán y
Ucrania han aumentado su presencia en España, hasta llegar a 191.638; 77.695 y
91.004 residentes, respectivamente.


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