CRECE MALESTAR REPUBLICANO CON TRUMP, DEBE ABANDONAR SUS TÁCTICAS DIVISIONISTAS
DAYTONA BEACH, Florida (4 Agosto 2016).- El malestar
de los republicanos con Donald Trump aumenta sin cesar, a medida que los
dirigentes partidarios se afanan por convencer a su candidato presidencial de
que debe abandonar esas tácticas divisionistas que han provocado bajas tanto en
los sondeos como en la moral.
El presidente del partido, Reince Priebus, ha
acudido a los hijos adultos del multimillonario neoyorquino para que presten
ayuda entre nuevas señales de una campaña en problemas.
La organización de Trump padece discordia interna,
junto con temores crecientes por la falta de preparación para las elecciones y
el escaso apoyo de la conducción republicana, de acuerdo con dos personas
conocedoras de la situación interna.
Una de ellas dijo que Trump íntimamente culpa a su
propio personal por su incapacidad para atenuar la reacción de su propio
partido después que criticó a una familia musulmana cuyo hijo, un capitán del
ejército, murió en combate en Irak.
En medio de la tensión interna, Priebus y un puñado
de aliados destacados de Trump estudian abordar directamente al candidato para
alentar un nuevo enfoque tras una serie de posiciones y declaraciones que han
provocado estupor. En medio de la indignación por sus críticas a la familia
Khan, Trump provocó la furia de Priebus y la dirigencia partidaria al negarse a
respaldar la reelección del presidente de la Cámara de Representantes, Paul
Ryan.
Los funcionarios, uno de los cuales tiene
conocimiento directo de lo que piensa Priebus, hablaron sobre la estrategia
interna bajo la condición de anonimato por no estar autorizados a hacerlo
públicamente. Esto sucedió tras una se las semanas más agitadas de la campaña.
El miércoles, Trump negó que el malestar republicano
perjudicara su campaña, al tiempo que habló abiertamente de la posibilidad de
perder las elecciones.
"¿No sería una vergüenza perder ante la
corrupta Hillary Clinton? Sería terrible", dijo durante un acto de campaña
en Florida, un estado que se disputa arduamente. E insistió: "Nunca hemos
estado tan unidos".
Posteriormente, un entrevistador de la televisión
local le preguntó si no lo estaban "provocando para pelear".
"Creo que probablemente está en lo
cierto", asintió. "Vamos a concentrarnos más en Hillary
Clinton".
Los republicanos más poderosos en Washington y en la
Trump Tower neoyorquina reconocen que nada cambiará a menos que Trump lo
quiera.
"El candidato controla su campaña", dijo
el jefe de campaña Paul Manafort en entrevista con Fox News. "Y yo
controlo hacer las cosas que él quiere que yo haga en la campaña".
En tanto, Clinton, siguió concentrando sus ataques
en las empresas de Trump. Alzando una corbata marca Trump en la fábrica de
corbatas Knotty Tie Company de Colorado —otro estado en disputa-, Clinton dijo:
"Quisiera que explique por qué pagó a
trabajadores chinos para que fabriquen las corbatas Trump en lugar de hacerlas
aquí en Colorado".
Trump culpó a la prensa —"tan deshonesta"—
por las críticas crecientes a sus declaraciones y al hecho de que no se deja
orientar por sus asesores.
Pero en privado ha expresado su disgusto con su
propio equipo.


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