DONALD TRUMP EN PICADA, CAMINO HACIA ERA ESTRECHO DE ENTRADA Y SE ESTRECHA CADA DÍA
WASHINGTON (20 Agosto 2016).- Tras irse a pique en
las encuestas en las últimas semanas, el candidato republicano a la Casa
Blanca, Donald Trump, afronta una carrera contra el reloj para reflotar su
campaña en intentar batir a su rival demócrata, Hillary Clinton.
Muchos observadores políticos coinciden en que el
tiempo apremia al polémico magnate inmobiliario porque, aunque las elecciones
presidenciales se celebran el 8 de noviembre, varios estados clave permiten
votar ya en septiembre.
"Su camino hacia la victoria era estrecho de
entrada, y se está estrechando cada día más", advirtió esta semana el
estratega republicano Matt Mackowiak.
Trump dejó atónito al mundo al adjudicarse, sin
experiencia previa en política, la candidatura de su partido a la Presidencia
en la Convención Nacional Republicana de julio pasado, pero su campaña, desde
entonces, vive en una situación de crisis casi permanente.
Una serie de polémicas de manufactura propia, como
su sonado ataque a los padres de un soldado musulmán estadounidense caído en
Irak, y la incapacidad de sus asesores para que adopte un estilo más
"presidencial" le han colocado en un callejón de difícil salida.
Rezagado en las encuestas, que domina Clinton a
nivel nacional -con una ventaja media de seis puntos- y en estados
"indecisos" cruciales para los comicios, Trump remodeló el pasado
miércoles la cúpula de su equipo de campaña para tratar de enderezar el rumbo.
Y el viernes fue su jefe de campaña, Paul Manafort,
el que dimitió, para completar la recomposición de su equipo de cara a la recta
final de la campaña.
Sin embargo, un vistazo al calendario evidencia que
el empresario neoyorquino está obligado a dar pronto con la solución (si la
hay), dado que la votación, en realidad, comienza en cuestión de semanas.
Según la Conferencia Nacional de Legislaturas
Estatales (NCSL), un total de 37 estados y el Distrito de Columbia (sede de la
capital de EE.UU.) permiten votar, ya sea por correo o en colegios electorales,
antes del 8 de noviembre.
Carolina del Norte, un estado que los demócratas no
ganan desde 1976 (con la excepción de 2008, cuando venció Barack Obama por
ajustado margen) pero que Clinton tiene en el punto de mira, deja votar por
correo a partir del 9 de septiembre.
Otro ejemplo es Ohio, un estado "bisagra"
clave, que empezará a recibir sufragios de votantes miembros de las Fuerzas
Armadas y ciudadanos ausentes del país a partir del 24 de septiembre, toda vez
que el voto presencial arrancará el 12 de octubre.
El voto por adelantado se ha convertido en los
últimos años en un factor cada vez más determinante en las elecciones
presidenciales.
En 2012, cerca del 32 por ciento de los votantes
ejerció su derecho al sufragio antes de la jornada electoral, en comparación
con el 29,7 por ciento de 2008 y el 20 por ciento de 2004, según datos del
Censo.
Clinton, que cuenta en su equipo con antiguos
colaboradores de las campañas del presidente Obama, se ha empleado a fondo en
estados de voto "madrugador" con la millonaria emisión de anuncios de
televisión electorales.
Para sorpresa de muchos, Trump ha descuidado ese
terreno y casi no ha gastado un centavo, si bien su campaña empezó este viernes
a emitir propaganda televisiva en los estados cruciales de Florida, Ohio, Carolina
del Norte y Pensilvania.
"Hasta el 40 por ciento de los electores votan
en los estados tempraneros y no puedes organizar de la noche a la mañana, o
incluso en unas pocas semanas, y ganar en ellos", avisó Neil Newhouse,
quien trabajó como encuestador del candidato presidencial republicano Mitt
Romney en las elecciones de 2012, en las que se impuso Obama.
Pese al complicado horizonte electoral, Trump
alberga la esperanza de un resurgimiento, se afana en sostener que los
electores acudirán en "gran número" a las urnas el 8 de noviembre y
culpa a la prensa de su desventaja en las encuestas ante Clinton.
"Si los medios repugnantes me cubrieran
honradamente y no dieran un significado falso a las palabras que digo, estaría
batiendo a Hillary por un 20 por ciento" en los sondeos, esgrimió el
magnate recientemente en su hiperactiva cuenta de la red social Twitter.
El multimillonario neoyorquino confía también su
suerte a los tres debates presidenciales televisados que enfrentarán al
empresario de los casinos y la ex secretaria de Estado, el primero de los
cuales está previsto para el 26 de septiembre.
"Absolutamente, haré los tres debates. Tengo
muchas ganas de debatir, pero tengo que ver las condiciones", aseguró
Trump la semana pasada.
Una buena actuación en un debate emitido en horario
de máxima audiencia, visto por decenas de millones de estadounidenses pegados a
la pequeña pantalla, puede inclinar el voto por adelantado en favor del
candidato percibido como ganador en el careo.
Esa circunstancia ayudó a Romney en 2012, cuando
batió a Obama en el primer debate presidencial, aunque el actual mandatario se
desquitó en el segundo debate y logró un impulso que, a la postre, le catapultó
a la victoria en aquellos comicios.
Sea como sea, el ritmo imparable de las agujas del
reloj va menguando las opciones de Trump, quien aún cree ciegamente en el
triunfo, aunque el pasado día 11 admitió, en un inusual amago de humildad, que
puede perder las elecciones.
"Creo -vaticinó- que vamos a conseguir la
victoria, pero ya veremos. Al final, o se consigue o (de salir derrotado) me
tomaré unas muy buenas y largas vacaciones".


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