España dijo adiós a la Eurocopa en los octavos de
final ante Italia. Una nefasta primera parte la condenó y la reacción de la
segunda, con más corazón que juego, solo sirvió para dar emoción a un Italia -
España que deja un sabor de fin de ciclo en la ‘era Del Bosque’.
España repitió por cuarta vez alineación y la
decisión salió aún peor que contra Croacia. Las imprecisiones fueron constantes
desde el inicio, Busquets veía como la segunda línea de Italia entraba en
oleadas sin control y el juego por bandas de los carrileros transalpinos
desbordaba por completo al equipo. Sus centros eran muy peligosos con un Pellè
y Éder que se anticipaban constantemente a los centrales españoles.
La selección sobrevivió hasta que De Gea no pudo
más. El portero sacó una mano increíble para detener un cabezazo de Pellé y
para desviar una chilena de Giaccherini al poste, si bien el árbitro anuló la
acción por juego peligroso.
El desastre de Ramos
El combinado español despertó un poco a medida que
Silva abandonaba la banda para equilibrar el centro del campo, pero Italia
sabía mejor a lo que jugaba. Parolo, entrando desde la segunda línea volvió a
incordiar y España disparó por primera vez en el minuto 27 con un tiro lejano
de Iniesta.
España estaba nervioso y, muy especialmente, Sergio
Ramos. El capitán del Real Madrid casi marca en su propia portería en un
despeje con la espinilla y cometió una falta absurda en el borde del área que
costó el primer gol. Éder disparó con potencia, De Gea pudo detener el
zambombazo, pero el rechace final fue a los pies de Chiellini, quien empujó a
la red.
Un gol merecido por la superioridad italiana ante el
que España tampoco reaccionó. Incluso, pudo llevarse el segundo al límite del
descanso de no ser por De Gea que voló
para interceptar la rosca de Giaccherini.
Cambios del bosque
La segunda mitad cambio totalmente el decorado. Del
Bosque reaccionó dando entrada a Aduriz para que se fajara con los centrales y
Morata se escoró la izquierda. Nolito fue el sacrificado. El sello del
delantero del Atheltic se dejó notar en seguida. Su presencia en el área
incordió y dejó un hueco para que Morata cabeceara a bocajarro y Buffon se
encontrara el esférico.
La selección se volcó y ello conllevaba riesgos. Una
perfecta asistencia de Pellè dejó solo a Éder frente a De Gea quien evitó el
tanto en el mano a mano. Morata lo probó de vaselina como réplica, aunque cada
contra de Italia era un problema, como la que creo De Sciglio por la izquierda
y se perdió en el área entre rebotes.
No fue el día del juego combinativo de España, pero
fue así como llegó una clarísima ocasión de Aduriz, tras dejada de Iniesta, que
culminó con un disparo rozando el palo. La selección se lo creía y también
alteró el guión para probar desde fuera
como en una volea de Iniesta con la izquierda que saca Buffon o otra trallazo
de Piqué, que desbarató el meta Juventino.
Piqué
tuvo el empate
Del Bosque puso una marcha más con Lucas en el
campo, aunque los planes se alteraron por la lesión de Aduriz. Entró Pedro y,
como Morata había sido cambiado, el tinerfeño fue el delantero centro. El
último cartuchó llegó con una subida de
Piqué y otra gran parada de Buffon. España jugó a la desesperada y, sin defensa,
llegó la sentencia de Pellè con el segundo gol.


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