SEIS EXCANDIDATOS ADVIERTEN NO RECONOCEN RESULTADOS ELECTORALES IMPUESTOS FUERZA
SANTO DOMINGO, República Dominicana (7 Junio 2016).- Mientras personalidades de todo el mundo felicitan a Danilo Medina pro su resonante triunfo en las elecciones del 15 de mayo, los seis excandidatos presidenciales de
oposición que cuestionan la forma en que la Junta Central Electoral (JCE)
manejó las elecciones del 15 de mayo y el escrutinio subsiguiente, advirtieron este martes que no reconocen los resultados que intenten imponerse por la fuerza del
poder.
Señalan que los mismos han sido anunciados en violación de la ley y
cuestionan por tanto la gobernabilidad democrática de la República Dominicana los
próximos 4 años.
Reiteraron el reclamo de que la Junta les entregue
copias manuales que certifiquen un escrutinio confiable de los votos en todos
los colegios electorales, y que en los lugares donde resultare imposible
recuperarlas sea anulado el proceso y se celebren nuevas elecciones que
permitan la manifestación soberana de la voluntad popular como única forma de
garantizar autoridades electas revestidas de legalidad y legitimidad.
Los excandidatos expresaron su rechazo categórico a
la evaluación general que hiciera el jueves el presidente de la JCE, Roberto
Rosario, sobre las elecciones, calificándolas de “libres, limpias, competitivas
y transparentes”, subrayando que, por el contrario, han resultado “de las
elecciones más corruptas y peor organizadas que recuerde la historia
democrática de la nación...”
Dada la trascendencia del documento “Respuesta
conjunta de candidatos presidenciales de la oposición al presidente de la
JCE”, leído alrededor de las 11 de la
mañana en rueda de prensa por Elías Wessin Chávez, en un hotel de esta ciudad,
se presenta su texto completo:
Los suscritos Luis Abinader, Guillermo Moreno, Elías
Wessin Chávez, Pelegrín Castillo, Minou
Tavárez Mirabal y Soraya Aquino, que acudimos como candidatos presidenciales
por nuestras respectivas organizaciones y/o coaliciones políticas el pasado 15
de mayo, en ocasión del discurso pronunciado el pasado jueves 2 de junio por el
presidente de la Junta Central Electoral (JCE) con referencia al proceso
electoral recién transcurrido, tenemos a bien expresar ante la opinión pública
nacional e internacional lo siguiente:
1. Que rechazamos de manera categórica que las
elecciones presidenciales, congresuales y municipales celebradas en el país el
15 de mayo hayan sido libres, limpias, competitivas y transparentes, sino, muy por el contrario,
una de las elecciones más corruptas y peor organizadas que recuerde la historia
democrática de la nación, en las que el presidente de la República y candidato
a la reelección usó y abusó de los recursos del Estado Dominicano sin que la
JCE, órgano rector del proceso electoral, hiciera uso del artículo 212 de la Constitución de la República, que la
faculta para tomar las medidas necesarias a fin de garantizar la equidad y los
valores democráticos en un proceso electoral. El hecho de que la Junta Central
Electoral no asumiera sus responsabilidades permitió que los colegios
electorales y sus alrededores se convirtieran en mercados de compra y venta de
cédulas y votos y se ejerciera presión sobre los delegados de la oposición con
la complicidad, muchas veces, de miembros de los colegios electorales y de
agentes de la Policía Electoral.
2. Que el discurso del presidente de la Junta
Central Electoral (JCE), lejos de ofrecer explicaciones de orden institucional
orientadas a disipar las graves dudas que han afectado las elecciones recién transcurridas,
estuvo matizado por preocupaciones e interpretaciones de orden personal que, en
los hechos, aportan nuevos y decisivos elementos de prueba para ilegitimar el
proceso electoral en curso. En vez de asumir un rol institucional, como era su
deber, el presidente de la JCE se parcializó de manera ostensible con el
partido de gobierno intentando justificar de manera infructuosa su incapacidad
para organizar un proceso electoral diáfano, ordenado, transparente y legítimo.
3. Que es absurda y completamente inverosímil la
versión dada por el presidente de la Junta Central Electoral (JCE) en el
sentido de que la culpa de los graves problemas e irregularidades suscitados en
el escrutinio de los votos en los tres niveles, presidencial, congresual y municipal,
recaiga sobre el justo reclamo de los sucritos como candidatos presidenciales
de la oposición de que los votos del pueblo dominicano se contaran manualmente,
como lo establece la ley y como siempre se han contado en toda la historia
democrática dominicana.
4. Según el calendario electoral fijado por la Junta
Central Electoral (JCE) y referido por su presidente, los instrumentos
electrónicos destinados a ser utilizados en las elecciones debieron arribar a
nuestro país a más tardar en octubre de 2015, pero lo ocurrido es que los
mismos llegaron a República Dominicana apenas 19 días antes de las elecciones,
sin que estos pudieran ser auditados y debidamente probados. Estos hechos
fueron documentados por la misión de observación electoral de la Unión
Interamericana de Organismos Electorales (Uniore).
5. Las acciones conjuntas de los suscritos, en su
calidad de candidatos presidenciales, tuvieron como propósito solicitar a la
Junta Central Electoral la única salida viable y legal: tomar las medidas
pertinentes para garantizar que los votos fueran contados como dice la ley
electoral y no bajo una tecnología de escrutinio desacreditada en varios países
del mundo, sobre la que se han querido construir ganadores del actual proceso
electoral de manera digital y sin que tengan sustento en las actas manuales,
como la propia Junta Central Electoral (JCE) ordenó como obligatorio en un 100
% de los tres niveles de votación.
6. Rechazamos la reiterada defensa a ultranza que
hace el presidente de la Junta Central Electoral (JCE) de la tecnología
contratada, cuando todo el país constató la magnitud de los problemas que se
suscitaron a causa del desorden administrativo y las fallas estructurales de
este sistema. La enorme dimensión de los trastornos fue admitida de hecho por
el propio presidente de la Junta Central Electoral cuando reconoció que el 24 %
de los equipos electrónicos llamados a registrar y transmitir los concurrentes
a las urnas no funcionó. Confesó igualmente las graves fallas del sistema al
indicar que solo el 64 % de los votos del nivel presidencial, el 59 % del nivel
municipal y el 54 % del nivel legislativo pudieron ser contados mediante la
utilización de las máquinas electrónicas previstas para tal efecto.
7. Tal como precisa el informe preliminar de la
misión de observación electoral de la Unión de Naciones del Sur (Unasur), el
material vinculado al escrutinio automatizado y a la identificación de los
electores en los colegios estuvo en muchos casos “ausente, incompleto y/o
defectuoso”, pudiéndose comprobar “problemas de capacitación, logística y
definición de procedimientos”.
8. La verdad es que, como señalara el jefe de la
misión de observación internacional de la OEA, el ex presidente de Colombia
Andrés Pastrana, los problemas tecnológicos presentados al momento de conformar
y abrir los colegios no hicieron sucumbir por completo las elecciones gracias a
la atinada solicitud de los sucritos, representantes de la oposición, que
advirtieron con tiempo que los mecanismos electrónicos podían fallar y que era
necesario tener toda la infraestructura de documentación física y manual para
garantizar un escrutinio acorde con lo que establece la ley.
9. Rechazamos igualmente el silencio del presidente
de la JCE sobre la supuesta renuncia de más de 3,000 auxiliares técnicos que él
mismo denunciara al país faltando apenas horas para el inicio del proceso de
votaciones. Ese grave y oscuro hecho, que sí pudo haber constituido un
peligroso atentado contra las
elecciones, no ameritó el más mínimo comentario del Dr. Roberto Rosario Márquez
en su alocución, lo que hace que el pueblo dominicano tenga dudas más que
razonables de que en realidad tales renuncias sorpresivas y masivas se
produjeran.
10. Rechazamos también que el presidente de la Junta
Central Electoral haya insistido en defender ante el país el hecho insólito que
generó uno de los traumas mayores en el presente proceso electoral, como fue su
acción de difundir boletines sobre resultados y ganadores bajo el artificio
malicioso de que éstos no tenían valor jurídico, apenas a cinco minutos de
haberse cumplido la hora de cierre de colegios cuando en un gran número de
éstos en todo el país todavía había electores votando, y cuando por
consiguiente no se había contado un solo voto manualmente. Este accionar no fue
casual, sino dirigido expresamente a crear la percepción de un ganador
definitivo en franco desafío a las leyes y a un pueblo que fue a votar de buena
fe.
11. El mismo presidente de la Junta Central
Electoral describió con gran elocuencia la ardua labor que tendrían los
funcionarios de los colegios electorales y los delegados de los partidos al
tener que contar ocho veces, de manera electrónica y manual, las boletas
presidenciales, municipales y congresuales y del voto preferencial. Si el
presidente de la Junta Central Electoral estaba consciente de esa ardua y gran
responsabilidad, ¿qué sentido tenía publicar resultados “sin efectos jurídicos”
desde el término de la hora de votación, que no fuera crear una grave turbación
en todos los colegios que desmantelara
lo que no se quería que ocurriera: el escrutinio que manda la ley; el
único válido, el escrutinio manual de los votos?
12. Resulta igualmente insólito que la respuesta del
presidente de la Junta Central Electoral (JCE) al delito electoral cometido por
los funcionarios de los colegios electorales de no llenar Actas de Escrutinio
haya sido el elogio a éstos y no la responsable acción de someterlos a la
justicia por haber cometido hechos que han afectado gravemente el proceso
electoral.
13. En su alocución, el presidente de la Junta
Central Electoral (JCE) expresó, textualmente, que “por la información de que
disponemos, les puedo asegurar que hubo intentos reales de hacer colapsar las
elecciones”, precisando a seguidas que “algunas mentes muy creativas, daban
como un hecho, que a las tres de la tarde sería necesario interrumpir el
proceso de votación y fijar una nueva fecha”. Ante tan grave denuncia,
emplazamos al Dr. Roberto Rosario a hacer de público conocimiento las
informaciones que dice disponer, exigiéndole además que actúe con la
responsabilidad que le impone su cargo y proceda a someter ante la justicia a
los responsables de hechos de esa trascendencia, por demás, sancionados
penalmente por la Ley.
14. Por todo cuanto antecede, dejamos constancia
ante la opinión pública nacional y extranjera de que no reconocemos los
resultados de los comicios del pasado 15 de mayo que intenten imponerse por la
fuerza del poder, ya que los mismos han sido anunciados en violación de la ley
y cuestionan por tanto la gobernabilidad democrática de la República Dominicana
los próximos 4 años. Por otro lado
reiteramos el reclamo de las copias manuales que certifiquen un escrutinio
confiable de los votos en todos los colegios electorales y que en los lugares
donde resultare imposible recuperarlas sea anulado el proceso y se celebren
nuevas elecciones que permitan la manifestación soberana de la voluntad popular
como única forma de garantizar autoridades electas revestidas de legalidad y
legitimidad.


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