LA HABANA (28 Julio 2016).- Encanecido y flaco, de
voz pausada, vestido con ropa deportiva, Fidel Castro está lejos de la figura
proyectada en el imaginario colectivo mundial, la del joven barbado de uniforme
verde olivo que levantaba sus armas, imponía condiciones a Estados Unidos o
frenaba con su sola presencia una manifestación de desacuerdo popular en el
Malecón en medio de una crisis en los 90.
Diez años después de entregarle el gobierno a su
hermano Raúl debido a su frágil salud, sin embargo, Fidel resurgió como un
importante referente para quienes ven con desconfianza el acercamiento a
Estados Unidos y las reformas en el modelo de la Isla. A punto de cumplir 90
años, con un legado inocultable incluso para sus enemigos, es una figura
emblemática también entre los sectores que desean preservar cierta ortodoxia
comunista y resisten las presiones para ceder parte del control político y
permitir una mayor apertura económica.
Adelantándose a su cumpleaños del 13 de agosto, el
segundo secretario del Partido Comunista José Ramón Machado Ventura, histórico
dirigente de los años en la Sierra Maestra y quien suele ser reconocido por su
apego a la línea más firme, le hizo llegar el martes su "más cálida
felicitación al líder histórico de la Revolución, por su ya cercano 90
cumpleaños" y aseguró que deseaba "ratificarle el compromiso de
seguir siendo fieles a las ideas por las que ha luchado a lo largo de su vida y
de mantener siempre vivos el espíritu de resistencia, la combatividad".
Nacido en 1926 en el oriente de la Isla, Fidel
Castro encabezó la revolución que derrocó al dictador Fulgencio Batista y se
enfrentó a Estados Unidos, la potencia regional construyendo un modelo
socialista que marcó la historia del siglo XX en América Latina y trascendió el
continente. En los 70 se alió a la Unión Soviética y la caída de esta siguió
adelante resistiendo férreas sanciones de Washington.
"Que los conservadores que no quieren avanzar
se respaldan en Fidel, no le quepa la menor duda", declaró a la AP el
politólogo y ex diplomático cubano Carlos Alzugaray, mientras, estimó que
aquellos que no están de acuerdo con Raúl se escudan en la supuesta
intransigencia del viejo líder.
Muchos dirigentes temen que las reformas económicas
impulsadas por Raúl Castro desde 2010 podrían estar abriendo sin quererlo la
puerta al capitalismo, acumulando riqueza en pocas manos, generando
desigualdades y tirando por la borda el ejemplo humanista de la revolución
cubana a la que entregaron toda su vida.
"Hay una reacción de todos aquellos que temen
los cambios, que quedan descolocados y que dicen 'cómo me voy a reciclar yo a
los 60 o 70 años. Esto no es para mí. Hay que posponerlo hasta que yo no
esté", agregó Alzugaray.
En uno de sus pronunciamientos más recientes, Fidel
publicó un artículo en marzo, una semana después de la histórica visita del
presidente estadounidense Barack Obama, de un tono fuerte que contrastó con el
ánimo cordial que la diplomacia cubana y hasta el propio Raúl le pusieron a esa
gira.
"No necesitamos que el imperio nos regale
nada", escribió, para recordar luego los años de duras sanciones, los
atentados y muertos en agresiones estimuladas por Estados Unidos.
En abril, el ex mandatario se presentó en la
clausura del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, un foro a donde se
pronunciaron duros discursos contra Obama y se cuestionaron las intenciones de
su visita a la Isla. En la ocasión, Castro defendió la ideología comunista como
su legado.
Raúl Castro también reiteró su apoyo a la ideología
comunista y al modelo unipartidista.
Analistas especulan que el supuesto contraste entre
un Castro duro -Fidel- y uno más pragmático, dispuesto al diálogo con Estados
Unidos –Raúl-, podría ser útil en las negociaciones para el levantamiento del
embargo comercial impuesto a la Isla por Estados Unidos, pues si bien Obama
inició una normalización de las relaciones diplomáticas, el embargo depende del
Congreso, que por ahora no lo ha tocado y sigue asfixiando a la Isla más allá
de algunas flexibilidades puntuales.
"Lo que yo percibo es una estrategia formal o
informal, planeada o no; pero es una división de posturas simbólicas",
señaló el profesor en el Baruch College de Nueva York, Ted Henken.
"Es
estratégicamente inteligente porque el que reciba los mensajes (en Washington)
tiene que medir sus pasos y estar consciente de que el embargo sigue existiendo
y hay toda una historia (como lo recuerda Fidel)...a la vez que Raúl se muestra
más abierto a negociar".
El País, mientras tanto, se prepara para festejar en
grande los 90 años de Fidel Castro.
En todo Cuba hay carteles exaltando su figura, a
pesar de que Castro siempre rechazó el culto a la personalidad. La televisión
estatal difunde entrevistas de su época en el poder y se programaron eventos
especiales en su honor.
Un grupo de estudiantes de Santa Clara, al centro
del País, desarrolló una aplicación para teléfonos de usos múltiples con frases
del líder en su homenaje y hasta se abrió un buzón de correo para que las
personas envíen sus felicitaciones, las cuales serán compiladas.
En el pueblo natal de los Castro, Birán, se esperan
miles de visitantes, se plantarán árboles en su honor y se abrirá una ruta de
senderismo; Elián González, ahora un joven pero quien en los 90 fue el niño
balsero llevado por su madre hacia Estados Unidos en una lancha que naufragó, y
centenares de universitarios le dedicaron su ceremonia de graduación.
En las calles de la Isla los cubanos destacan la
impronta de su líder y su papel, pero su percepción tiene hoy tiene mucho que
ver con sus expectativas.
"Viví todo desde atrás y le puedo decir que
como él no nace otro, quisiera que tuviera más años (por delante) y
salud", dijo a la AP Sara Castillo, una enfermera jubilada de 77 años.
"Él debe ser la guía para los cubanos".
En el otro extremo, algunos jóvenes expresaron que
el nonagenario dirigente era un obstáculo para el futuro.
"No me interesan ni Fidel Castro, ni la
política", dijo un ex estudiante de ingeniería de 21 años que se
identificó solo como "Josi" y quien no quiso ofrecer otros datos
personales al tiempo que admitió que su deseo era emigrar rápido para vivir
junto a su novia en Estados Unidos y tener bienestar económico. "Ellos son
el pasado de este País".
Aunque, en general, las opiniones aparecen más
matizadas.
Para Denet Hernández, una médica de 29 años, por
ejemplo Fidel "es un padre para toda una generación de cubanos, una figura
importante", señaló. "Pero la juventud quiere tomar las riendas de su
propio momento. No es negar la historia, sino continuar hacia adelante".


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