NUEVA YORK (24 Mayo 2016).- Nunca fue tan divertido ver a un
lanzador esperar que el bateador llegue al plato.
Bartolo Colón se pasa despreocupadamente la pelota
una y otra vez de la mano con que lanza a la del guante negro, mientras el
siguiente joven bateador —que bien podría ser 20 años más joven— camina hacia
la caja decidido a hacerle daño bajo la mirada de 40.000 espectadores.
Colón, el regordete abridor de los Mets que causa
sensación en YouTube, luce distendido y parece más bien un aficionado que juega
un partido dominical en un parque y no un pitcher bajo la presión de lanzar en
las mayores.
Y aun así, al veterano dominicano nada parece
preocuparle.
No le teme a Bryce Harper ni a los Nacionales de
Washington.
“Me encanta tirarle a esos buenos bateadores”, dijo
Colón la semana pasada. “Incluso si me pegan un buen batazo, me gusta batirme
con ellos”.
Colón, uno de los jugadores más divertidos del
béisbol, cumplió 43 años el martes, pocas horas después de encaminar a los Mets
a una victoria de 7-1 en Washington.
Lanzó siete sólidas entradas a pesar de molestias en
la espalda que lo obligaron a contenerse en el plato. Colón le prometió al
cátcher de los Nacionales Wilson Ramos que no iba a tirarle a la bola en toda
la noche. Y cumplió su promesa.
Solo tú, Bartolo. Solo tú.
Su nuevo cumpleaños es una fecha propicia para
recordar muchos de los logros de un pitcher cuya trayectoria de 19 temporadas
en Grandes Ligas llena siete páginas de la guía de los Mets para la prensa.
Un rápido repaso:
— Cuenta con un Premio Cy Young, fue seleccionado
tres veces al Juego de Estrellas y suma 222 victorias, más que ningún otro
lanzador activo.
— Pasó 14 años entre una victoria y otra en playoffs
y es el pitcher de mayor edad que ha perdido un encuentro de Serie Mundial.
— Una vez lanzó 38 strikes seguidos en un juego. Y
en otra ocasión, necesitó 20 lanzamientos para ponchar a Ricky Gutiérrez.
— Tuvo la efectividad más baja de su carrera, 2.65 a
los 40 años y fijó una marca personal al tirar 31 entradas seguidas sin
permitir anotaciones a los 42.
— Ha jugado por los Medias Rojas y los Medias
Blancas, con los dos equipos de Nueva York, en el frío de Cleveland y en el
calor de California (con los Angelinos y los Atléticos).
— Es el último pelotero de los Expos de Montreal que
sigue en las mayores.
Tremenda carrera la del jugador activo más veterano
de Grandes Ligas.
Y ya sea por su sorprendente jonrón en San Diego,
ese tiro por la espalda que puso out a un corredor en primera o cuando se toma
la barriga con las dos manos en el banco, “Big Sexy” se ha convertido en el
pelotero con más probabilidades de terminar en las redes sociales estos días.
“Es un chico grande, igual que todos nosotros”,
expresó el jardinero de 23 años Michael Conforto, el compañero más joven de
Colón con los Mets. “Siempre resulta divertido ver la alegría con que juega,
siempre tiene una sonrisa en la cara. Transmite buena energía”.
Colón ha generado muchos más titulares que los que
habitualmente se dedica a un quinto abridor. Y algunos de ellos no causaron
ninguna gracia. La semana pasada el New York Post reportó que estaba siendo
demandado por una mujer que asegura que no le paga la manutención de dos hijos
que el pelotero tuvo fuera de matrimonio.
El pelotero no habla de lo que describe como
“asuntos personales” y asegura que el incidente no es una distracción.
Mientras que en el terreno, se convirtió en el
jugador de mayor edad en la historia de Grandes Ligas en pegar el primer jonrón
de su carrera, en un batazo del 7 de mayo contra Jemes Shields.
Fue un momento memorable para todo amante del
béisbol, aunque no para los Padres, sobre todo tomando en cuenta los swings tan
torpes que resultan cómicos que suele hacer Colón, como uno en el que su casco
salió volando.
El cuadrangular tuvo tanta repercusión que generó su
propia industria improvisada, desde tarjetas de béisbol especiales hasta
camisetas que dicen “Bartbino”, en alusión al “Bambino” Babe Ruth, y muñecos
cabezones… y barrigones.
“Es un hombre del pueblo, creo”, declaró Conforto,
quien de niño escuchó muchas historias sobre Colón de boca del coach José Cepeda,
sobrino del legendario Orlando Cepeda, miembro del Salón de la Fama.
¿Qué tiene Colón, quien alguna vez fue suspendido
por 50 juegos por dopaje, que lo hace tan carismático?
“Creo que es una combinación de cosas: su edad, su
tamaño, el hecho de que nada lo altera, el cariño que le tienen sus
compañeros…”, opinó el relator de los Mets Gary Cohen. “Es alguien con quien
cualquier aficionado se puede identificar”.
“Es distinto. Único. Eso es lo que lo hace especial.
Nunca hubo nadie como él”, agregó Cohen, quien se sorprende por “la increíble
calma” que puede mostrar en los juegos importantes.
A todo eso hay que agregar el que Colón ha ganado 33
juegos en dos temporadas y fracción con los Mets y la cantidad de innings que
lanza alivia la carga de un joven cuerpo de serpentineros. Trabaja duro en el
gimnasio y es una influencia positiva en el clubhouse, según el mánager Terry
Collins, sobre todo para lanzadores hispanos jóvenes como los dominicanos
Jeurys Familia y Hansel Robles.
“Cuando se sienta en la mesa a comer, hay un montón
de gente a su alrededor”, dijo Collins.
Se dice que mide 1,80 metros (cinco pies y 11
pulgadas) y pesa 128 kilos (283 libras), pero se desplaza con agilidad desde el
montículo y desorienta a los bateadores con su astucia y su talento.
Tira una recta de 88 millas por hora el 86% de las
veces, más que ningún otro abridor en las mayores. Un marcado contraste con los
otros serpentineros de la rotación de los Mets.
Cuando llegó a las mayores en 1997, Colón era un
lanzafuego con una recta de 98 millas por hora.
“Lo más notable es cómo ha evolucionado”, dijo
Conforto.
Ahora se especializa en hacer mover la bola al final
de su recorrido. La hace bajar, ir hacia los costados, las esquinas… Y rara vez
concede un pasaporte.
“Hay un atleta adentro de ese cuerpo”, afirmó el
mánager de los Nacionales, Dusty Baker. “Sigue teniendo el mejor lanzamiento
del béisbol, una recta bien colocada. Nadie lo hace como él”.
Collins admite que cuando Colón llegó a los Mets en
2014, no se imaginó que le rendiría tanto.
“La primera vez que lo vi lanzar, me dije, ‘no sé
cómo va a hacer para seguir en esto’. Pero lo ha hecho”, expresó. “Y es
maravilloso verlo”.
Y eso va para todos.


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