LA DEFENSA DE DILMA ROUSSEFF INSISTE EN QUE EL PROCESO ES "NULO" Y ESTÁ "VICIADO"
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BRASILIA (11 Abril 2016).- El abogado general del Estado brasileño, José
Eduardo Cardozo, insistió hoy en que el proceso que determinará si la
presidenta Dilma Rousseff será sometida a un juicio político "está
viciado", es "nulo" y viola "el derecho a la debida
defensa".
Cardozo representó a la mandataria frente a una
comisión parlamentaria que analiza un informe que recomienda proseguir con el
proceso hacia un juicio político contra Rousseff, que se prevé que sea votado
hoy mismo por los 65 diputados que integran ese grupo.
"Es absurdo destituir a una presidenta que no
ha cometido delitos ni ha robado un centavo. Y un proceso como ese, sin delito
ni dolo, será un golpe de Estado", declaró, para apuntar que "la
historia no perdona" y "no olvidará esto".
El abogado general sostuvo que "el proceso es
nulo por vicios que caracterizan hasta el recibimiento de la denuncia", en
diciembre pasado, por parte del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo
Cunha, a quien la Constitución le reserva esa potestad.
Cardozo insistió en que Cunha, un declarado
adversario de la presidenta y quien está procesado por supuesta corrupción en
la Corte Suprema, actuó por "mera venganza".
Cunha aceptó a trámite el proceso en diciembre
pasado, después de que el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) decidió
apoyar un juicio con miras a su destitución de la presidencia de la Cámara
baja, lo cual, según Cardozo, fue la "espoleta" para la aceptación de
la denuncia contra Rousseff.
Cardozo volvió a descalificar el informe elaborado
por el instructor de la comisión, Jovair Arantes, quien consideró que hay
méritos jurídicos para avanzar hacia un juicio político contra la mandataria.
"Tengo absoluta convicción que la lectura
desapasionada de este informe es la mejor pieza de defensa", pues el
documento contiene "equivocaciones conceptuales" y un "latente
deseo político de llegar a la destitución", manifestó.
Cardozo negó que las maniobras fiscales y la
supuesta violación de la ley de presupuestos en que se apoya la acusación tengan
base legal y dijo que son producto de "una fantasiosa interpretación"
guiada por la "intención política" de "derrumbar a la
presidenta".
También afirmó que el proceso está
"viciado" por lo que calificó de "transgresión",
"ofensa" y "una violación del derecho a la debida defensa",
que identificó en el hecho de que el informe de Arantes cita "cuestiones
totalmente ajenas a la acusación".
Entre ellas, mencionó diversas alusiones a los
escándalos que se investigan en la estatal Petrobras, por los que no existe
"ninguna acusación" o "sospecha" contra Rousseff,
puntualizó.
Antes que el abogado general intervino el diputado
instructor, quien insistió en que, según su opinión, las denuncias contra la
mandataria "son de una elevada gravedad" y deben llevar a un juicio
político.
Tanto Arantes como Cardozo fueron interrumpidos por
momentos por unas acaloradas discusiones de parlamentarios del oficialismo y la
oposición, que si bien fueron encendidas no pasaron de insultos y alboroto.
Todas las proyecciones de la prensa local y los
analistas dicen que el informe de Arantes será aprobado en la comisión, por lo
que el proceso debería proseguir en el plenario de la Cámara baja.
En esa instancia, los impulsores del juicio político
necesitarán una mayoría calificada de dos tercios (342 de los 513 votos), que
hasta ahora está en duda, aunque todos los pronósticos apuntan a una ligera
ventaja para la oposición.
No obstante, todos los analistas coinciden en que
los 342 votos aún no están garantizados, lo cual abre un enorme margen de
dudas.
En caso de que el proceso sea respaldado en la
Cámara baja, la causa pasará a los 81 miembros del Senado, que por mayoría
simple decidirán si se inicia lo que sería el propio juicio político contra
Rousseff.
Si así fuera, la mandataria deberá separarse del
cargo por un lapso de 180 días, que será el tiempo que tendrá la Cámara alta
para el desarrollo del proceso.
El cargo de Rousseff sería ocupado durante ese
período por el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento
Democrático Brasileño (PMDB), que tras haber sido durante años el mayor pilar
de la coalición oficialista, ha decidido romper con el Gobierno y quien también
está amenazado por un eventual juicio político.


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