EL BAR DO BIN LADEN, DONDE LOS ATLETAS OLÍMPICOS VAN A RELAJARSE EN RÍO DE JANEIRO
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RÍO DE JANEIRO (20 Agosto 2016).- Al final de un
largo día de tremendos esfuerzos para lograr establecer récords mundiales,
ganar una medalla o simplemente completar un evento agotador, hasta los mejores
atletas del mundo solo quieren relajarse.
Y como las opciones de vida nocturna en las torres
futuristas de la Villa Olímpica son limitadas, muchos atletas deciden caminar
un poco más, hasta un pequeño bar que lleva un nombre curioso: Bar do Bin
Laden.
Sí, el bar toma su nombre de Osama bin Laden pero no
existe ningún tipo de fervor extremista.
Su nombre, más bien, hace alusión a la apariencia
del dueño del bar, cuya larga barba le da un ligero parecido al fundador de al
Qaeda y responsable de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados
Unidos.
“Después del 11 de septiembre, todos empezaron a
decirme Bin Laden por obvias razones”, comentó el propietario, José Felipe de
Araújo. “El apodo se me quedó, así que decidí aprovecharlo”.
Araújo, de 60 años, quien trabajó como jornalero y
abrió su negocio hace más de una década, ofrece a los sedientos clientes de
todo el mundo que llegan a su bar una cálida bienvenida, platos como lomo,
pizzas y largas botellas de cerveza Antarctica servida “estúpidamente helada”,
como se acostumbra en Río de Janeiro, la primera ciudad sudamericana que
organiza unos Juegos Olímpicos.
Curiosamente, el desaliñado Bar do Bin Laden, donde
decenas de clientes se reúnen hasta bien pasada la media noche durante las
olimpiadas, no es el único establecimiento de Brasil que lleva el nombre del
terrorista saudita al que mataron en Pakistán en 2011.
Otro Bar do Bin Laden, en el centro de São Paulo,
atrae a una clientela sui generis, la mayoría con piercings. El Bin Laden
Espetinhos Bar sirve brochetas de carne en Belo Horizonte. En las profundidades
de las periferias del estado de Pernambuco, ubicado en el noreste, en la ciudad
de Salgueiro, otro bar Bin Laden sirve platillos como el torresmo, cerdo
crujiente recién frito.
Aunque el nombre de Bin Laden es denostado en gran
parte de Occidente, en general no tiene el mismo estigma en Brasil, un país que
no ha sufrido los ataques terroristas a gran escala que han causado horror en
muchas otras partes del mundo. Es posible que un cierto sentido de rebelión y
desafío también explique por qué ha proliferado el fenómeno Bin Laden.
Uno de los cantantes de funk más populares en
Brasil, curiosamente, lleva el nombre de MC Bin Laden.
Araújo, vestido con shorts de jean y sandalias, dijo
con orgullo que sus clientes provenían de todo el mundo, y reflejaban una
amplia gama de nacionalidades y creencias religiosas y políticas. El nombre
oficial de su establecimiento es Pizzeria Specialle, pero cuando alguien
pregunta por ese nombre en el vecindario donde vive con su esposa y sus cinco
hijos, solo recibe miradas vacías.
“Este es el Bar do Bin Laden”, declaró mientras
asaba filetes para servir su platillo exclusivo, una montaña de comida que
incluye arroz, frijoles, pasta y carne. Cuesta unos 4,40 dólares, una fracción
de lo que sale comer en uno de los restaurantes más finos en los alrededores de
las sedes olímpicas. Una noche de esta semana, visitantes de Sudáfrica,
Eslovenia, Corea y Ucrania bebieron varias cervezas cerca de las mesas de
billar mientras trabajadores de la construcción devoraban la comida de Araújo.
“La Villa Olímpica puede ser aburrida y la comida es
un poco, digamos, monótona”, opinó Carlos Vizcaino Sánchez, de 48 años, cubano
y entrenador de atletismo en las islas Seychelles.
“Nunca pensé que encontraría a Bin Laden en Río,
pero aquí está”, dijo Sánchez mientras bebía una cerveza. “Me alegra haber
descubierto este rincón del verdadero Brasil”.


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