FIRMAN A JAIME RAMOS DOS PROSPECTOS CUBANOS POR 11 Y 7 MILLONES DE DÓLARES
MIAMI (21 Julio 2016).- Lo que era un secreto a voces se hizo realidad
cuando el prospecto Jorge Oña y los Padres de San Diego llegaron el miércoles a
un acuerdo por un bono de US$7 millones, la segunda gran firma de la franquicia
en el mercado de agentes libres cubanos.
Hace apenas dos semanas los Padres firmaron con un
bono de US$11 millones al lanzador cubano de 17 años Adrián Morejón, y ya han
comprometido alrededor de US$50 millones en el período de firmas
internacionales que comenzó el 2 de julio.
Realmente, el contrato de Oña costaría a San Diego
unos US$14 millones -siete más por sobrepasar la cantidad de dinero asignada
para estos gastos, calculada en US$3.47 millones- y les imposibilitaría
incursionar en el mercado para las dos próximos ciclos de contratación más de
allá de los US$300,000.
Pero ese futuro no parece preocupar a los Padres que
consideran a Oña un pelotero con potencial de cinco herramientas y el mejor
jugador de posición que quedaba disponible, al menos entre los jugadores de la
mayor de las Antillas.
El jardinero, que abandonó la isla en el 2015, era
un agente libre con restricciones por sus 19 años de edad y sus casi nula
experiencia en Series Nacionales, pero fuentes aseguran que San Diego quedó
encantado con su poder y la autoridad para dirigir la bola hacia todos los
ángulos del terreno.
Con una mínima -apenas unos juegos- actuación en los
Industriales, la figura de este chico nacido en el Cerro, barrio de la capital
cubana, comenzó a sobresalir en un Panamericano Sub-18 que tuvo lugar en
México.
En aquella cita juvenil, el patrullero izquierdo
destrozó la pelota al liderar el torneo con un promedio ofensivo de .636 -14
hits en 22 turnos, incluidos cuatro jonrones- y un slugging de 1.364, además de
sumar ocho bases por bolas.
Al sumar a Oña, los Padres estarían mejorando un
sistema de granja que está considerado entre los peores de las Mayores,
abriendo una ventana al emergente mercado de peloteros cubanos.
Por JORGE EBRO/El Nuevo Herald


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